miércoles, 27 de enero de 2010

Amor efímero (daños a terceros)

Pues sí, a menos de un mes de haber empezado esta aventura que se llama "amor", debo dejar de lado las caricias, los besos y las sensaciones hermosas que esto conlleva.

Conocí a una mujer hermosa, en todo el sentido de la palabra. Me perdí en sus ojos, en sus labios y su sonrisa delatora. Me hundí en el placer de sentirla a mi lado, compartir una cama, un sentimiento, una pasión.

Conocí a alguien por quien vale la pena seguir conociendo gente, alguien a quien puedo llamar "mujer" en todo el sentido de la palabra: madre, hija, jefa, empleada, bella, inteligente, agradable, cariñosa, deseable, y llena de amor.

Pero una mujer fuerte desea un hombre fuerte, y ya saben que soy alguien muy dócil, pasivo, blando. Lo que ella no sabe es que más bien yo era ese complemento que su fortaleza necesitaba. Pero qué puedo yo decir? Puedo equivocarme, puede equivocarse. Al fin y al cabo no hay más tiempo para reaccionar.

Así me encuentro de nuevo, jugando con las cartas del destino, tratando de burlar la incertidumbre y tomando la vida a como venga. Pero quiero hacer un trato con la vida, y eso consiste en que sea quien sea que venga detrás, pueda merecer tanta magia y belleza, llenar esos espacios en que no fui el adecuado, y por sobre todo aprender a valorar el verdadero poder de amar a un ser extraordinario.

Quiero además hacer una confesión-aclaración: amar nunca es una pérdida de tiempo cuando se hace con entrega y pasión, dure lo que dure, siempre agradeceré el que tantas personas tan especiales me hayan elegido para aventurarse por los caminos de la vida.

Un enorme beso...