¿Cómo no admirar a esa preciosa mujer que, ignorando todas las imposiciones sociales, entra en mis aposentos dispuesta a hacerme el amor?
-"Ponle seguro a la puerta y quítame la ropa"
Quizás una de las frases más auténticas que he escuchado en toda mi vida. En ella se encierra todo un compendio de deseo, pasión, lujuria, pero por sobre todo libertad.
La libertad de buscar lo que se quiere cuando se quiere. No darle importancia a tantos rituales obsoletos de cortejo que al fin y al cabo llevan al mismo punto: satisfacción.
Es cierto, ella tenía todas las de ganar. ¿Qué hombre podría rechazar una invitación tan tentadora de parte de una mujer tan tentadora?
Pero el mérito está en imponerse ante la opinión ajena. Muchos de mis amigos, e inclusive muchas de mis amigas, dirán de una mujer así que es "un zorrón". Siempre he reprendido esas formas nocivas y denigrantes de categorizar a una persona que disfruta el instante más que los demás.
Envidia deberíamos sentir todos por una persona que se hace valer como ser humano. Un ser humano con necesidades físicas y emocionales que no sólamente nos supera en madurez, sino que también nos supera en entrega y valor.
¿Cuántas veces nos hacemos acreedores de una rutina sexual con nuestra pareja sólo por miedo a entregarnos por completo?
El cuerpo tan solo es un recipiente de lo que somos realmente, es cierto que hay que cuidarlo, pero acuño en este post una pregunta más: ¿Qué mejor manera de chinear a nuestro cuerpo que con el sano ejercicio del sexo seguro?
Brindo por ese encuentro, y aplaudo a esta mujer tan bella que me regaló un poco de su magia... Salud!!!
lunes, 15 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
La Distancia
Deshaciendo todo lo que fue, es y será, te encuentro sola, distante en tu lugar pero cercana a mi corazón.
Y las olas del mar que también son distantes, me arrullan en las noches que ya no pueden ser noches sino madrugadas.
Consiguiente a eso las madrugadas son mañanas pero del mismo modo distante siento el sol salir por el horizonte.
No hay poesía en mis letras, solamente sentimientos sin rima ni métrica, sin rostros ni botellas encalladas, pero siempre con voz.
¿Cómo has llegado a creerte tan perfecta y deseable, que aún a la distancia te deseo y me provocas tocarme?
No te entiendo, o más bien no entiendo cómo lo haces, pero me estás dominando y lejanamente sé que te veré para hacernos.
Porque no estamos enteros, no estamos completos, estamos a mitad de algo que podría llegar a ser mucho más grande, no que esto sino que todo.
Un cuento sería suficiente para relatar nuestra historia, pero escasamente podría transmitir lo que sentimos y la fuerza de lo que logramos.
Ahora me cuesta hablar de yo y hablo de nos. Y sigues lejos sin poder hacer nada al respecto, y sigo inerte ante mis deseos.
Ahora te veo de nuevo sola, igual que solo estoy. Ahora te veo extendiendo los brazos y yo queriendo morder tus labios.
¿Estás aquí o estás allá? Trataré de entender tus canciones si entiendes las mías. Pero no te aseguro que pueda entenderte.
Así nos vamos encendiendo y apagando, muriendo y naciendo nos vamos acercando. Tan sólo espero no sorprenderte con mi muerte antes de volver a besarnos.
Y las olas del mar que también son distantes, me arrullan en las noches que ya no pueden ser noches sino madrugadas.
Consiguiente a eso las madrugadas son mañanas pero del mismo modo distante siento el sol salir por el horizonte.
No hay poesía en mis letras, solamente sentimientos sin rima ni métrica, sin rostros ni botellas encalladas, pero siempre con voz.
¿Cómo has llegado a creerte tan perfecta y deseable, que aún a la distancia te deseo y me provocas tocarme?
No te entiendo, o más bien no entiendo cómo lo haces, pero me estás dominando y lejanamente sé que te veré para hacernos.
Porque no estamos enteros, no estamos completos, estamos a mitad de algo que podría llegar a ser mucho más grande, no que esto sino que todo.
Un cuento sería suficiente para relatar nuestra historia, pero escasamente podría transmitir lo que sentimos y la fuerza de lo que logramos.
Ahora me cuesta hablar de yo y hablo de nos. Y sigues lejos sin poder hacer nada al respecto, y sigo inerte ante mis deseos.
Ahora te veo de nuevo sola, igual que solo estoy. Ahora te veo extendiendo los brazos y yo queriendo morder tus labios.
¿Estás aquí o estás allá? Trataré de entender tus canciones si entiendes las mías. Pero no te aseguro que pueda entenderte.
