domingo, 22 de agosto de 2010

Músico Tercermundista

El título de esta entrada se lo debo a un preciado amigo y excelente percusionista.

Me encanta esa idea porque de algún modo expresa todo enredo en el que me vengo desenvolviendo hace rato ya.

Pues resulta que me he convertido en lo que aquí llamamos un "matachivos". Digamos que eso se traduce en la persona que toca de todo con todo el mundo.

Entonces una semana toco un homenaje a Sabina, otra semana rock alternativo y heavy metal, otra semana reggae, otra semana música instrumental y otra semana música tropical.

La cosa es que a todo hay que hacerle y a eso se debe el encabezado: Soy un músico tercermundista.

Quizás en otro lugar, con otra espectativa, podría dedicarme exclusivamente a tocar algún estilo y sería un buen ejecutante, quizás hasta me reconocerían en el ambiente. Pero me he acostumbrado a tener que llevar ese estilo de vida porque no hay de otra.

Si tocara sólo con una banda o agrupación, pues quizás no tendría mucho trabajo pero mi desempeño como músico sería aún mejor.

Y es que no es necesario comentar mucho al respecto, evidentemente no hay persona que pueda manejar tantas cosas a la vez y con la debida solvencia. Tampoco debo agregar que soy obsesivo y esto repercute terriblemente en la visión que tengo de mi propio desempeño.

Me quiero volver loco haciendo arreglos de piezas cada semana, me coloco frente a la computadora y paso horas de horas escribiendo las piezas nota por nota. Eso no da tanto problema, pero a la hora de la ejecución de las piezas, a pesar haber sido escritas por mí mismo, pues no puedo asegurarme de leerlas correctamente.

Y no sólo eso. Hay músicos que consideran que soy demasiado perfeccionista como para tocar con ellos, porque no me suelto y no improviso, y otros que consideran que soy demasiado impreciso como para darles la talla. O sea, no puedo hacerlo todo bien para todos.

Pero hay más, también hay músicos aficionados que me contratan para lucir mejor con el público. Ustedes no tienen ni idea de la vergüenza que siento cuando la gente aplaude después de una interpretación sumamente pobre y hasta disgustante a mi parecer.

Es horrible, mi trabajo es horrible. Me estoy vendiendo por muy poco (considerando el orgullo). Y la pregunta es: ¿Qué tanto está dispuesta a hacer la puta por dinero?

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