jueves, 23 de diciembre de 2010

El dolor

En el ocaso de mis 30, me vengo dando cuenta de muchas cosas tristemente interesantes respecto a la vida.

Una de ellas es con respecto al dolor físico. Hasta ahorita me entero de que no es "normal" que la gente sienta frecuentes dolores.

Entonces ¿qué me pasa?

Absurdamente es un compilado de males los que operan para hacer de mi vida, talvez no un calvario, pero sí algo tortuoso.

Hay algunos dolores de los cuales aparentemente ya superé el límite de lo soportable, por lo cual un dolor agudo de esos que dejan renqueando a cualquiera, para mí es algo frecuente y no me afecta para llevar a cabo mis quehaceres diarios.

Entonces de repente puedo empezar a justificar a quienes se quejan de aquellas dolencias que me parecían insignificantes, ya que para mí, superar el umbral del dolor significa enfrentar algo verdaderamente inclemente.

¿Será acaso un "super poder"?

Dudosamente respondería afirmativo a esa pregunta, lo único que puedo decir es que en los últimos tiempos el dolor ha ido aumentando, tanto en intensidad como en locaciones.

Se me está jodiendo la vida. Estoy sintiendo como se acerca mi caducidad. No voy a morir, pero temo que la próxima vez que visite un doctor me prohiba hacer más de lo que me gusta, y como en algún momento había externado: vivir sin pasión no tiene sentido.

Tengo miedo. Me siento aterrado por esto. Ya casi no hay movimiento que haga que no produzca algún dolor. Y si me dan la opción de tener una vida larga pero lejos de los escenarios, quizás no la tome.

Pero no es eso lo que me preocupa, porque suelo ser muy condescendiente con mis ideas, lo que me preocupa es que el dolor no me deje seguir tocando.

Así, obligado a dejar mi pasión, podré dejarlo todo e incursionar en algo diferente.

Espero estar exagerando. Siempre lo hago. Pero cabe una posibilidad de que el futuro no sea del todo prometedor.

Odio decir esto pero mi vida útil de repente está en juego y lo único que deseo es que me sigan aplaudiendo por ejecutar bien un instrumento y no por tocar un instrumento a pesar de...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La tristeza implícita de vivir

Desde el momento en que abandonamos el vientre de nuestra madre, comenzamos a sufrir. Esto anterior lo dijo un compa alguna vez y me doy cuenta de que el mae definitivamente estaba triste, la vida no había sido complaciente con él o algo por el estilo.

Pero a veces es definitivo que hay una tristeza inherente a la vida, o sea, vivimos para morir y en el camino vemos morir a muchos y muchas otras. Y llegamos a una edad media preguntándonos ¿qué sigue? Acaso tiene sentido todo lo que hacemos aquí, si de todos modos no quedará mucho cuando nos vayamos.

Mi abuelo siempre fue un hombre trabajador, hizo de todo en esta vida y siempre fue respetado por haber llevado una vida casi ejemplar. A escasos años de su muerte ya nadie lo recuerda, su memoria se encuentra en algún nicho de un cementerio al cual no voy más que por algún entierro. Sus pertenencias se repartieron o vendieron. La casa en que vivía ahora pertenece a una de tantas familias que migran a estos pueblos calmos, y ¿qué hay de más en todo eso?

¿Habrá tenido algún sentido su vida cuando ya en el ocaso de sus días, senil, imposibilitado de realizar muchas acciones, miraba a través de la ventana y se quedaba ido durante largos ratos?

Bastante triste, claro... Pero igual no sabemos si correremos igual suerte.

Yo por mi parte acarreo un sin número de enfermedades congénitas que amenazan cada día con ir inutilizando mi cuerpo de a poco, y no dejo de pensar en lo injusto que sería llegar a esa edad en que muchas de mis funciones hayan caducado y no tenga control sobre mis movimientos o pensamientos.

Injusto no tanto para mí, porque quizás me haya merecido llegar ahí de algún modo u otro. Injusto para alguna persona que por amor, afecto, apego o compromiso, tenga que pasar a mi lado ese proceso.

Y mi tristeza es profunda por ese ser amado, a quien siempre agradeceré haber existido, pero por el cual querré morir cada día más, con el fin de soltar sus amarras.

Soy un hombre triste que lamenta no haber amado con completa entrega y pasión, ya que nunca quiso llevar a alguien más a un final teñido de una soledad sin dignidad...

martes, 23 de noviembre de 2010

De santos y agüisotes

Siempre ha sido evidente que soy un poco diferente de los demás. Y con eso no quiero hacer alarde de alguna de mis frases arrogantes o soberbias. En realidad sí hay cosas que me hacen diferente.

Pero no tiene que ver con el hecho de que sea obsesivo porque ese es un problema que acarrea otros problemas y etc. No, qué va. Esto otro tiene que ver con mi ingenuidad.

Sí, siento que soy algo ingenuo. Siempre creo en mis cosas y mantengo velas encendidas para personas que algo han querido deberme en esta vida. Lo malo no es encender velas y guardar esperanzas. Es dejar que esas velas se consuman y reemplazarlas con otras.

Porque esos santos a los que me atengo, pues como que le dan largas a mis ilusiones, y de repente incluso aparecen nuevos santos con mejores milagros, pero no los cambio por los míos, porque siento que son como máquinas traga monedas que están a punto de soltar el gran premio.

Pero eso nunca pasa. Y así los mantengo, algunos de cabeza, otros con flores, otros agrupados, qué sé yo, cuanto agüisote les pueda adjudicar para que cumplan mis milagros.

Y creo que mantengo esas esperanzas porque uno en el fondo desea creer en la gente. Deseo creer en esos santos que ya son famosos por sus milagros. Deseo creer en esas personas que me piden algún objeto con la promesa de devolverlo pronto. Deseo creer en esa chica que me dice que quiere estar a mi lado. Deseo creer en ese empleo ofrecido y en esa propuesta soñada.

Y aunque sean tan sólo algunos viejos agüisotes, mi fe se mantiene en las personas, aunque ellas sean diferentes. Aunque entre en sus casas y no vea una sola vela encendida. Aunque me pidan que cambie sus velas porque una vela nueva será más valorada.

¿Será que debo dejar de creer para no sufrir más?

domingo, 14 de noviembre de 2010

Aquellos Robles Inmortales (a don Jorge)

Quisiera decir que he conocido gente de todo tipo en los 30 años que llevo de estar vivo. Pero probablemente la televisión, los libros, las canciones y el internet me han enseñado más de la gente que lo que he observado y experimentado.

Así entre todos los tipos de personas casi literarias con las que he topado. Pues resulta para mí siempre hacer sobresalir a los llamados "robles".

Les dicen robles porque son muy duros, crecen fuertes y duran mucho tiempo. Pero en mi ideario hay algo más que los caracteriza, son personas hermosas, y cuando digo esto, me refiero a que son seres especiales. No han vivido tanto tiempo tan sólo dejando el tiempo correr. Han creado y han sido responsables de sus creaciones.

No quiero dejar ideas al aire o estimular un sentimiento poético. A decir verdad, estos robles son personas que te hacen querer ser como ellos. Ves sus caras surcadas por inumerables arrugas y no puedes evitar asociarlas con historias de esas que ya conoces o con otras que podrías inventar.

Sabes poco de esas personas, o talvez mucho, pero no es eso lo que cuenta, sino el cómo te hacen sentir al aparecer en algún momento. De repente ves su figura y no puedes evitar crear una sonrisa. Porque estás completamente seguro o segura de que te va a responder con una igual.

Además te tratan con un humor casi místico, porque se toman libertades que no se tomarían tus familiares al tratarte, pero a su vez limitan su tono a un nivel como el que desearías que te demostrara un amigo.

Pero tampoco puedes considerar que sean amigos, no... Siempre están muy por encima de eso, y aún así no te verán por encima de sus hombros.

Bien podrían bromear contigo, pero lo que hacen es darte lecciones de vida. Luego los miras pasar y dices: "Ojalá y yo pudiera llegar a ser así cuando envejezca".

Pero da temor. Temes tanto no ser quien pueda llegar a llenar unos zapatos como esos, así como que algún día se vayan de este mundo terrenal. Pero igual alguno debe irse en algún momento, y generalmente nos toca verlos partir porque es justicia divina que seamos los corrientes quienes suframos por su partida.

Porque ellos ya han sufrido mucho, y además estamos seguros que algo más sufrirán por nosotros, y eso no tiene ninguna justificación ni aquí ni en ningún otro mundo.

Es cierto, lloro de pensar que nunca seré alguien así, que lo que he sentido por un roble nadie más lo sentirá por mí. Porque ellos son parte del antaño, del maravilloso tiempo que era cualquier tiempo pasado. Quizás son los últimos de su especie, y aún así, no creo que les importe.

Quienes quedan seguirán siendo tan hermosos como siempre, y quienes parten nos dejan claro que aunque nunca podamos llegar a ser como ellos, vale la pena esforzarce porque algún día alguien más sonría al ver nuestras figuras aparecer...


A Don Jorge Araya.
Lamento mucho nunca habételo dicho en persona, pero si en algún momento mi vida puede llegar a equipararse tan sólo un poquito con la tuya, habrá valido mucho la pena. Descanza en paz...

martes, 12 de octubre de 2010

A falta de sueño

He descubierto que el mal dormir es uno de los disparadores de mi depresión. Cada vez que duermo poco y/o mal, comienza mi decaimiento.

Para no cansar, sigo con mi concepción de que no hay ni bienes ni males reales. Todo siempre es y será relativo. Pero por poner una frase a manera de adagio, podría decir que lo bueno del asunto es que estoy consiente de ello, lo malo es que no puedo evitarlo.

Así sabré siempre que si trasnocho mucho me voy a enfrentar a una inevitable depresión. Y de igual modo, podré evitar al menos ese tipo de depresiones si tomo las medidas correspondientes.

No me gusta estar deprimido. Suelo pensar que todo el mundo me engaña, que soy objeto de burla. Me doy tristeza por no tener lo que quiero, el problema es que no sé ni qué es. Además me rinde un dolor tan inexplicable que sólo adquiere sentido en ese momento.

Lo peor es que cuando suceden estas cosas, me muestro demasiado débil y vulnerable ante las personas que más quiero, lo cuál es super estúpido.

Porque yo más que muchas personas, puedo dar fe de que no siempre se siente lo mismo ante los mismos estímulos. Esperar una reacción igual en cada persona para una misma dosis de lo que sea, es como querer que todo el mundo pueda ver el amor como lo veo yo. ¡Absurdo!

Entonces el estado de depresión es tal que todo, hasta los más ínfimos detalles, se vuelven un calvario. Y vienen a mí recuerdos de corazones rotos y cosas de esas que en mi realidad (mi verdadera realidad) no existen. ¿Y luego qué?

Dejo de ser la persona que se alegra de dar alegría, la persona que ama por el placer de amar, para convertirme en un ser escuálido que desea morir.

¡Qué horrible! eso es casi bipolar, y quizás me esté dañando tristemente la psique, pero tengo que lograr superarlo, por mi propia cuenta, como los grandes machos.

Porque no quiero sufrir sin sentido, no quiero dejar de creer en las cosas que creo. Todos y todas saben que ni siquiera creo en el sufrimiento más que como otra sensación del bienestar, pero aquí estoy sufriendo. Y eso me llena de odio. Una ira implacable. Quiero tanto matar y morir.

Por eso ruego a quien pueda leerme: No interrumpan mi sueño en vano. No me hagan sufrir en vano...

domingo, 3 de octubre de 2010

¿Vender mi alma?

Hace tiempo que vengo huyéndole. Me aparece por todas partes y no deja de acosarme. He tenido que ignorarlo todo el tiempo pero ya casi resulta imposible.

Ese tal "dios" del que hablan, es como una sombra. Lo peor es que tiene un séquito enorme de gente que hace de todo por hacerle proselitismo. Me tiene maldito: dios por aquí, dios por allá...

Para peores sus seguidores están en todas partes, toda mi familia le sigue y muchos de mis amigos y amigas también.

Todo eso me huele demasiado mal. O sea, siempre que se han hecho movimientos tan fuertes en apoyo a alguien o algo, es porque se traen algo oscuro entre manos.

Lo mismo nos pasó con el TLC y nos está pasando con lo del proyecto minero en Crucitas. Lo mismo nos ha pasado en ya bastantes elecciones presidenciales de las que he sido testigo.

Es evidente, algo se traen entre manos.

Además he visto cómo le da premios a personas por predicar sus cosas. Eso es horrible. Algunos reciben lo que piden, otros se la pasan esperando porque viven de la promesa de recibir algún día algo mejor.

Debo admitir que me he visto tentado. Porque aparentemente a él no le importa si un músico es talentoso o no, les da buenos instrumentos para que los usen a su favor. Yo como músico debo admitir que no me va muy bien y apenas puedo darle mantenimiento a los instrumentos que a duras penas he adquirido.

¿Cómo no vender mi adhesión por adquirir mejores instrumentos? Eso me va a ayudar en mi trabajo y me va a hacer mejor ejecutante.

No... No puedo ser tan fácil. Es cierto que me lleno de odio al ver tanto pseudo-músico con mejores instrumentos que yo. Pero en realidad que al pensarlo bien, no lo necesito tanto.

Creo que con lo que tengo me basta, por supuesto que tener un mejor equipo me ayudaría mucho, pero debo ser agradecido con lo que tengo porque me ha costado mucho y lo he conseguido con mucho esfuerzo y trabajo honrado, no aceptando favores de alguien que ocupa poder.

Porque así está la jugada, ese dios lo que ocupa es poder. Como en muchos otros casos, sólo la gente puede concederle el suficiente poder a alguien para que éste a su vez luego nos quiera controlar.

Es una ironía, pero siempre es así, nos compran con cosillas que al fin y al cabo son materialismos superfluos, y les damos el poder para que hagan con nosotros y nosotras lo que quieran.

Yo digo que no. Será que seré pobre toda mi vida, pero lo haré sabiendo que no le estoy vendiendo mi alma a nadie. Si ese tal "dios" es un ser tan material, conmigo la tiene perdida porque al fin y al cabo si algo puede llevarse uno de este mundo, es lo que ya traía puesto.

viernes, 1 de octubre de 2010

Soy mi papá

Odio tener que dar tantas vueltas para volver siempre a lo mismo. Quizás no quiera corregirlo esta vez, pero haga lo que haga es inútil contradecirlo: Soy mi papá.

El odio se apodera de mí al pensar en esa pequeña y simple frase. ¿Cómo en la puta vida podría llegar a parecerme siquiera a esa persona que tanto me ha desilusionado?

No te equivoques, el odio no es directo a mi papá, no. A mi papá lo respeto y de algún extraño modo lo amo. Pero son las características de él, las que nos han distanciado, las que hacen que me llene de temor y por consiguiente, odio.

Pero por más que he querido ser alguien diferente, cometo sus mismas impertinencias, y como soy un depresivo de mierda, me entristezco a morir.

¿Qué puedo hacer? ¿Cómo luchar contra esos patrones aprendidos a través de años y años de observación pasiva desde la visión de quien asume la realidad y la imita?

¿Podrás entenderme cuando te digo que me odio al ver que reproduzco a la perfección las actitudes que más detesto de un ser amado?

No quiero ser el ejemplo que él fue para mí. Y para colmo de males soy lo mismo pero más sensible, lo que me hace un completo idiota y además vulnerable.

Es el perfil de un suicida en potencia. Intentando cambiar su realidad pero dándose cuenta cada día que es imposible, y que siempre ha sido un reflejo de las cosas que detesta de su entorno.

Así cada crítica hecha se va convirtiendo en un nuevo temor. Porque sigue esperando el día en que salgan a flote las peores cosas, las que más ha odiado.

Ahora odio también a ese suicida. Quisiera tenerlo al frente para ahorrarle la pena y matarlo con mis propias manos...

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cuando las lágrimas dejan de valer

Perdóname si he dejado de creerte, pero es eso o seguir sufriendo y llorando sin que haya algo que me justifique. Sí, sé que el que sufre soy yo, por mis medios, por mis ataduras. Yo mismo decido sufir en tus ojos cada día.

¿Pero por qué no me abandonas? ¿Por qué insistes en darme la ilusión? ¿Acaso te gusta algo eso?

Lamento no estar a tu altura, tan simple me topas y me dices que me quieres, y luego te vas. ¿Cómo desearía poder hacer lo mismo? Pero un "te quiero" de esos se va a dormir conmigo. Y luego me atormenta al estar solo, y probablemente me haga escribirte luego un mensaje con alguna cursilería.

Ey, ahora que lo pienso mejor, creo que el problema ha de ser mío. En realidad no quiero morir a tu lado. No quiero verte día a día, ni quiero que me beses al salir.

Odiaría que me acompañes a mis conciertos, y de seguro no dormiría bien a tu lado.

Entonces ¿por qué me atormenta tanto tu amor?

Es sólo porque no es mío, es sólo porque soy egoísta y no quiero compartirlo. Porque ya lo entregué una vez y quiere volver de nuevo y de nuevo. En ese entonces fue difícil y lo sigue siendo.

Pero aquí es donde comienza la nueva historia. Esta historia es la que tiene que ver con dos seres viviendo en el pecado. Engañando a otros y justificando sus infidelidades. Apasionados, distraídos, encausados a absorver por completo cada suspiro uno del otro.

Pero aún así no sé cómo llamarle a eso. ¿Será amor?

domingo, 22 de agosto de 2010

Músico Tercermundista

El título de esta entrada se lo debo a un preciado amigo y excelente percusionista.

Me encanta esa idea porque de algún modo expresa todo enredo en el que me vengo desenvolviendo hace rato ya.

Pues resulta que me he convertido en lo que aquí llamamos un "matachivos". Digamos que eso se traduce en la persona que toca de todo con todo el mundo.

Entonces una semana toco un homenaje a Sabina, otra semana rock alternativo y heavy metal, otra semana reggae, otra semana música instrumental y otra semana música tropical.

La cosa es que a todo hay que hacerle y a eso se debe el encabezado: Soy un músico tercermundista.

Quizás en otro lugar, con otra espectativa, podría dedicarme exclusivamente a tocar algún estilo y sería un buen ejecutante, quizás hasta me reconocerían en el ambiente. Pero me he acostumbrado a tener que llevar ese estilo de vida porque no hay de otra.

Si tocara sólo con una banda o agrupación, pues quizás no tendría mucho trabajo pero mi desempeño como músico sería aún mejor.

Y es que no es necesario comentar mucho al respecto, evidentemente no hay persona que pueda manejar tantas cosas a la vez y con la debida solvencia. Tampoco debo agregar que soy obsesivo y esto repercute terriblemente en la visión que tengo de mi propio desempeño.

Me quiero volver loco haciendo arreglos de piezas cada semana, me coloco frente a la computadora y paso horas de horas escribiendo las piezas nota por nota. Eso no da tanto problema, pero a la hora de la ejecución de las piezas, a pesar haber sido escritas por mí mismo, pues no puedo asegurarme de leerlas correctamente.

Y no sólo eso. Hay músicos que consideran que soy demasiado perfeccionista como para tocar con ellos, porque no me suelto y no improviso, y otros que consideran que soy demasiado impreciso como para darles la talla. O sea, no puedo hacerlo todo bien para todos.

Pero hay más, también hay músicos aficionados que me contratan para lucir mejor con el público. Ustedes no tienen ni idea de la vergüenza que siento cuando la gente aplaude después de una interpretación sumamente pobre y hasta disgustante a mi parecer.

Es horrible, mi trabajo es horrible. Me estoy vendiendo por muy poco (considerando el orgullo). Y la pregunta es: ¿Qué tanto está dispuesta a hacer la puta por dinero?

domingo, 1 de agosto de 2010

Sobre el miedo

Sí, sé que pasan los días y no vengo a dejar mi impresión por acá. Algún día estaré muerto y entonces ¿quién se encargará de mi blog? Me pregunto ¿Será que alguien se dará cuenta de que estoy muerto? ¿En realidad habrá alguien que haya llegado por acá sin invitación y se haya detenido a leer?

¿Qué es esto? Es miedo... Tan fácil es responder que nos tomamos un rato para hacerlo.

Mi vida se ha complicado un poco desde que acepté mi condición de adulto. Después de estar todo este tiempo sin drogas de ningún tipo, mi mente se sumerge en cientos de cuestionamientos que creo que antes no me hacía.

Esas preguntas son temores... nuevos temores... Anteriormente me daba miedo subsistir sin un montón de cosas que ahora veo innecesarias. Anteriormente creo que quizás pensaba con más claridad.

La reducción de espacios de ocio se están conviriendo en mi mayor temor, ya que siento que me estoy volviendo más tonto, menos creativo y más mecánico en muchas cosas. Odio admitirlo pero incluso he pensado en cerrar el blog porque ya no se me ocurre nada bueno, o al menos parece que no tengo tiempo para pensar en nada.

Entonces me vino a la mente ese temor horrible de dejar de lado las cosas de antes. Ese horrible temor de cambiar. El miedo de ver mis cosas guardadas en cajas que luego se convertirán en basura me está volviendo loco.

No quiero deshacerme de nada, o sea, la escencia de todo lo que soy está en eso: mis sueños de niñez. ¿Cuánto la pulseé para adquirir algo que en este momento no es más que basura? Al diablo con eso de que alguien va a ser más feliz con esos objetos. Son míos y punto.

Pero luego me doy cuenta que no son los objetos en sí. Son las ilusiones, las esperanzas depositadas en esos objetos. El amor, la tenacidad, los esfuerzos, son cosas que ahora no tienen tanto valor moral o emocional, como material.

Volvemos a lo mismo. Ahora creo que guiamos todos esos sentimientos a la idea de hacernos de más bienes materiales. La diferencia es que estos bienes de ahora son sólo eso, no tienen ningún otro valor.

Y entonces vuelvo a sentir miedo de perder mi humanidad. Miro a mis alumnos y me pienso: "¿por qué mejor no se dedican a algo que les deje dinero y así no se enredan tanto la vida?". Los veo pulseándola con todo su aplomo para "pegar" un ejercicio o una pieza, y siento un poco de lástima de ver que ahora todo eso me es indiferente, quisiera que se acabara la clase porque ocupo hacer otras cosas.

¿Horror? Horror y medio, dirían mis compas... Me doy miedo, me siento inútil. Cada día todo es más confuso y no quiero ser ese mae. De repente creo que estoy mal porque no consumo drogas, y me mata la ansiedad...

Hoy descubrí un proverbio chino que dice: "El que teme sufrir ya sufre el temor". Y no es mi caso porque no tengo miedo a sufrir, el hecho es que ya estoy sufriendo y mi miedo es que el sufrimiento se perpetúe.

Estoy cansado. Tengo miedo de seguir teniendo miedo y quiero volver a quien sea que yo haya sido antes. Con depresiones y males de amores.

No tengo miedo a morir, pero mi mentalidad es tan horrible ahora, que temo por todo lo material y no lo trascendental.

¡Oh inspiración divina, te imploro que me guíes por donde debo ir aunque por ese camino tenga que sufrir!

lunes, 26 de julio de 2010

Un poco de algo

Si me has extrañado, recuerda que también soy ser humano y por lo tanto atado a algunas cosas que me impiden escribir siempre.

Por ahora dejo algunas curiosidades:

Un video que muestra dos de mis pasiones juntas. Y se viene Machete... No que no??

jueves, 1 de julio de 2010

A un mes...

Cuatro semanas han de ser un mes... Y podría citar entre tantas cosas: conciertos, amores pasajeros, visitas inesperadas, visitas esperadas, cuentas saldadas, adquisiciones de valor, etc...

Pero hoy hablo de los vicios.

Recuerdas que te mencioné lo de las pastillas para la locura. Pues además dejé otras cosas, el tabaco y el alcohol.

No lo veo como una gran proesa, de hecho me interesa tan poco que se me reconozca una estupidez así, que mucha gente siquiera lo sabe aún.

¿Por qué? Simplemente siento que no es lo más grande que he hecho últimamente.

Dejar los vicios es algo que no se perfila en mi estilo de vida. O sea, el músico bohemio y versátil de extraña presencia, debe ser un fumador empedernido y un bebedor solitario.

Me gustan esas cosas, me parece genial imaginarme a mí mismo fumando solo en un rincón. Es una estampa muy mía. Pero quizás está llegando el momento de cuidar un poco de mí.

Jajajajaja, cuidar de mí... ¿Quién dijo eso?

No, es simple capricho del destino. A estas edades las crisis son más comunes. Más cuando te das cuenta que no tienes ni la mitad de lo que materialmente las personas tienen a tu edad, ni las pretenciones que tienen las personas de tu edad.

Entonces te dices: "Ey, si quieres seguir viviendo como un rockstar, tendrás que ser un rockstar más aceptable..."

Porque las mujeres ya no quieren un músico viejo bajando de una tarima borracho y oliendo a tabaco. Todavía hace algunos años tenía algún atractivo físico, pero ya no... Entonces tienes que ser un poco más aceptable en otros sentidos.

¿Por qué hablo de esto? Porque es posible. A un mes debo decir que no he sentido los síntomas comunes del abstenimiento. Ni siquiera un poco de estreñimiento que es tan común.

Entonces... ¿Por qué no lo intentas? Si pude hacerlo yo, puede hacerlo cualquiera.

Ahora puedo hablar de otras cosas que he hecho durante este mes: tocar bajo presión, hacer el amor, ver televisión, estudiar, trabajar, etc...

Cosas interesantísimas están sucediendo, como el modo en que mi líbido se ha ido acrecentando al haber dejado tantas cosas que estaban entorpeciendo a mi organismo.

Socialmente puedo decir que he abandonado a ciertas personas que mal me hacían al estimular ese estilo de vida. Quizás las extrañe un poco, pero ahora hay nuevos círculos que se van formando y creciendo.

He de admitir que extraño mucho la soledad que me daba un cigarro, ya que en mi casa debía apartarme de tod@s para poder fumar tranquilo y esos ratos siempre eran gratificantes. Incluso he llegado a pensar que al no tener esos espacios de reflexión y meditación, pues he perdido un poco de mi inspiración.

Pero no ha de ser difícil encontrar otros espacios similares.

Créeme que es un momento idóneo para dejar los vicios. Cada vez hay más personas con la consigna de vivir más sanamente. Si eso no te importa, como sucede conmigo, pues simplemente piensa en que vas a tener más posibilidades sexuales a nivel de estado físico, como personas dispuestas a acostarse contigo... Eso para mí es suficiente.

Ahora es tiempo de buscar de nuevo el amor...

jueves, 10 de junio de 2010

Amor sin Cafeína

Quisiera verte de nuevo, leyendo esa etiqueta que falsas espectativas genera.

Es tan difícil ahora. Nos da tanto miedo la lluvia, los viajes, las horas.

Era tan difícil antes, pero no nos dimos cuenta. Nos impulsó el deseo de saber.

¿Debería mantener el misterio de mi presencia para que sigas llegando? ¿Deberías seguir durmiendo por las tardes para querer seguir yendo?

Oh belleza entre vicios. Voy dejando lo que te amenaza, y tú me vas dejando.

No es por ti, no fue ahora ni quería que fuera antes. Pero me gusta imaginarte de nuevo.

Y aquí estás otra vez, sonriendo con picardía. Y aquí estoy de nuevo, extrañando lo que sólo puedo imaginar que tienes para mí.

No es que lo haya dudado, pero tienes toda la razón al preguntar: ¿Cómo podría haber amor sin cafeína?

Ya ni siquiera es una pregunta, ahora son sólo palabras que exitan mis pensamientos.

Lástima que seamos tan extraños, pero más lastimero aún que no podamos tomar café juntos...

lunes, 17 de mayo de 2010

El Dios Absurdo

Quiero aprovechar esta entrada para anunciar algo que es tristemente célebre en mi vida: Hace más de un mes que no consumo más tratamiento psiquiátrico.

Sí, fue una decisión estúpida. dejarlo todo sin contemplación. Esas cosas no se hacen, hay que ir poco a poco. Pero una ráfaga de odio e inconformidad me golpeó en lo más profundo.

Estuve como estúpido varios días, pero todo se va normalizando (si alguien quiere que cuente mis experiencias, lo haré sin reparo, pero ese no es mi objetivo de hoy).

Lejos de haberme vuelto muy loco, he comenzado a asumir una actitud bastante absurda pero satisfactoria con respecto a mí mismo y mi comunicación con el mundo.

Ahora soy dios (no "Dios" con mayúscula), porque me doy cuenta cada vez más que este mundo está podrido y una persona como yo puede ser mayor mesías, que los que la gente adora.

El dios actual es una especie de genio de la lámpara. La gente sólo lo busca cuando ocupan ayuda de algún tipo, y esperan que sus deseos sean cumplidos.

Yo por mi parte creo en mí, creo que soy autosuficiente y que más bien el mismo dios me agradecerá haberle ahorrado tantas intervenciones.

Sí, soy un escritor frustrado, pero no así, un músico de categoría. La gente me busca. Es más, podría creer que hay quienes le piden a "dios" que yo toque con su banda.

¿¿Soberbia?? Sí, y mucha. ¿Por qué habría yo de igualarme a tanta mediocridad? Para mí no tiene sentido.

Aunque he de confesar que mis servicios son baratos, quisiera realmente ver a todos esos grupejos intentar encontrar alguien que toque lo que yo puedo.

La gente debe empezar a entender que no somos por influencia externa. Nos forjamos y crecemos bombardeados de mucha basura. Pero lo que me hace ser bajista, no tiene nada que ver con mi "humildad". Tiene que ver con esfuerzo. paciencia, determinación y sacrificio.

Jamás podría pedir (si creyera en un dios) que mis talentos crezcan y que mis habilidades sean reconocidas, cuando lo que soy es pura basura.

Entonces ahí sale mi dios propio. Soy yo quien me esforcé al máximo para obtener el lugar que tengo, ahí no hubo intervención divina.

Por mí. sigan frotando la lámpara, pero déjenme crecer y avanzar por mis propios medios.

Mi dios (que sigo siendo yo) aspira a que la vida sea disfrute y conocimiento. No teoría y lo que sea...

domingo, 2 de mayo de 2010

Relato Perverso #1 (Parte 3 - Final)

Después de haber pasado una noche más en prisión, los resultados de la audiencia no se dieron a esperar. Gracias a la ineficaz intervención de mi abogado, me declararon "loco", en términos clínicos: esquizofrénico, paranóico, con delirios de grandeza y poder, obsesivo, y varios etcéteras.

Ni siquiera me enviaron a una evaluación con el psiquiátrico, sino que, luego de varios días de papeleo, se dictó que debía ser internado.

He de confesar que al principio todo esto me puso de muy mal humor, y consideré pertinente la muerte de muchos de los personajes que intervinieron en mi actual situación. Pero al pasar de los días las cosas no estaban tan mal.

Tenía un cuarto propio en la sección de "enfermos peligrosos", y tenía poco contacto con otros seres humanos. Eso me daba mucho tiempo para meditar y especular sobre la vida, la muerte y otros inexorables destinos de los cuales nadie era precursor ni culpable.

Sólo aquél a quien llaman "dios" podría ser responsable de tanta estupidez, y pude hallar paz al concentrar mi odio en ese ser intangible. De todos modos los demás seguían diciendo "hágase tu voluntad", mientras yo adquiría ese poder de hacer la propia.

Me aplicaban medicamentos que me hacían sentir muy tonto, pero era un efecto parecido al de combinar alcohol con otras drogas, así que mientras pudiera disfrutarlo, para mí resultaba algo irónico que quisieran mantenerme feliz cuando, ya de por sí, había alcanzado la felicidad hace rato.

Los días pasaban y tenía que hablar mucho con una "doctora" que creía encausarme a encontrar soluciones a mis problemas. Ella por "doctora" que fuera nunca se dio cuenta de que me entretenía inventándole historias de abuso infantil y terribles frustraciones amorosas, como si algo de eso pudiera tocarme en lo profundo.

Guardaba cada una de sus palabras para carcajearme a solas antes de mi diaria meditación. La risa no sólamente me producía placer, sino que me mantenía ejercitado.

Luego de largas semanas por fin me sacaron de allí para dictar mi sentencia. La jueza a cargo dicataminó en sus "sabias conclusiones" que yo debía someterme a un largo tratamiento psiquiátrico y mantenerme recluído por varios años.

Cada vez que recuerdo eso, siento placer por todo el bien que había generado a mi alrededor. Había dado trabajo a un poco de ignorantes que se hacían llamar doctores, había liberado a esas pobres niñas y a ese niño de sus destinos deplorables, y (como consecuencia de mi "buen desarrollo en terapia"), me habían dado la libertad de salir cada tarde y colmarle de placer la vida a la ninfómana que permanecía sola cada día de cuatro y cuarenta a cinco y veinte.

En fin, la vida del psiquiátrico resultaba bien para mí. Me alimentaban, tenía dónde dormir y no debía desperdiciar mi tiempo de creativa meditación en ir a trabajar con gente estúpida.

Solamente una cosa me molestaba, y era que el piano del psiquiátrico tenía varias notas desafinadas. De ese modo mi oído se fue acostumbrando a intervalos sonoros difusos y al quitarle la vida al loco del papalote, las melodías en mi mente sonaron de muy mal gusto...

lunes, 26 de abril de 2010

El amor en otras circunstancias...

Creo que, aunque harto manifiesto, necesito declarar algunas situaciones de mi vida.

Lo primero tiene que ver con el fumado. Es cierto, envidio a los "no fumadores", estoy cansado y adolorido; y cada día pesa más sobre mí un cansancio injustificable.

No quiero ser de esos hombres tristes, pero igual me pongo triste cuando no fumo. Yo sé que todo es parte de la adicción, y quizás debería encerrarme un tiempo para poder superar el síndrome de abstinencia. Pero no es fácil. Todo el tiempo (aunque no lo crean) tengo cosas que hacer. Cosas a veces relajantes, cosas en su mayoría estresantes.

La vida del músico no es tan sencilla como parece. Hacemos muchas cosas que están bastante subvaloradas socialmente. Cosas difíciles, cosas que te enojan y te hacen sentir nauseas. O sí, no todo en la música es disfrute.

Por otro lado está el asunto monetario. La vida está demasiado cara, y así vamos viendo que entre mayores son los ingresos, mayor el gasto.

Por supuesto que el cigarrillo no ayuda a la economía. Además, siguiendo con lo subvalorado de mi trabajo, nadie paga lo que merezco, ya sea por mis estudios o por mi talento.

Es muy difícil encontrar buenas posibilidades de brete, a menos que seas una persona "recta" y haber tocado de esas playadas que le gusta a los viejos polonchos que son los que manejan el dinero.

Igual, esas dos cosas las puedo superar con creces. Pero no me cae bien el sentirme algo solo. Y no es que lo esté, por el contrario, paso rodeado de gente la mayoría de mi vida. Pero estoy preparado para el amor y ahora no aparece.

Sigo recordando mi último amor como una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Algo magnífico, lleno de gozo y dicha. Quizás algo más de lo que alguna vez haya querido pretender.

Pero acabó y debo seguir avanzando. Y me sigo amando de la manera que me amo. Sigo despreciando al mundo del mismo modo. Pero después de haber probado el vino, es difícil volver al agua salada.

Ahora lucho, ahora hago. Quisiera amar con esa intensidad.

Sepan queridos y queridas lectores y lectoras, que mi corazón se deshace. Puedo llorar pensando en mi inexorable destino, pero no lo hago. Puedo reír pensando en la dicha que tengo de ser quien soy, pero no lo hago.

Quiero amar con intensidad. Del mismo modo en que amo a mi gato cada vez que aparece. Del mismo modo en que duermo cada noche soñando con verte.

lunes, 12 de abril de 2010

Relato Perverso #1 (Parte 2)

Así estuve varios días en prisión "preventiva". ¿Por qué querrían encerrarme? No entiendo para qué me obligaron a abandonar la comodidad de mi casa y adaptarme a ese lugar tan siniestro.

No me dejan ir a trabajar, y me siento responsable por mis alumnos. Ellos merecen tener continuidad en sus estudios, además, ¿Cómo le voy a hacer para reponer las clases que no he estado dando?

Nadie me daba mayores razones. Me preguntaron varias veces si yo había matado a esas persona y les había respondido que sí. Pero eso no les bastó, se estaba cometiendo una injusticia y ni siquiera sabía bien por qué, así que solicité un abogado por recomendación de uno de los custodios.

El abogado con su petulancia llegó a mi celda y después de presentarse comenzó a hablar de "estrategias" para sobrellevar el caso. ¿Caso? Yo le dije que tenía que hacer algo por mi persona, que yo estaba ahí injustificadamente y que tenía que encontrar la manera de sacarme.

Me dijo que todo estaba en mi contra, que lo mejor que podría hacer era alegar demencia y esperar que me redujeran la condena. ¿Condena? Esto cada vez se complicaba más. Entonces me hizo muchas preguntas y yo sabiéndome desconcertado respondía a todas sin reparo. De todos modos nada ahí era sensato, todo era una tras otra incongruencia.

Al final de la entrevista el tipo parecía más confundido que yo y salió despidiéndose un tanto asustado.

Yo esperé que se llevara a cabo el juicio. De todos modos podría responder de la manera debida al "proceso legal" mejor que cualquier otro. Sabía que después de escucharme no tendrían razones para mantenerme encerrado.

No hubieron ni amigos ni familiares que me visitaran, eso me ponía de mal humor, ya que todo el mundo debía estar notificado del asunto, pero no solamente me molestaba eso, sino que cada vez que hacía una llamada a mis padres, nadie contestaba.

Por fin llegó el día de la audiencia preliminar. No era un juicio formal, más bien era una especie de reunión entre los involucrados, tomando en consideración una fiscal del estado y un juez. El ambiente era algo tenso y no me quitaron las esposas en ningún momento. Dos guardas estuvieron resguardándome durante la sesión.

Mi abogado presentó su parte, alegando que definitivamente no me encontraba en buen estado de salud mental y que el homicidio se llevó a cabo en un momento de demencia temporal. Tuve que intervenir y contrariar a mi abogado. Yo había matado a ambos en pleno uso de mis facultades porque simplemente lo merecían.

La fiscal dio un salto y en tono amenazante dijo que el "acusado" estaba declarando su buen estado de salud mental al momento del suceso. Por supuesto no pude evitar ser sarcástico y decirle lo maravillosamente intuitiva que ella era.

El juez pidió orden y se reanudó la reunión. El juez pidió que diera mi declaración para corroborar la versión que anteriormente había dado, yo con gusto, y confiando en mi buen criterio empecé a declarar.

-Señor juez, con todo respeto niego de nuevo todo lo que el señor abogado ha dicho sobre mí. A decir verdad me resulta penoso que haya tanta algarabía con respecto a esta situación.

Esas personas contra las cuales yo disparé, no tenían ningún valor para la sociedad. Pude darme cuenta por la escasa demostración de valores que dieron al haber puesto su comodidad por sobre la de todos los demás y, además, la osadía en la que acometieron al querer saltarse las normas de respeto y convivencia establecidas por el sentido común de los ciudadanos.

Yo no actué bajo ningún estado de inhibición de mis sentidos o razonamientos. Conozco cómo funciona el cerebro humano, y he de decir que nunca me he dejado llevar por impulsos amigdálicos, y siempre he demostrado un absoluto control sobre mis actos.

La fiscal interrumpió y comenzó a deshacerse en insultos hacia mi persona. Me decía cosas como que yo era un monstruo y que si no había pensado en el dolor causado a otras personas por mis actos.

Por supuesto no iba a dejarme caer en esa trampa de querer sacarme de quicio. Con elocuencia respondí lo que ya de por sí era evidente, esas personas, de acuerdo a la actitud tomada el día de los hechos, no merecían compasión, y dudosamente tendrían seres queridos o alguien quien los extrañara.

La fiscal puso en frente mío una foto familiar que involucraba a aquella pareja de desgraciados. Me dijo que aquellas dos niñas y el niño, eran hijos de las personas a las cuales yo había fulminado.

De igual modo, respondí con serenidad, diciéndole todo lo bueno que habían ganado esas pobres criaturas al prescindir de unos padres como aquellos que les iban a inculcar tales desvalores, esperando desde el fondo que no fuese demasiado tarde. Les dije que aunque quedaran huérfanos y en la calle, alguien les enseñaría la importancia de cumplir con las implícitas normas de convivencia social, y así estarían en mejores manos de las que estaban.

Horrorizada, la mujer se levantó del asiento y me preguntó que si era en serio que no me arrepentía de los homicidos, y respondí que lo único que me perseguía era cuestionarme el hecho de haber tenido la posibilidad de matar a la pareja con sólo un tiro, en realidad esas "personas" no merecían el gasto de dos balas. Quizás si hubiera esperado un poco más, con una sola bala hubiera atravesado las sienes de ambos.

viernes, 2 de abril de 2010

Entre amores y seducciones

Hoy tuve una experiencia realmente fascinante. Tuve el placer de tener entre mis brazos a una mujer cuya experiencia sexual ha sido poca. He escuchado a muchos decir que "quitarle" la virginidad a una mujer es de lo más rico y un montón de etcéteras. Pero ya he tenido esa experiencia y a decir verdad creo que aprendí a aborrecerlo.

De muchos modos no me siento una persona apta para guiar el bello acto del amor, ni mucho menos para creerme merecedor de tal privilegio, la sexualidad es algo que se vive con libertad y cariño. Para mí se ha convertido en un acto de amor, pero no necesariamente de ese amor por el o la otra, sino para uno mismo, es algo que nuestro cuerpo merece, algo que tiene que ser bello y sin prejuicios.

Esta mujer viene hasta mí, y me implica en algo que ambos deseamos, pero que resulta difícil a su vez. ¿Cuándo es lo más indicado? Sí, la deseaba en ese instante y no pude ocultarlo, venimos creando una historia pasional sin habernos visto de frente ni una vez en la vida. Hermosa, deliciosa en su lujuria, quería desnudarla y lamer todo su cuerpo, pero no fue posible.

No fue posible por algo distinto a lo que tanto temía, que era llevar a cabo el paradigmático acto de "desvirgarla", sino más bien por otra situación. Entonces nos dejamos llevar por nuestros instintos y descubrí en ella placeres diferentes.

Esta mujer rompió mi virginidad. Siento que estaba prejuiciado. Creí que tendría que volver a la escuelita del placer, pero no. Sin mayores complicaciones lo resolvió todo antes que yo lo intentara. Ahora pienso en ella y vuelvo a exitarme, como hace algunas noches, como a sabiendas de que no será difícil conocerla y menos gozar de su deliciosa lujuria.

Tú que estás leyendo esto, sabes a qué me refiero y sigo exitado esperando a que vuelvas...

lunes, 8 de marzo de 2010

Crónica del Concierto de Metallica

Sábado 6 de marzo:

Después de terminar mis acostumbradas lecciones de los sábados, procedí a bañarme y alistarme (sí, a veces doy lecciones añejo). Tomé bus de 5:30 para San José listo para aventurarme en una de esas cosas estúpidas a las que llamo "aventura", y de las cuales he estado teniendo muchas últimamente.

Sí, en efecto me dirigía hacia el concierto de Metallica, aunque claramente iba a llegar un día antes, era una de esas locuras que siempre he tenido ganas de vivir, la experiencia de jugar al Woodstock, acampar cuidando un lugar, compartir con otros fanáticos, etc...

Llegué a San José y de ahí me puse en camino a Tibás. Como no conocía el lugar, y menos de noche, pues me pasé en mi parada y llegué como a un kilómetro del Estadio Ricardo Saprissa. Caminé y, después de preguntar a varias personas, llegué al lugar.

Había gran conmoción, gente vendiendo todo tipo de "souvenirs" y comida, gente haciendo campamentos y muchos consumiendo licor, policías y guardias de seguridad; en fin, toda una gama de personajes y colores. Pregunté por la fila y me pusieron en dirección al final de la cola.

Caminé como un kilómetro más hasta el final de la cola (es en serio) y me establecí. Me senté coloqué mi bolso y procedí a hacerme unos "sanguches", pronto habían unas pocas personas más después de mí y ya habían algunas conversaciones generándose.

Después de un rato estaba cansado y me recosté, sin darme cuenta dormí como una hora, así que decidí sacar la cobija y dormirme hasta el día siguiente. Esa acción fue un verdadero heroísmo fallido, porque después de un rato, atacó el más impiadoso frío que jamás haya sido sentido en mí. A pesar del sueño, las corrientes heladas me despertaban a cada instante.

Fue una noche peculiarmente terrible, a eso de las 5 a.m. decidí dejar de sufrir y me levanté a estirarme y fumar un poco. Al rato desayuné, ya un poco más despabilado.

Por ahí de las 6 llegaron tres compas de Palmares, a pesar de ya haber hecho algunos vínculos, fue bastante grato ver algunos rotros conocidos. Como era de esperar, venían buscando establecerce o "colarse" en la fila, que ya a esas horas se había superado como en 300 metros más. Yo con gusto los dejé establecerse conmigo.

Así comenzaron a pasar las horas, esta vez más tranquilamente. Yo esperaba a otro compa que además de ser fanático como yo, pues había cumplido años el viernes, así que esperaba con mi acción darle su obsequio y además desearle feliz cumpleaños el momento exacto en que comenzara a tocar Metallica (él creía de seguro que yo lo había olvidado). Había quedado de llegar como entre 7 y 7:30, pero pasó la hora y no apareció. El problema es que él no tenía celular para poder comunicarme y saber a qué hora iba a llegar.

Bueno. Al fin y al cabo nada de eso me afectaba terriblemente como para no ir a bañarme a donde mis exsuegros, pero al menos quería esperar a mi compa para que supiera dónde quedarse y a qué atenerse.

Pasaron las horas y a eso de las 12 me llamó mi compa que ya había llegado. Fue un terrible momento para llamar ya que me encontraba cagando en una casa donde alquilaban un inodoro super desaseado y el papel que me dieron no alcanzaba para limpiarme de la manera más correcta. En fin, terminé a como pude y salí a buscarlo. Al encontrarlo nos dirigimos al lugar y ya habían algunos otros "colados" en el puesto que yo estaba cuidando.

A esas horas ya me era imposible ir hasta donde mis exsuegros a bañarme y dejar lo que no me permitían ingresar al estadio, así que decidí no bañarme y dejar mis pertenencias en el carro de otro compa que venía más tarde.

El calor se incrementó en esas horas provocándome algunas quemaduras en el rostro. Al llegar mi otro compa, le envié mi bulto con todo lo que nesecitaba dejar en él. Antes de las dos, cuando anunciaron que iban a abrir las puertas del estadio, se armó un gran desorden con las filas. Se fueron engrosando cada vez más hasta que el orden fue incomprensible. Entonces empezó la fiera lucha por conservar la posición.

El desorden se hizo terrible, y la gente se apretujaba si ceder espacio, algunos de quienes estaban a mi lado se salieron y se colaron más adelante. Yo no quise ceder en mi posición porque quería defender mi derecho de posición en la fila que a tan duras penas había conseguido. Así fue que de a poco me quedé solo en mi lugar, ya todos los demás habían entrado al estadio y yo seguía entre empujones.

Más de veinte minutos después que mis "acompañantes", logré entrar al estadio. La gramilla estaba semi-vacía así que encontré un buen lugar para apreciar el escenario y escuchar bien la música. No encontré a nadie conocido a la vista, así que fui por una pizza personal porque moría de hambre, tomé lugar y esperé dormitando hasta el arranque del concierto.

Los primeros dos grupos no me interesaban, y además no sonaron del todo bien, apenas era legible lo que tocaban. Yo deseaba volver a sentarme porque el cansancio de todo el día me tenía agobiado, pero todo el mundo estaba de pie y no tenía lugar para eso. Para colmos, el "slam" se dio frente a mí, así que a cada rato tenía que soportar empujones (como si no hubieran sido suficientes durante el día) y majonasos de dedos.

Luego, después de una pequeña pero no menos estresante espera, a eso de las 7:57, se escuchó un estruendoso sonido de bombo al cual todos (creo que sin exepción) reaccionamos con euforia. Por supuesto que ese sonido no se comparaba siquiera a lo que anteriormente se había manifestado. Claro que no, era un sonido diferente, nítido y profundo, pero de una intensidad abrumadora.

Después de unos ligeros ajustes, se apagaron todas las luces, y en las pantallas apareció una imagen de Clint Eastwood accionando un cañón, lo cual dio inicio a The Ecstasy of Gold. El estadio casi se vino a abajo, y el sonido increíblemente envolvió todo el lugar. Derramé un par de lágrimas sin darme cuenta, creo que en ese instante repasé todos los años en que había desatado mi furia e impotencia (anteriormente muy mencionadas en otros posts) escuchando los discos y conciertos de Metallica.

Entonces terminó la imponente obra de Ennio Morricone y, acompañados de luces y pirotecnia, sonaron los primeros acordes de Creeping Death. El momento fue simplemente sublime, nada en ese mundo podía hacer valer ese instante en dinero. La gente explotó, la música tan nítida y potente como jamás había escuchado en mi vida hizo que gritara con euforia.

Para colmo, luego siguió For Whom the Bell Tolls. La gente coreaba sin cesar, y yo por mi parte intentaba mover mi cabeza, pero me di cuenta que un dolor agudo se asomaba con cada azote, entonces me di cuenta que todo el cansancio por el que había pasado tenía consecuencias tristemente negativas. Pero igual, no fui ahí a mover la "jupa", fui a ver y escuchar a Metallica y eso me reanimó.

Hubieron momentos fastidiosos por supuesto, no podía imaginar que los imbéciles que anteriormente habían hecho "slam" volvieran a su estúpido acto de violencia absurda. "¡Tienen a Metallica tocando en vivo en frente y se están revolviendo a empujones y patadas!" Pensaba yo. Pero igual, me hice a un lado tratando de ignorarlos y seguí en mi "ride" de disfrute.

Mis momentos favoritos fueron cuando sonaron las primeras notas de Wherever I May Roam, la introducción de Fade To Black (y todo lo demás también), por supuesto que One y Blackened con todo su fuego y pirotecnia, y la sorpresa de Stone Cold Crazy.

Las piezas del nuevo album no me gustaron y aproveché para descansar mis pies sentándome, pero para mi tranquilidad, noté que a muchos y muchas tampoco les hizo gran gracia.

Al fin terminó el concierto después de un glorioso "Seek & Destroy", y mi cuerpo ya no aguantaba tanto desgaste. A como pude me abrí paso entre la gente y salí del estadio. Por fin encontré a mis compas y nos abrimos paso para llegar al lugar donde estaba el auto. Eso fue caminar como un kilómetro, pero para mi suerte al llegar ahí tomé asiento y nos dirigimos triunfantes a Palmares.

Así se cumple otro sueño glorioso de los que jamás pensé realizar. Ahora estoy a la espera de Chatly García (otra vez).

lunes, 1 de marzo de 2010

Relato Perverso #1 (Parte 1)

Llevaba poco más de cincuenta minutos esperando el autobús. Era una de esas tardes soleadas en que nadie quería ponerse de pie a hacer fila, por el contrario ya se acumulaba la gente a la sombra del techo de la parada del autobús, refrescando el calor con bebidas y abanicos.

Yo sabía que igual podía abandonar mi espacio y descansar un rato bajo la sombra, pero si el autobús venía semi-lleno quizás no podría tomar asiento, y vaya que lo necesitaba, después de haber caminado todo el día con carga y bajo el sol, sin haber comido nada, pues lo más sano sería que pudiera reposar las dos horas de viaje que me esperaban. Al fin y al cabo muchas de las personas que esperaban el autobús se quedaban en destinos más cercanos al mío y podrían viajar de pie un rato.

Sí, esa posición de segundo lugar en la fila me aseguraba un buen descanso hasta llegar al trabajo. Sería mi recompensa por haber esperado pacientemente durante todo ese rato.

Al asomarse el autobús por la calle, pude observar como la gente a la sombra se levantaba presurosa a tomar lugar en la fila, entonces una señora con varios paquetes en mano se situó por delante mío en la fila con autorización del señor que se encontraba en primer lugar. No le di importancia al asunto puesto que era solamente una persona de más ante mí y muy probablemente no afectaría mi propósito de obtener un asiento.

Pero al detenerse el bus sucedió lo impensable. El chofer del bus dio la indicación de que iban a bajar algunas personas, así que hice caso y esperé el descenso mientras dejaba espacio para que pudieran bajar sin problemas. En eso varias personas comenzaron a aglomerarse junto a la puerta del autobús. Pensé que como en ese instante bajaba una señora de edad, pues iban a ayudarla a dar el paso hacia la acera.

Fue para mí una gran sorpresa que, entre las personas agrupadas, una pareja comenzara su ascenso al autobús mucho antes de que la anciana hubiese llegado al último escalón. Entonces la reacción de las personas alrededor fue luchar por su espacio en el transporte empujando y presionando a la señora con su bastón fuera del autobús. Así fue como me precipité a ayudarla para que no sufriera una caída, pero en ese momento nadie reaccionó apropiadamente, sino que comenzaron a apretar y empujar con más fuerza hacia adentro.

Por fin pude subir al autobús, pero ya había quedado entre las últimas personas que habían en el lugar y, por supuesto, no me esperaba ningún asiento adentro.

Al irme desplazando entre la fila de personas que iban de pie, me invadió la frustración de tener que viajar tanto rato con el equipaje al hombro. Y al avanzar un poco más pude observar cómo la pareja que había comenzado el desorden iba bien sentada en dos asientos contiguos. No pude contener mi mirada de odio al pensar en todo lo que me faltaba para llegar a mi destino, y que uno de esos asientos pudo haber sido el mío.

En eso la mujer me miró y sonrió sarcásticamente, y con el codo le hizo seña a su pareja para que me viera en mi frustración. El otro miró y también sonrió. Fue ahí cuando saqué mi arma del bolsillo y les disparé a ambos. Al varón logré atinarle una bala en la cabeza y a la mujer otra en el pecho.

(Continuará...)

martes, 16 de febrero de 2010

Ahora, entre tanto...

Quisiera recapitular tantas cosas bellas que me han sucedido en estos últimos días:

-El viernes 12 por fin obtuve mi título de bachiller, aunque sin mucha gracia ni gloria, pero es uno de esos momentos que Lacan hubiese llamado "fálico". Ahora estoy por empezar una nueva etapa de mi vida y aunque no me siento preparado, estoy fuerte y con necesidad.

-El sábado 13 pude cumplir con uno de mis sueños dorados desde mi niñez: ver un espectáculo de la WWE en vivo, y a decir verdad superó por mucho mis espectativas. Creo que ese fue un momento de esos inolvidables que coleccionaré con gratitud entre mis recuerdos.

-Tuve la oportunidad de volver a viajar en el amor, sentirme de nuevo vivo y apasionado entre los brazos de una verdadera mujer, no de esas que son tan sólo un cascarón. No, estar enamorado no tiene comparación con nada. No cuesta dinero, no requiere de halagos fingidos ni aparentar decencia o educación, y lo único que exige es cariño y sinceridad (además del compromiso implícito). De todos modos, cosas que uno hace con gran placer.

Ahora hago un recuento, y me doy cuenta que no desperdicié ni un segundo de este fin de semana que pasó. Cierto que pude ir a celebrar todo el fin de semana los primeros dos logros, pero ¿con quién hubiese celebrado el amor?

Sí, celebré en grande. Celebré además el amor con amor.

Ahora vuelvo a sentirme solo y triste. Ahora vuelven los fantasmas de aquello que siempre me acosa pero que al final no me hace más débil ni vulnerable.

Ahora que me siento fuerte me encuentro triste.

¿Qué tal si volviera a celebrar una vez más?

¿Qué tal si tuviera con quien volver a celebrar?

Aún te debo un poema, aún me debo una canción...

sábado, 30 de enero de 2010

Tanto más resignado

Aquí estoy sintiendo que te debo algo. Ojalá fuese menos orgulloso para decirte todo lo que hace falta:

Que te extraño cada mañana, que me acostumbré de a poco a sentirte sobre mi almohada.

Que me haces falta al volver de mis sueños y saber que aún estás a mi lado.

Que te debo algo, no sé, quizás muchos besos, quizás algunos abrazos.

Que me gustaría olerte a mi lado, y mirarte entera mientra aún no has despertado.

Que te necesito a la hora del café, a la hora del primer cigarro.

Que me entrego a tus recuerdo al menos diez veces cada vez que me distraigo.

Que en poco tiempo sentí demás lo que ya venía andando.

Que me emociona recibir tus mensajea aunque ahora de amor no están hablando.

Que los corredores y los patios no son lo mismo sin ti a mi lado.

Que te debo tanto que quizás aunque siguieras aquí no podría dártelo.

Que sigo amándote aún a sabiendas que todo ha terminado.

Solamente quiero que mi corazón carezca de recuerdos hermosos, que cada mañana pueda regresar el sol sin que tú estés soñando.

Necesito saber si algo más pude haberte dado, porque tanto amor y tanta pasión en tan poco tiempo, ha sido como revelar una película en blanco.

Y quisiera ser parte de tu vida, y que fueras parte de la mía, pero si de todos modos no ha de ser, ojalá el sol siga saliendo cada día.

miércoles, 27 de enero de 2010

Amor efímero (daños a terceros)

Pues sí, a menos de un mes de haber empezado esta aventura que se llama "amor", debo dejar de lado las caricias, los besos y las sensaciones hermosas que esto conlleva.

Conocí a una mujer hermosa, en todo el sentido de la palabra. Me perdí en sus ojos, en sus labios y su sonrisa delatora. Me hundí en el placer de sentirla a mi lado, compartir una cama, un sentimiento, una pasión.

Conocí a alguien por quien vale la pena seguir conociendo gente, alguien a quien puedo llamar "mujer" en todo el sentido de la palabra: madre, hija, jefa, empleada, bella, inteligente, agradable, cariñosa, deseable, y llena de amor.

Pero una mujer fuerte desea un hombre fuerte, y ya saben que soy alguien muy dócil, pasivo, blando. Lo que ella no sabe es que más bien yo era ese complemento que su fortaleza necesitaba. Pero qué puedo yo decir? Puedo equivocarme, puede equivocarse. Al fin y al cabo no hay más tiempo para reaccionar.

Así me encuentro de nuevo, jugando con las cartas del destino, tratando de burlar la incertidumbre y tomando la vida a como venga. Pero quiero hacer un trato con la vida, y eso consiste en que sea quien sea que venga detrás, pueda merecer tanta magia y belleza, llenar esos espacios en que no fui el adecuado, y por sobre todo aprender a valorar el verdadero poder de amar a un ser extraordinario.

Quiero además hacer una confesión-aclaración: amar nunca es una pérdida de tiempo cuando se hace con entrega y pasión, dure lo que dure, siempre agradeceré el que tantas personas tan especiales me hayan elegido para aventurarse por los caminos de la vida.

Un enorme beso...

viernes, 1 de enero de 2010

Recapitulando el 2009

Como ya es tradición (como si tuviera años de tener este blog), hoy hago un recuento del año que acabó. No porque a ustedes les pueda interesar, sino porque esto ayuda a mi débil memoria a recordar.

A principios de año terminé con la relación más hermosa que jamás haya tenido, y la cuál siempre agradeceré de corazón, porque es tan difícil encontrar a alguien con quien compartir tantos y tan buenos momentos. Pero la hora nos llegó y quizás por capricho decidí continuar por el venturoso camino de la soledad.

Luego me vino la sensación de un nuevo amor, el que estaba destinado a no ser nada más que eso. Éste valió mucho, porque ya alguna vez había dicho que el amor es unilateral, no importa tanto lo que puedan amarte sino lo que llegues a amar. De este modo cierro un capítulo más de mi historial de amor, sin celo ni resentimiento, algo más para agradecer.

Además tuve mi primer "affair", tomen en cuenta que he tenido parejas estables durante muchos años, así que nunca había tenido sexo por placer. Esta fue una experiencia hermosa, más sin embargo, creo que no se dio en las mejores condiciones. Pero bueno, me abrió la puerta a muchas más oportunidades y me ayudó a valorar la belleza de la voluntad humana. Además me llevó a seguir cuestionando la rareza de nuestra condición como animales adiestrados.

Después vino la crisis, que me llevó a tomar desiciones obtusas y al final terminó por determinar el curso del resto de mi año. Quizás me puse muy a la defensiva en principio, pero el tratamiento psiquiátrico me ha ayudado mucho y veo nuevos horizontes en mi vida. Mi necrofilia ha disminuido y ahora siento la influencia de "Eros" en mi vida. Creo que esto ha sido una de las experiencias más impactantes de toda mi vida y además puedo asegurar que todo el tiempo que desperdicié en depresiones fue sólamente un absurdo. La vida sigue siendo una mierda, pero podemos mirar al cielo en lugar de quedarnos quietos.

Agradezco enormemente todo lo que he venido obteniendo y todos lo recursos que he venido generando. Agradezco todas las canciones que he cantado y la compañía de Chito. Ha sido un año realmente bondadoso y lleno hasta el tope. Estoy rebosante de amor y pasión, y doy todo de mí para que cada uno o una de quienes me entregan su confianza puedan conocer el valor de mi fortaleza interna y la amistad eterna que profeso.

Por último, y muy sorpresivamente, tuve mi primer fin de año lejos de la compañía de mi familia, lo cuál en principio quería dolerme en el alma, pero al final encontré en esa experiencia a una persona que creo que podría cambiar mis paradigmas de amor. Estoy muy emocionado al respecto, pero podría ser que de un modo ya bien premeditado mi trastorno obsesivo-compulsivo esté jugando cartas en el asunto. Como siempre no quiero hacer daño, pero sin embargo hay un sentimiento manifiesto que me dice estar en lo correcto por primera vez en mucho tiempo, y estoy en disposición de sufrir para llevar esta jugarreta del destino hasta donde llegue. No será la primera vez, ni creo que la última, así que mientras este aroma y este calor estén entrando y saliendo de mi cuerpo, voy a liberar mi sentir...

Después hablaré por medio de poesías tontas al respecto, por ahora sólo me queda decir que deseo un excelente 2010 para todos y todas, esta vez lo digo de corazón.