Así nos vamos encendiendo y apagando, muriendo y naciendo nos vamos acercando. Tan sólo espero no sorprenderte con mi muerte antes de volver a besarnos.
viernes, 5 de junio de 2009
Hay algo pasando...
Últimamente no he estado muy bien. Se nota demasiado mi ausencia y quisiera que alguien me escuche pero no tengo nada que decir.
Cuando las cosas se tornan difíciles no me es posible ser proactivo. Por el contrario creo que me altero al punto de dejar de pensar bien las cosas. Pero hay algo más...
En estos últimos tiempos mi mente no está funcionando bien. Me distraigo más de lo común, mis pensamientos son mucho menos complejos que antes y mi memoria no es capaz de retener casi nada. Tampoco mi síntesis de las cosas está bien, y todo se está volviendo demasiado abstracto.
No sé si será algo relacionado con el amor o con el alcohol. Tampoco descarto el tabaco ni las padecencias propias de mi organismo. El agotamiento es evidente, pero tampoco me estoy sobresforzando.
Algo definitivamente marcha mal en mi cabeza y la forma en que se manifiesta en mi cuerpo tampoco es agradable.
Las oportunidades de alcanzar mi estabilidad (emocional, física, económica y social) se están alejando cada vez más. Y no quiero ampararme en el consuelo de los demás. Creo que debería salir de aquí por mi propia cuenta, pero no puedo empezar a trabajar en ello si no sé por dónde.
¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer?
Necesito una solución pronta para esto porque todo se me está saliendo de las manos.
Hay un dolor físico que puedo explicar mediante el autoanálisis. Pero tampoco me sirve de nada explicármelo si no tengo la cura.
El reto es salir, pero no encuentro la motivación. Les diré un secreto: estoy terminando una carrera a la cual no quiero dedicarme y sé que eso me desmotiva. Pero será eso lo que afecta todo lo demás. La memoria, el análisis, el razonamiento...
No quiero ser ese mae al que siempre se le ve deprimido, yo no soy ese mae. Es cierto que tampoco soy el alma de la fiesta pero al menos me considero ameno.
Creo que ocupo un cambio radical. Cambiar mis hábitos, vicios, amistades, horarios, modelos de trabajo. Quizás por ahí pueda comenzar a mejorar. Pero también necesito la voluntad para hacerlo. ¿De dónde la saco? ¿Por qué la gente a mi alrededor puede llevar una vida corriente y yo no? ¿Qué hago? ¿Un psicólogo? ¿Un guía espiritual? ¿Una amante?
Necesito una respuesta pronta antes de volverme más loco...
Cuando las cosas se tornan difíciles no me es posible ser proactivo. Por el contrario creo que me altero al punto de dejar de pensar bien las cosas. Pero hay algo más...
En estos últimos tiempos mi mente no está funcionando bien. Me distraigo más de lo común, mis pensamientos son mucho menos complejos que antes y mi memoria no es capaz de retener casi nada. Tampoco mi síntesis de las cosas está bien, y todo se está volviendo demasiado abstracto.
No sé si será algo relacionado con el amor o con el alcohol. Tampoco descarto el tabaco ni las padecencias propias de mi organismo. El agotamiento es evidente, pero tampoco me estoy sobresforzando.
Algo definitivamente marcha mal en mi cabeza y la forma en que se manifiesta en mi cuerpo tampoco es agradable.
Las oportunidades de alcanzar mi estabilidad (emocional, física, económica y social) se están alejando cada vez más. Y no quiero ampararme en el consuelo de los demás. Creo que debería salir de aquí por mi propia cuenta, pero no puedo empezar a trabajar en ello si no sé por dónde.
¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer?
Necesito una solución pronta para esto porque todo se me está saliendo de las manos.
Hay un dolor físico que puedo explicar mediante el autoanálisis. Pero tampoco me sirve de nada explicármelo si no tengo la cura.
El reto es salir, pero no encuentro la motivación. Les diré un secreto: estoy terminando una carrera a la cual no quiero dedicarme y sé que eso me desmotiva. Pero será eso lo que afecta todo lo demás. La memoria, el análisis, el razonamiento...
No quiero ser ese mae al que siempre se le ve deprimido, yo no soy ese mae. Es cierto que tampoco soy el alma de la fiesta pero al menos me considero ameno.
Creo que ocupo un cambio radical. Cambiar mis hábitos, vicios, amistades, horarios, modelos de trabajo. Quizás por ahí pueda comenzar a mejorar. Pero también necesito la voluntad para hacerlo. ¿De dónde la saco? ¿Por qué la gente a mi alrededor puede llevar una vida corriente y yo no? ¿Qué hago? ¿Un psicólogo? ¿Un guía espiritual? ¿Una amante?
Necesito una respuesta pronta antes de volverme más loco...
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