Es hermoso dejar de pensar racionalmente por ratos.
Había olvidado un montón de sensaciones que creía inherentes al estado de la adolescencia. Más bien creo que había querido olvidarlas porque después de pensar con claridad me di cuenta que estas sensaciones son nocivas y no construyen nada en absoluto.
¿Por qué nocivas? Porque generalmente nos desvían de la realidad y nos encausan en una empresa sin sentido productivo. No quiero decir con eso que todo debe tener siempre un sentido de aprovechamiento, pero hasta algunas de las cosas más superfluas son alimento para el ego y con eso basta.
Entonces resulta que después de años de combatir los sinsentidos de las emociones me enredo en una situación que resulta imposible para mí, de hecho debería ser un imposible para cualquier persona de mi edad que cree en la ética y la legalidad.
Esa curiosa situación comienza a generar un reto y luego de eso todo se tergiversa para producir emociones. De repente todo se vuelve un caos y me descrubro pensando en la situación mucho más de lo que debería, le doy tal importancia que comienza a distraerme de mis verdaderos objetivos.
Pero vean lo más extraño del caso: una vez que me logro enfocar de nuevo me doy cuenta que tengo un motivo más en la vida por lo cual ser mejor, por lo cual conocer más y reforzar mis habilidades. Entonces de repente ya no es tan estúpido este estado emocional.
Ahora me doy cuenta que las mariposas y las flores pueden tener otro sentido en la vida, lo que pasa es que nadie jamás me va a entender porque ya hace mucho debí haber enterrado esa etapa y lo peor es que lo hice. La enterré viva y me encargué de que su reputación se hundiera con ella. Entonces ya todos saben que para mí eso no significa nada.
¡Qué tonto he sido por ratos! No me había dado cuenta que con moderación no hay nada en esta vida que te afecte permanentemente.
Que rico poder decirlo ahora y saber que aún no es demasiado tarde...
miércoles, 18 de febrero de 2009
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1 comentario:
no hemos dejado de ser unos cachorros.
no hemos dejado de desear ser tocados por la lágrima fresca de un corazón transparente y loco.
es delicioso querer dar..
dar es dar..
esos sentimientos que son de verdad, convierten cada día en una inhalación profunda de vida... de fiebre.. de deseos incontenibles y abrumadores...
de saber que alguien espera por nosotros de algún u otro modo..
porque no envejece el alma..
mucho menos el corazón.
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