jueves, 24 de abril de 2008
El amor desde otra perspectiva
Y así de repente las personas no son tan hermosas como éste amor se las imaginaba. Tampoco son tan ideales y tan inteligentes como pensaba.
A decir verdad, el amor descubre que su amad@ no es perfect@. Se da cuenta que todo era parte de esa enfermedad. La que todos diagnosticaron como incurable, pero ahora hay cura, parcial pero cura al fin y al cabo.
Entonces el amor busca si es posible encontrar esas cualidades que creía percibir en esa persona especial, en otra persona.
No puede lograrlo, la mayoría tiene algunas cualidades pero no cumple con todas.
¿Cómo es posible, cómo volveré a enamorarme?
Después de mucho, aprendió que no era el compendio de todas esas cosas lo que hacía que se enamorara.
Así pues comprendió que todo estaba en amar lo que no era tan hermoso. Amar las carencias, amar las tonterías y las ridiculeces. Amar las distracciones y los olvidos. Amar las diferencias, los fracasos, los lunares, la tartamudez, las panzas, las muletillas, las faltas ortográficas, las depresiones.
En fin, amar la imperfección...
Así que ahora el amor l@s ama a tod@s, y se enamora cada vez que conoce a alguien y éste o ésta le sonríe.
domingo, 20 de abril de 2008
Diario del Narcisista
Saben, amig@s, hoy estoy de buen humor. No me interesa que nadie me diera consejo, la verdad ya tomé mi decisión, y decidí ser feliz.
Tampoco me interesa que no haya dormido ni cuatro horas, porque igual siento ahora que es mucho más rico dormir de tarde ignorando la cotidianidad.
Pero debo decir algo antes de que mi vida comience de nuevo a girar:
No soy la persona que creen.
La gente se interesa en mi por razones tan fantásticas como absurdas, algun@s me ven, hablan conmigo y me idealizan.
No sean tontos, yo no tengo méritos de ningún tipo para ser considerado "especial". Soy tan corriente como cualquier otro estereotipo de rockstar frustado.
Es más, no sólo soy corriente, sino que además hasta puedo ser despreciable.
Toda esa "libertad" de la cual parezco hacer gala, no es más que el egoísmo en su máximo esplendor. Todo es para mí, nunca pienso en nadie más.
Hasta mi amor es nada más que mio. Yo amo, no a las personas, sino a mí mismo. Es un tanto difícil de explicar, pero así lo veo: Cuando abrazo, me abrazo a mí mismo, cuando beso, me beso a mí mismo, hasta cuando hago el amor, me lo hago a mí mismo.
Todo está en función mía. Si alguien más se siente amado por mí, es tan sólo un efecto de rebote. Si alguien se benefició de algo que hice, fue porque me estaba beneficiando a mí, no a nadie más.
Ahora sí, quiero enemigos, quiero que la gente diga de mí cosas horribles. Es más, no en mi cara, quiero enterarme por terceros.
No me digan que soy admirable, cuando todo lo que hago es pasearme por la vida, echando abajo los ideales de mis padres y mis abuelos. Desafiando la moral y la decencia con ideas peligrosas.
Admirables son los "dioses" (con minúscula porque no son "el grande"), esos que llegaron para legar, que entregaron sus vidas enteras para que la humanidad tuviera al menos alguito de qué enorgullecerse. No aquellos que actuamos para nuestro propio beneficio.
(Ahora sí estoy seguro de que me hice de algunos admiradores, ¿qué le vamos a hacer? así es la humanidad)
miércoles, 16 de abril de 2008
Sonreir para la foto
Ya no reímos de nuestras vidas.
Reímos de las vidas de personas inexistentes en una serie de televisión.
¿Qué está pasando?
¿Necesito más alcohol?
Necesito reir con más ganas, ¿puede un psicólogo hacerme reir?
No más de pensar en un psicólogo ya me dio algo de gracia.
Tal vez deba ir con uno...
viernes, 11 de abril de 2008
Nuevas antigüedades
Me di cuenta que mi memoria estaba mal.
Pude recordar que he leído muchos libros en mi vida, recordé que había llorado, me había deprimido, me había motivado y hasta enamorado. Pero no recordé ni un solo título, ni un solo autor, ni una sola cita, y lo que es peor aún, ni una sola moraleja.
Recordé que había estudiado muchísimos conceptos y terminologías ajenas a mi cotidianidad, que en algún momento me permitieron entender y comunicarme de una manera más acertada sin redundar o acudir a detalles. Pero tampoco aparecieron las palabras.
Lo único que recordé fueron mis grandes mentiras:
Aquella vez que le dije a todos que yo sí sabía lo que era la libertad, o la otra vez que les dije a todos que yo sí sabía amar.
Me sentí avergonzado y temeroso de que alguien recordara esos desatinos. Temí que llegara alguien y me dijera "mae, ¿qué se siente ser libre?"
Me horroricé con esa idea y luego recordé algo:
Aquella vez que creí saber lo que era la libertad, me sentí libre. Y no solo eso, le hice creer a los demás que era libre.
Lo mismo sucedió cuando dije que sabía amar, y hasta llegué a convencerla de que yo era un buen amante.
No sé si estoy dispuesto a decir de nuevo esas mentiras, pero puede ser que llegue a creérmelas yo mismo...
miércoles, 9 de abril de 2008
Peter Pan
Es más, también involucra sueños e ilusiones reprimidas que salen a flote después de años de estar sujeto a las exigencias de los demás.
Definitivamente es mi historia. Soy parte de toda una generación que se negó a ser igual a las demás generaciones. Simplemente llegamos a cuestionarnos toda esta maquinaria que suponía debía convertirse en nuestro modelo de vida.
Hicimos cada una de las cosas que se suponía había que hacer, hasta que descubrimos el mundo a nuestro alrededor y nos dimos cuenta que cada nuevo recurso tecnológico nos alejaba varios pasos más allá de nuestros tutores. Y lo aprovechamos. Tomamos todo eso y convertimos el entretenimiento en arte. Convertimos el arte en estética vieja, en una moda que no conocimos o en un montón de técnicas superdesarrolladas que sólo eran capaces de comprender los ilustrados.
Descubrimos la importancia de reir, y nos reímos siempre de todo, hasta lo más serio e inadecuado. Nos reímos de la muerte y la suponemos tan lejana como el mismo paraíso.
De ese modo creamos nuestro paraíso aquí en la tierra, y gozamos de todas las experiencias que nos ofrecía la vida. Creamos nuestros propios mandamientos, y en ellos se encontraban varios que no podían más que ser incompatibles con los anteriores.
Nos llamaron vagos. Nos dijeron que desperdiciábamos la vida, y que nunca lograríamos llegar a nada con esos ideales.
Los ignoramos y seguimos viviendo. Pero ahora nos vuelven a ajustar a sus sistemas. Ahora no nos queda más que aceptar sus cadenas porque sin ellas no nos dejarán vivir.
Y me pregunto, ¿será posible a cuando ocupemos sus puestos le hagamos lo mismo a los que vienen?
Creo que sí, porque ellos nos educan, y antes de ellos hubo otros que los educaron. ¿Desde cuándo viene eso? quizá no haya una respuesta, pero ese es el sistema. No hay trueque, no hay convivencia. Debes ser tu contra todos, y todos contra todos.
Nos hicieron pensar que podíamos ser diferentes, pero fue solamente para recordarnos que era imposible.
¿Quién dictaminó que ninguno de nosotros podría ser un gran pensador o revolucionario teórico sin tener el bachillerato?
Si pudimos tener nuestras propias artes por un tiempo. Si pudimos beneficiarnos de la risa por un tiempo, y si pudimos amar por encima de lo convencional por un tiempo.
¿Por qué no nos dejan seguir siendo?
¿Por qué nos obligan a crecer?
