lunes, 15 de junio de 2009

Admiración

¿Cómo no admirar a esa preciosa mujer que, ignorando todas las imposiciones sociales, entra en mis aposentos dispuesta a hacerme el amor?

-"Ponle seguro a la puerta y quítame la ropa"

Quizás una de las frases más auténticas que he escuchado en toda mi vida. En ella se encierra todo un compendio de deseo, pasión, lujuria, pero por sobre todo libertad.

La libertad de buscar lo que se quiere cuando se quiere. No darle importancia a tantos rituales obsoletos de cortejo que al fin y al cabo llevan al mismo punto: satisfacción.

Es cierto, ella tenía todas las de ganar. ¿Qué hombre podría rechazar una invitación tan tentadora de parte de una mujer tan tentadora?

Pero el mérito está en imponerse ante la opinión ajena. Muchos de mis amigos, e inclusive muchas de mis amigas, dirán de una mujer así que es "un zorrón". Siempre he reprendido esas formas nocivas y denigrantes de categorizar a una persona que disfruta el instante más que los demás.

Envidia deberíamos sentir todos por una persona que se hace valer como ser humano. Un ser humano con necesidades físicas y emocionales que no sólamente nos supera en madurez, sino que también nos supera en entrega y valor.

¿Cuántas veces nos hacemos acreedores de una rutina sexual con nuestra pareja sólo por miedo a entregarnos por completo?

El cuerpo tan solo es un recipiente de lo que somos realmente, es cierto que hay que cuidarlo, pero acuño en este post una pregunta más: ¿Qué mejor manera de chinear a nuestro cuerpo que con el sano ejercicio del sexo seguro?

Brindo por ese encuentro, y aplaudo a esta mujer tan bella que me regaló un poco de su magia... Salud!!!

1 comentario:

Andrea dijo...

Yo te admiro a vos por saber reconocer en otras personas el valor del ejercicio de la libertad, en el fondo tod@s deberíamos de ser más libres, más auténticos y buscar tranquilamente lo que necesitamos para ser felices. Gracias Diego.