lunes, 26 de abril de 2010

El amor en otras circunstancias...

Creo que, aunque harto manifiesto, necesito declarar algunas situaciones de mi vida.

Lo primero tiene que ver con el fumado. Es cierto, envidio a los "no fumadores", estoy cansado y adolorido; y cada día pesa más sobre mí un cansancio injustificable.

No quiero ser de esos hombres tristes, pero igual me pongo triste cuando no fumo. Yo sé que todo es parte de la adicción, y quizás debería encerrarme un tiempo para poder superar el síndrome de abstinencia. Pero no es fácil. Todo el tiempo (aunque no lo crean) tengo cosas que hacer. Cosas a veces relajantes, cosas en su mayoría estresantes.

La vida del músico no es tan sencilla como parece. Hacemos muchas cosas que están bastante subvaloradas socialmente. Cosas difíciles, cosas que te enojan y te hacen sentir nauseas. O sí, no todo en la música es disfrute.

Por otro lado está el asunto monetario. La vida está demasiado cara, y así vamos viendo que entre mayores son los ingresos, mayor el gasto.

Por supuesto que el cigarrillo no ayuda a la economía. Además, siguiendo con lo subvalorado de mi trabajo, nadie paga lo que merezco, ya sea por mis estudios o por mi talento.

Es muy difícil encontrar buenas posibilidades de brete, a menos que seas una persona "recta" y haber tocado de esas playadas que le gusta a los viejos polonchos que son los que manejan el dinero.

Igual, esas dos cosas las puedo superar con creces. Pero no me cae bien el sentirme algo solo. Y no es que lo esté, por el contrario, paso rodeado de gente la mayoría de mi vida. Pero estoy preparado para el amor y ahora no aparece.

Sigo recordando mi último amor como una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Algo magnífico, lleno de gozo y dicha. Quizás algo más de lo que alguna vez haya querido pretender.

Pero acabó y debo seguir avanzando. Y me sigo amando de la manera que me amo. Sigo despreciando al mundo del mismo modo. Pero después de haber probado el vino, es difícil volver al agua salada.

Ahora lucho, ahora hago. Quisiera amar con esa intensidad.

Sepan queridos y queridas lectores y lectoras, que mi corazón se deshace. Puedo llorar pensando en mi inexorable destino, pero no lo hago. Puedo reír pensando en la dicha que tengo de ser quien soy, pero no lo hago.

Quiero amar con intensidad. Del mismo modo en que amo a mi gato cada vez que aparece. Del mismo modo en que duermo cada noche soñando con verte.

No hay comentarios: