martes, 6 de enero de 2009

La extraña dama

Estaba el príncipe en su dormitorio, descansando la siesta como en cualquier otro día de ocio, cuando escuchó que le llamaban a su estancia. Normalmente hubiera hecho caso omiso a dicha interrupción de su quehacer, pero la insistencia de las voces que provenían de afuera terminaron por arrancarle el sueño y bajó al vestíbulo.

Al abrirse las puertas distinguió la figura de su tía que cruzaba el umbral al lado de otra dama desconocida. Ambas mujeres tomaron asiento en los acojinados muebles de la estancia y el príncipe tomó asiento frente a ellas.

-¿Cómo está su alteza? (Preguntó la tía)
-Muy bien, aún despertándome de mi siesta. (Respondió el príncipe)
-Lamento no haber llamado para anunciar mi visita, pero quisimos tomarlo por sorpresa.
-Pues vaya sorpresa me han dado.

En eso un leve sonido puso en evidencia que la lluvia estaría pronta a acontecer, así que la tía del príncipe pidió permiso para salir en busca de sus súbditos, ya que el viaje había sido largo y cansado y no merecían ser empapados por la lluvia. El príncipe que siempre se caracterizó por su buen carácter y sentido de la justicia, accedió a que los sirvientes fueran llevados al salón de los invitados, y tomaran algunos bocadillos mientras descansaban del viaje.

Mientras tanto la tía acudía a avisar a sus sirvientes, el príncipe se quedó sólo en la estancia acompañado de aquella extraña dama la cual no había sido aún presentada. Entonces uno de los adorados gatos del príncipe llegó a su lado y saltó a sus regazos como ya era costumbre.

-¿Te gustan los gatos? (Rompió el silencio aquella distinguida dama con una dulce voz)
-Pues sí, son mi adoración. (Respondía el príncipe)
-A mí me parecen animales muy sucios y no soporto siquiera acercármeles.

El príncipe, a pesar de haberle parecido de mal gusto el comentario de la dama sobre los animales que más apreciaba, no hizo gesto alguno y al contrario de lo que se esperaría de una persona de su alcurnia, se interesó por la manera poco cortés en que se expresaba la desconocida dama.

-Pues no sólo éste gato habita ésta morada, hay dos más y yo los adoro. (Aclaraba el príncipe)
-Supongo que también debe tener algún perro.
-Sí, hay dos en los jardines.
-Es lógico que alguien que permite que un gato se eche sobre sus regazos tenga alguna pasión por los animales. Pareces una persona muy joven ¿Cuántos años tienes?
-¿Cuántos me calcula? (Respondía el príncipe como queriendo participar de un juego al que no había sido invitado)
-Pues yo diría que unos veinticuatro.
-En realidad tengo veintiocho. Eso podría considerarlo como un cumplido.
-Para serle sincera, yo incluso le calculé menos edad. Lo único que me hizo pensar que era un tanto mayor es su cuerpo bien desarrollado, porque su cara parece la de un adolescente.

El príncipe rió de manera recatada pero fue interrumpido abruptamente por la dama:


-Imagino que muchas mujeres le han dicho cosas semejantes. ¿Tiene usted esposa o prometida?
-No, no he pensado siquiera en la posibilidad de casarme.
-No lo culpo, la verdad aún eres joven y puedes tener muchas experiencias más a tu haber. El coche que está afuera ¿Es tuyo?
-Sí (respondía el príncipe con una evidente sonrisa)
-¿Y la mansión?
-También.
-Es verdaderamente hermosa, supongo que si bien no tienes prometida, han de haber muchas jóvenes queriendo pretenderte.
-No, la verdad es otra. Casi no salgo de aquí y estoy demasiado comprometido con mis estudios.
-Pues eres un joven muy atractivo, y con todas éstas posesiones, no serías mal partido. ¿Estas decoraciones tú las ideaste?
-Sí, algunas veces tengo bastante tiempo libre.
-¡Estás descalzo! ¿No crees que puedas enfermarte?

Hasta ahora aquel detalle había sido ignorado incluso por el príncipe que se sentía muy confundido pero interesado en la extraña conversación con la dama.

-Es que tomaba la siesta cuando ustedes llegaron, y no consideré por mi soñolencia ponerme las pantuflas. (Respondía el príncipe)
-Unas pantuflas te harían muy bien. Yo camino con éstas zapatillas que no son muy elegantes pero son bastante cómodas y no lastiman mis pies.


En eso la tía volvía, y viendo que la lluvia había cesado, se dispuso a abandonar la mansión.


-¿Pero cuál es la prisa? (Preguntaba asombrado el príncipe)

-Es que prometí volver temprano. Nada más la saqué a pasear para evitarle la rutina. (Respondía la tía)

-Sí, la verdad es mejor que nos vayamos ya. Tenemos mucho camino por recorrer. (Interrumpió la desconocida dama)


Entonces la tía tomó a la dulce anciana del brazo y la ayudó a levantarse del mueble. Yo me despedí de ambas señoras de una manera muy calurosa y seguí mirándolas mientras se alejaban por la calle.


Gracias le doy a aquella bella ancianita, que debido a su padecimiento de alzhéimer me hizo vivir (después de haber tenido que responder como por tercera vez a sus preguntas) una fantasía donde me pude adueñar de todo a mi alrededor, y en la cual pude verla vibrar de emoción frente a un buen mozo que reía de sus ocurrencias y respetuosamente le ayudaba a construir otra realidad…

jueves, 1 de enero de 2009

Recapitulando el 2008

2008 fue un año caracterizado por los cambios, los viajes largos y adquisición de nuevos conocimientos con algún significado (todos los días aprendemos algo nuevo pero no todo lo que aprendemos vale la pena o tendrá algún sentido de pertinencia para cada quién).

Básicamente podría decir que fue un año con bastante movimiento. Como de costumbre hago saber que no me importa el panorama mundial. Mi mundo es mejor que la realidad, y mientras la realidad no se manifieste de forma que altere en algo mi mundo, pues que pase lo que sea.

Creo además que la gente a mi alrededor también ha experimentado grandes cambios y esto me motiva a seguir en el desarrollo de ciertas ideas y estrategias ya que vale la pena impulsar una apertura mental ahora que no resulta tan frustrante enfrentarse con el pensamiento hermético de la gran masa.

Por otro lado, me parece que no he obtenido muchos logros a nivel personal con mi nuevo estilo de vida, pero todo comienza por poquitos; entonces quizás este año que ya entró pueda obtener mayores beneficios y una mejor canalización de los recursos.

Quién me pregunta por mis entradas en éste blog, quiero que sepan que todo esto es espontáneo y sin preparación. Admito que algunas veces ya he pensado en qué escribir antes de sentarme, pero la mayoría de las veces tan sólo creo una nueva entrada y comienzo a teclear sin rumbo definido.

Quién me pregunta por los temas en los que profundizo, pues son tan sólo cosas que suceden. En muchos de los casos comienzo a escribir como respuesta a una frustración que traigo encima, otras tienen que ver con algún tema en el que pude haber participado a manera de debate entre cigarrillos y cerveza. Todo depende del estado de ánimo.

Además no hay una rutina para hacer entradas en esta cosa, cuando recuerdo o cuando siento algo de inspiración es el momento preciso para comenzar. De paso aprovecho para comentar mi posición ante las citas textuales: lo que sucede es que nada de lo que intento poner por acá viene de textos, tan sólo son ideas que nacen o se derivan de otras ideas o experiencias. Cuando tenga que poner alguna idea de algún autor, pues queda escrita la promesa de que pondré nombres apellidos y fuentes, a menos que no quieran ser mencionados.

Si el objetivo de ésto es expresar por medio de palabras todo lo que me cuesta expresar por medio de la música, pues de algún modo lo he logrado. Hace poco estuve releyendo algunas de las entradas del blog y estoy muy satisfecho, la verdad espero que otras personas puedan hacer algo con éstas ideas y darme discusión o aportes.

Espero que cada vez logre mejores cosas por acá y espero toparme con más comentarios para poder tomar ideas e ir creando un espacio más ameno.

Por último y no menos importante, agradezco con toda mi alma a cada persona que se haya dado la vuelta por acá, ya que muchas veces sacar el rato para leer frente a una pantalla no es algo verdaderamente cómodo, además de lo pesado que puede ser algunas veces enfrentarse a los absurdos de mi vida, pero créanme que si quieren ser leídos, yo también estoy a disposición...