Ahora que te encontré me doy cuenta que no es justo.
No es justo para mí, porque creo que no hay forma de tenerte y mucho menos hay forma de que me entiendas.
No es justo para tí, porque conocerme es abrir los ojos a un mundo cruel que no vale la pena más que por nosotros.
Ahora que te encontré parece mentira.
Que alguien sonría de nuevo por ver otra sonrisa.
Que nadie lo viera venir siendo un encuentro tan inevitable y más aún, que todos se quitaran del medio para poder vernos.
Ahora que te encontré te estoy alejando.
Porque mis nervios te sacan de quicio.
Porque mis palabras se vuelven defectos que no habías contemplado, y porque las noches y las mañanas detestan un desvío de pensamiento.
Ahora que te encontré se vuelve un conflicto.
Y mis ideales se caen en las profundidades de la razón.
Y tus impulsos se retraen en contraposición a tu sentir.
Ahora que te encontré no entiendo el karma.
Ni entiendo el pecado, los mandamientos o las penitencias.
Ni entiendo la vida, la experiencia o los placeres.
Ahora que te encontré no vale de nada.
Porque mi mente silenció a mi alma.
Porque pensé antes de actuar y casi siempre se dura más pensando que haciendo.
Ahora que te encontré me encontré de nuevo buscándote...
sábado, 20 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Sobre el fin del mundo
El apocalipsis, el armagedón, son cosas horribles. El fin de la existencia.
Hace tiempo que vengo analizando una teoría sobre lo que va a ser el fin de una era, pero no necesesariamente significa el fin del mundo.
Y creo que estoy de acuerdo con que suceda, más aún me siento muy identificado con el asunto y creo que me decepcionaría mucho si no llega a pasar en el plazo establecido.
Pero ¿por qué a éste loco se le ocurre que sería bueno el final?
En realidad, no hay un fin de los tiempos (o al menos no hasta dentro de mucho), lo que es muy necesario es un enorme cataclismo que acabe con la mayor parte de la población mundial.
Ahora sí que terminó de volverse loco, dirán. No, es muy justo y más conveniente aún de lo que creen. Vean la situación actual: ........ (mejor no doy ejemplos, nada más enciendan la tele o abran un diario). ¿Tenemos todos un futuro cierto? ¿Vale la pena vivir para comprobarlo?
Vean, quizás sea lo más grosero que jamás haya colocado en este blog, pero lo que conocíamos como humanidad ya se acabó. Vivimos en un sistema tan bien estructurado que debe haber una división de clases para que funcione, debemos eliminar otras especies para que funcione, debemos eliminarnos entre nosotros para que funcione.
¿Acaso no podemos ver bien la situación? Consumimos para crear basura, nos pasamos la vida produciendo para luego cagarnos en nosotros mismos, yo pregunto ¿Realmente alguien acá quiere vivir la vida, lejos de toda concepción asumida a través de décadas de condicionamiento?
No nos hemos sentado a pensar en nada más que la forma de hacer dinero, porque dejamos a nuestros dioses (cada quién con el que más le complazca) para arrodillarnos ante el sistema, y ¿saben qué? este sistema no se puede mantener más, si no hay un cambio simplemente vamos a colapsar.
Nos matamos unos a los otros por unas cuantas monedas, o por una simple rencilla. Ya no hay lugares seguros podemos morir en cualquier momento a manos de, ¿adivinen quién? Nada más y nada menos que otro ser humano!!!
¿Y el amor? ¿Qué pasó con el amor? Ya ni eso es fuerte contra el dios consumo. Se convirtió en otra mercancía.
Miren, ya sé que todas estas cosas me vienen del hígado y suenan bastante trilladas, pero me enfoco en esas cosas porque es lo que más me molesta, pero si miran bien a su alrededor van a encontrar muchísimas más injusticias y desepciones, así que me gustaría que me respondieran con sinceridad ¿Acaso no desearían ustedes que haya un cambio?
