El accidente no había sido tan aparatoso como en un principio él lo había supuesto. Ella se encontraba sobre los matorrales inspeccionando sus posibles lesiones aunque evidentemente no era nada de gravedad, algunos rasguños nada más.
Es cierto que el favor de cuidar a su joven cuñada podía ser un buen gancho para que la relación nunca acabara, o al menos por el tiempo en que estuviera a su cargo. Pero realmente nunca hasta ese momento había considerado que el peligro estaba en cualquier parte y que en él podrían repercutir las consecuencias de cualquier accidente que se suscitara. Esa idea loca lo atormentó un poco, pero de repente reaccionó porque súbitamente se dio cuenta de que no estaba solo en ese momento, así que acudió al auxilio de la joven.
- ¿Te encuentras bien? (Preguntó el hombre a la joven muchacha)
- Sí, sólo un poco asustada. (Respondió la joven)
Él miró la bicicleta a un lado del camino y recordó como la agilidad de la joven la había salvado de estrellarse contra la empedrada calle. Ese inesperado giro fue lo que la lanzó contra esos arbustos haciéndola rodar un poco pero amortiguando el impacto. Efectivamente lo empinado e irregular de la calle le hubiera provocado graves heridas a su cuñada, posiblemente y hasta una mala caída pudo haber significado la muerte.
- ¿Puedes levantarte? (Volvía el hombre a lanzar una pregunta)
- Creo que sí, pero dame un rato para respirar hondo.
- Ok…
Talvez no era del todo su culpa que la muchacha se hubiera estrellado, a decir verdad ella fue la que insistió en conducir su bicicleta a esas horas de la noche sin linterna para iluminar la vía. De hecho el hombre procuró que su cuñada dejara la bicicleta en su local de trabajo ofreciéndose él a llevarla en su motocicleta, al fin y al cabo ambos tenían el mismo destino. Pero ella, como buen ejemplo de mujer en busca de independencia, no quiso someterse argumentando que al día siguiente no tendría vehículo para regresar al trabajo, como si él no hubiese podido llevarla.
- De la que te salvaste… (Comentaba el hombre después de exhalar un suspiro)
- Pues sí, pudo haber sido muy grave, qué suerte que logré aterrizar en estos matorrales. (Respondía la chica simulando una sonrisa)
Irónicamente ese mismo día la muchacha había revisado la cadena de la bicicleta en su casa de habitación que, dicho sea de paso, era la casa de su cuñado quién “amablemente” le prestaba un cuarto mientras ella buscaba su libertad trabajando como despachadora en una tienda de souvenirs lejos de su casa y su familia.
- ¿Libertad? Si yo le doy hasta la comida. ¿Qué clase de libertad es esa? De no ser por lo mucho que me interesa su hermana, probablemente no la aceptaría por acá. (Pensaba el hombre mientras disimuladamente miraba hacia el cielo oscuro de la noche)
- ¿Te das cuenta de que no se ve la luna por ningún lado? (Preguntaba la muchacha después de haber descubierto al hombre mirando hacia el firmamento)
- Pues sí, únicamente las estrellas…
En esos lugares turísticos generalmente las localidades son muy diferentes y quienes trabajan en las zonas turísticas provienen de pueblos humildes bastante distantes. Los caminos son difíciles pero todos saben que eso nunca cambiará porque allí mandan los grandes comercios y hoteles, y a ellos les conviene que los pueblos sean de difícil acceso para que ningún turista llegue por ahí extraviado.
Por supuesto no hay iluminación en esas callecitas así que los tramos son muy oscuros de noche pero talvez nunca nadie se había detenido en el trayecto para observar el celaje.
- Creo que ya estoy más calmada, ayúdame a ponerme en pie. (Solicitaba la joven)
- Por supuesto. (Declaró el hombre)
El tipo se inclinó hacia ella, dejando que le rodeara con sus brazos.
De repente la muchacha acercó su rostro al de él y le propinó un beso en sus labios. Él respondió a ese beso y se acariciaron apasionadamente. Luego de un par de minutos se despegaron y se quedaron mirando a los ojos. Había mucha intensidad en esa mirada que se entrecruzaba en la oscuridad.
Luego y sin decir nada se pusieron de pie y tomaron cada uno su vehículo para seguir por el camino…

1 comentario:
es increible como hechos tan simple y cotidianos pueden convertirse en cuentos dignos de la imaginación... son solo pequeños detalles que te abren las puertas a miles de opciones para entretener....
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