domingo, 13 de julio de 2008

¿Quién me ha robado el mes de abril...

...y el de mayo, de junio y lo que va de julio?

De ser menos depresivo probablemente no me hubiese hecho nunca un blog de este tipo, y probablemente tendría una vida simple como la de los demás. Pero ese problema neuro-químico que me aqueja y acepto, pero al que no le doy tratamiento, me convierte en una persona diferente, y si existe un Dios, quizás me quizo asi: diferente.

Utilizar un medicamento cada vez que se me cae el mundo, sería para mí como ir al dentista cada vez que me ensucio la boca comiendo. Es algo de poca significancia que nos obliga a tomar posición en este mundo de dependencias (reitero que es nada más mi opinión, sus fundamentos no existen y no puedo citar ningún otro animal que piense así). Yo, al menos decidí mejor, tomé el cepillo de dientes y cada vez que mi boca se ensucia la limpio por mi cuenta.

Sí, de vez en cuando hay que ir donde el dentista (u odontólogo como les gusta que les digan) pero no para que te limpie los dientes, sino para que te revise si haces bien tu limpieza y probablemente te diga: "te voy a tener que hacer una calcita" y "vuelve dentro de 6 meses".

Todo iba bastante bien, ya no me sentía como un auto que debe ser llevado a reparación porque los autos no se reparan solitos (¿o sí?), ni se llevan solos (¿o sí?). Pero los conflictos del pasado vuelven una y otra vez con distintas carátulas, y siempre te logran arrebatar el cepillo de dientes y no te dejan usarlo, o te lo esconden, o te lo ensucian con caca y luego debes buscar un nuevo cepillo debido a que no te vas a meter uno con caca a la boca (¿o sí?).

Y yo les pregunto a esos problemas: ¿por qué tienen que hacer esas cosas conmigo y mi cepillo?, ¿ustedes no se lavan los dientes?, ¿por qué siempre vuelven?...

Ustedes saben muy bien que esos problemas a los que me refiero son ustedes: gente común. Como no se lavan los dientes no dejan que otros lo hagan, se adaptan a una vida sin ortodoncia de ningún tipo (clínica o espiritual), y al final de sus días pierden todos sus dientes y sus bocas huelen a caño. Pero eso no lo saben, o más bien no quieren saberlo. No quieren darse cuenta que sus bocas ya huelen mal. Porque en un mundo a donde las bocas de todos apestan, el raro es el que no emite ningún olor...

PD: Me siento muy bien, cambié mi cepillo de dientes y cada vez que se gaste conseguiré uno nuevo porque no quiero problemas con nadie, a todos: "Sigan el camino de sus arcoiris (yo no lo voy a hacer porque uno no le puede cambiar el rumbo al arcoiris, ahí a donde los lleve, ahí van a estrellarse con los demás)"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

más allá del arco iris, sigue existiendo a pesar de nuestro escepticismo humano,
una fantasía que ni siuiera fue robada a Pater Pan

Anónimo dijo...

es un poco desconcertante al inicio ese comentario.
pero, solo debo decir que el que sabe que esta loco no esta tan loco!!!!