Hasta donde he podido meditar en el asunto, creo que el único cambio que podría mejorar la situación es un cataclismo. Necesitamos un desastre de proporciones bíblicas para que se de un nuevo orden, la gente o los animales que queden con vida se encargarán de establecerlo.
Al menos yo apoyo la idea, y no solo eso, estoy más que orgulloso de poder ser uno de los tantos millones cuyas vidas serán sacrificadas para que esta porquería cambie de una vez por todas.
Hace tiempo que vengo analizando una teoría sobre lo que va a ser el fin de una era, pero no necesesariamente significa el fin del mundo.
Y creo que estoy de acuerdo con que suceda, más aún me siento muy identificado con el asunto y creo que me decepcionaría mucho si no llega a pasar en el plazo establecido.
Pero ¿por qué a éste loco se le ocurre que sería bueno el final?
En realidad, no hay un fin de los tiempos (o al menos no hasta dentro de mucho), lo que es muy necesario es un enorme cataclismo que acabe con la mayor parte de la población mundial.
Ahora sí que terminó de volverse loco, dirán. No, es muy justo y más conveniente aún de lo que creen. Vean la situación actual: ........ (mejor no doy ejemplos, nada más enciendan la tele o abran un diario). ¿Tenemos todos un futuro cierto? ¿Vale la pena vivir para comprobarlo?
Vean, quizás sea lo más grosero que jamás haya colocado en este blog, pero lo que conocíamos como humanidad ya se acabó. Vivimos en un sistema tan bien estructurado que debe haber una división de clases para que funcione, debemos eliminar otras especies para que funcione, debemos eliminarnos entre nosotros para que funcione.
¿Acaso no podemos ver bien la situación? Consumimos para crear basura, nos pasamos la vida produciendo para luego cagarnos en nosotros mismos, yo pregunto ¿Realmente alguien acá quiere vivir la vida, lejos de toda concepción asumida a través de décadas de condicionamiento?
No nos hemos sentado a pensar en nada más que la forma de hacer dinero, porque dejamos a nuestros dioses (cada quién con el que más le complazca) para arrodillarnos ante el sistema, y ¿saben qué? este sistema no se puede mantener más, si no hay un cambio simplemente vamos a colapsar.
Nos matamos unos a los otros por unas cuantas monedas, o por una simple rencilla. Ya no hay lugares seguros podemos morir en cualquier momento a manos de, ¿adivinen quién? Nada más y nada menos que otro ser humano!!!
¿Y el amor? ¿Qué pasó con el amor? Ya ni eso es fuerte contra el dios consumo. Se convirtió en otra mercancía.
Miren, ya sé que todas estas cosas me vienen del hígado y suenan bastante trilladas, pero me enfoco en esas cosas porque es lo que más me molesta, pero si miran bien a su alrededor van a encontrar muchísimas más injusticias y desepciones, así que me gustaría que me respondieran con sinceridad ¿Acaso no desearían ustedes que haya un cambio?
Hasta donde he podido meditar en el asunto, creo que el único cambio que podría mejorar la situación es un cataclismo. Necesitamos un desastre de proporciones bíblicas para que se de un nuevo orden, la gente o los animales que queden con vida se encargarán de establecerlo.
Al menos yo apoyo la idea, y no solo eso, estoy más que orgulloso de poder ser uno de los tantos millones cuyas vidas serán sacrificadas para que esta porquería cambie de una vez por todas.
martes, 2 de diciembre de 2008
Sobre el mundo de los ideales
Más de una vez sucede que conocemos una persona y nos parece el ser más hermoso y agradable que haya pisado la faz de la tierra, después de algún tiempo nos damos cuenta del error que cometimos y sin previo aviso todo cambia y se vuelve un caos. ¿Cómo no me di cuenta antes? ¿Por qué todo cambió tan abruptamente?
Pues no, no todo el tiempo las cosas cambian con alguien o en alguien. Talvez habrán quienes pasan por un problema y se vuelven inestables, o hay quienes puedan padecer de algún trastorno bipolar, pero la mayoría de las veces lo que sucede es que nos cegamos por los ideales.
