domingo, 8 de febrero de 2009

Resaca

Vengo desde hace mucho sintiéndome pésimo por lo que deseo y no puedo.
¿Qué deseo? No son objetos, ni personas, ni nada material. Lo único que quiero es a mí mismo; yo sin nigún prejuicio ni limitante.
Ser yo en todo momento y en todo sentido, y que me vean y me acepten.
¿Dónde están los que quieren creer?
¿Dónde están los que no se dejan ir y solo son?
Quiero cosas tan simples y no están.
Ya no quiero ser raro. Odio el alcohol que me hace entrar en un estado de delirio incontrolable. Si supieran que es cierto que bebemos porque somos reprimidos, bebemos para sentirnos bien, porque nada vale la pena.
Me odio a mí mismo por haber comenzado en esto, y más odio a quienes me vieron y me dejaron.
Si hubiera algo tan grande como para poder amarlo sin frustrarse, probablemente no se llamaría Dios, porque Dios no quiere que seamos felices, quiere que superemos pruebas para ver si algún día avanzamos. Yo no pasé las pruebas, sigo perdiendo unas y otras. Y mi deseo más grande yace en una persona con la cual no puedo estar.
Odio, odio y más odio. Es lo que genera el amor que no se da.
Ya no quiero odiar, mientras más odio más me odio.
Quiero volver a la niñez y no preocuparme por tanta sinrazón.
Quiero jugar con mis buenos amigos, no con los que crecí, sino con los otros, con los que caminan en cuatro patas y te miran fijamente hasta que te duermes.
¿Estaré vivo mañana? ¿Dejé algo para siempre?
Quiero llevarmelo todo, hasta mi recuerdo. Porque a muchos no les hace bien, y a mí menos que a los demás. Y de repente se creen que sufro por amor no correspondido.
Mi loco amor me corresponde y me hace sentir bien, de hecho todos mis amores me corresponden. Pero ¿realmente existen?
¿Quién era yo hasta ayer?
¿Quién seré mañana?
¿Dónde está mi mente?
¿Drogas?
No, sólo alcohol, del más barato y más tóxico. Mátame sin compasión, porque no me gusta este juego en el que muero de a poco, no quiero seguir muriendo de a poco. Quiero vivir, y con vivir también amar, o morir de una vez.
¿Amor?
Sí, tengo mucho para todos y todas. Amor de todo tipo. ¿Cuál te gusta más? Pídemelo.
Y ya es otra hora y me sigo lamentando, ¿Qué pasa?
Estoy llegando a ese punto en que los genios no quieren seguir siéndolo, con la única diferencia de que yo no soy genio, y tampoco soy oso. No puedo hibernar.
¿Debo seguir en esto? ¿Puedo seguir creciendo?
Todo va hacia abajo, todo va hacia un hueco, y me sigo preguntando si vale realmente la pena, como si las evidencias no fueran lo bastante concretas.
Por favor, sigue mirándome. No me quites la mirada de encima. Si parpadeas verás tan sólo el espejo de nuevo y yo no vuelvo a existir.
Amigos míos, ustedes sí me entienden. Los cientos de miles que aplaudieron mi discurso no me verán del mismo modo, pero me escucharán igual.
¿Quién compra los restos? ¿Alguien los quiere?

No hay comentarios: