Quisiera recapitular tantas cosas bellas que me han sucedido en estos últimos días:
-El viernes 12 por fin obtuve mi título de bachiller, aunque sin mucha gracia ni gloria, pero es uno de esos momentos que Lacan hubiese llamado "fálico". Ahora estoy por empezar una nueva etapa de mi vida y aunque no me siento preparado, estoy fuerte y con necesidad.
-El sábado 13 pude cumplir con uno de mis sueños dorados desde mi niñez: ver un espectáculo de la WWE en vivo, y a decir verdad superó por mucho mis espectativas. Creo que ese fue un momento de esos inolvidables que coleccionaré con gratitud entre mis recuerdos.
-Tuve la oportunidad de volver a viajar en el amor, sentirme de nuevo vivo y apasionado entre los brazos de una verdadera mujer, no de esas que son tan sólo un cascarón. No, estar enamorado no tiene comparación con nada. No cuesta dinero, no requiere de halagos fingidos ni aparentar decencia o educación, y lo único que exige es cariño y sinceridad (además del compromiso implícito). De todos modos, cosas que uno hace con gran placer.
Ahora hago un recuento, y me doy cuenta que no desperdicié ni un segundo de este fin de semana que pasó. Cierto que pude ir a celebrar todo el fin de semana los primeros dos logros, pero ¿con quién hubiese celebrado el amor?
Sí, celebré en grande. Celebré además el amor con amor.
Ahora vuelvo a sentirme solo y triste. Ahora vuelven los fantasmas de aquello que siempre me acosa pero que al final no me hace más débil ni vulnerable.
Ahora que me siento fuerte me encuentro triste.
¿Qué tal si volviera a celebrar una vez más?
¿Qué tal si tuviera con quien volver a celebrar?
Aún te debo un poema, aún me debo una canción...
martes, 16 de febrero de 2010
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