El problema es la telenovela cotidiana. Quizás algunos nos hacemos de un ideal de persona que quisiéramos conocer o amar. En éste ideal caben muchas características de tipo físico, intelectual, emocional y espiritual; y a partir de allí creamos un ser-modelo que es el prototipo de lo que deseamos para compartir nuestras vidas y nuestras intimidades.
Éste prototipo generalmente no existe, no puede haber una persona en este mundo que reúna tantas características como las que ideamos. Pero al fin y al cabo, aprendemos a reunir muchas de esas características en algunas personas y es de allí donde parten las buenas amistades y los grandes amores.
Pero volviendo a la telenovela, hay también quienes tienen un deseo tan abnegado de encontrar su príncipe azul, que distorsionan la realidad y terminan por agregarle todas las demás características ideales a alguien que talvez solamente reúne algunas de las características físicas.
Es en esta concepción que nos dejamos engañar por las ideas platónicas. Creemos que una apariencia física va acompañada de una serie de actitudes y aptitudes que sólo podemos atribuírselas en nuestra mente, y nuestro concepto de dicha persona se vuelve una fantasía de telenovela, negando cualquier defecto y contrariedad.
Y después llega el momento de pasar de lo general al detalle, y muchos comenzamos a sufrir maltratos y denigraciones pero seguimos concentrándonos en ese par de ideales que encontramos en "esa" persona y no nos percatamos que los demás ideales, no solamente nunca existieron, sino que además eran contrarios a los que fueron primarios en algún momento.
Y seguimos diciendo "Es que yo l@ amo", "No puedo vivir si él (ella)", pasando por alto todo lo que alguna vez pretendimos haber visto en dicha persona.
Yo hablo en plural para poder identificarme con la gente, pero tengo que decirlo: "no soy parte de esa telenovela". Quizás me he caracterizado a lo largo de mi vida por ser muy intuitivo, pero en muchos casos suelo llegar al extremo del prejuicio en cuanto a personas se refiere. Entonces muchas veces puedo distinguir máscaras y escudos en la gente que se acerca a mi vida, pero otras veces suelo crear esas máscaras y escudos en otras personas.
Me gustaría alejarme de esos ideales y aprender a disfrutar más de lo que pueda conocer de la gente, esa es una de mis grandes metas, no aprender a tolerar los defectos, sino aprender a amar las diferencias. El giro de esto es que muchas veces ese ideal se posa sobre mí, y muchos llegan a ponerme en alto (sí, estoy jugando de pretencioso) sin conocerme a profundidad.
Odio que se generen un montón de ideales con respecto a mi persona, ¿acaso no terminamos de entender que no existe bien sin mal? Soy tan malo como bueno (utilicemos juicios de valor únicamente como medio para diferenciar características concordantes y disímiles a los modelos éticos y morales que cada quién maneja en sus vidas), vivimos en un mundo de grises donde tenemos que viajar entre lo más oscuro y lo más claro para lograr nuestras metas y objetivos de vida.
Soy un ser defectuoso como todos, talvez la única diferencia es que vengo desde hace años tratando de enfocarme en las diferencias que nos unen, por eso es que quizás tengo cierto "don" de endulzar a la gente, pero es un beneficio egoísta porque al fin y al cabo la gente es un experimento en el cual me pongo a prueba y saco conclusiones. Si lo anterior no sonó diabólicamente incorrecto, no sé qué lo hará.
Pero ven, el asunto es que sea o no cierto lo que dije, la vida y las características ideales de las personas se pueden interpretar. Y tal vez la Madre Teresa de Calcuta no fue sino una viejilla egoísta que dedicó su vida entera a comprarse un lugar más cerca del Padre para disfrutar de sus beneficios y no arriesgarse a arder eternamente.
Prometamos abrir los ojos y no caer en tanta sinrazón...
Pues no, no todo el tiempo las cosas cambian con alguien o en alguien. Talvez habrán quienes pasan por un problema y se vuelven inestables, o hay quienes puedan padecer de algún trastorno bipolar, pero la mayoría de las veces lo que sucede es que nos cegamos por los ideales.
El problema es la telenovela cotidiana. Quizás algunos nos hacemos de un ideal de persona que quisiéramos conocer o amar. En éste ideal caben muchas características de tipo físico, intelectual, emocional y espiritual; y a partir de allí creamos un ser-modelo que es el prototipo de lo que deseamos para compartir nuestras vidas y nuestras intimidades.
Éste prototipo generalmente no existe, no puede haber una persona en este mundo que reúna tantas características como las que ideamos. Pero al fin y al cabo, aprendemos a reunir muchas de esas características en algunas personas y es de allí donde parten las buenas amistades y los grandes amores.
Pero volviendo a la telenovela, hay también quienes tienen un deseo tan abnegado de encontrar su príncipe azul, que distorsionan la realidad y terminan por agregarle todas las demás características ideales a alguien que talvez solamente reúne algunas de las características físicas.
Es en esta concepción que nos dejamos engañar por las ideas platónicas. Creemos que una apariencia física va acompañada de una serie de actitudes y aptitudes que sólo podemos atribuírselas en nuestra mente, y nuestro concepto de dicha persona se vuelve una fantasía de telenovela, negando cualquier defecto y contrariedad.
Y después llega el momento de pasar de lo general al detalle, y muchos comenzamos a sufrir maltratos y denigraciones pero seguimos concentrándonos en ese par de ideales que encontramos en "esa" persona y no nos percatamos que los demás ideales, no solamente nunca existieron, sino que además eran contrarios a los que fueron primarios en algún momento.
Y seguimos diciendo "Es que yo l@ amo", "No puedo vivir si él (ella)", pasando por alto todo lo que alguna vez pretendimos haber visto en dicha persona.
Yo hablo en plural para poder identificarme con la gente, pero tengo que decirlo: "no soy parte de esa telenovela". Quizás me he caracterizado a lo largo de mi vida por ser muy intuitivo, pero en muchos casos suelo llegar al extremo del prejuicio en cuanto a personas se refiere. Entonces muchas veces puedo distinguir máscaras y escudos en la gente que se acerca a mi vida, pero otras veces suelo crear esas máscaras y escudos en otras personas.
Me gustaría alejarme de esos ideales y aprender a disfrutar más de lo que pueda conocer de la gente, esa es una de mis grandes metas, no aprender a tolerar los defectos, sino aprender a amar las diferencias. El giro de esto es que muchas veces ese ideal se posa sobre mí, y muchos llegan a ponerme en alto (sí, estoy jugando de pretencioso) sin conocerme a profundidad.
Odio que se generen un montón de ideales con respecto a mi persona, ¿acaso no terminamos de entender que no existe bien sin mal? Soy tan malo como bueno (utilicemos juicios de valor únicamente como medio para diferenciar características concordantes y disímiles a los modelos éticos y morales que cada quién maneja en sus vidas), vivimos en un mundo de grises donde tenemos que viajar entre lo más oscuro y lo más claro para lograr nuestras metas y objetivos de vida.
Soy un ser defectuoso como todos, talvez la única diferencia es que vengo desde hace años tratando de enfocarme en las diferencias que nos unen, por eso es que quizás tengo cierto "don" de endulzar a la gente, pero es un beneficio egoísta porque al fin y al cabo la gente es un experimento en el cual me pongo a prueba y saco conclusiones. Si lo anterior no sonó diabólicamente incorrecto, no sé qué lo hará.
Pero ven, el asunto es que sea o no cierto lo que dije, la vida y las características ideales de las personas se pueden interpretar. Y tal vez la Madre Teresa de Calcuta no fue sino una viejilla egoísta que dedicó su vida entera a comprarse un lugar más cerca del Padre para disfrutar de sus beneficios y no arriesgarse a arder eternamente.
Prometamos abrir los ojos y no caer en tanta sinrazón...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
