Sí, sé que pasan los días y no vengo a dejar mi impresión por acá. Algún día estaré muerto y entonces ¿quién se encargará de mi blog? Me pregunto ¿Será que alguien se dará cuenta de que estoy muerto? ¿En realidad habrá alguien que haya llegado por acá sin invitación y se haya detenido a leer?
¿Qué es esto? Es miedo... Tan fácil es responder que nos tomamos un rato para hacerlo.
Mi vida se ha complicado un poco desde que acepté mi condición de adulto. Después de estar todo este tiempo sin drogas de ningún tipo, mi mente se sumerge en cientos de cuestionamientos que creo que antes no me hacía.
Esas preguntas son temores... nuevos temores... Anteriormente me daba miedo subsistir sin un montón de cosas que ahora veo innecesarias. Anteriormente creo que quizás pensaba con más claridad.
La reducción de espacios de ocio se están conviriendo en mi mayor temor, ya que siento que me estoy volviendo más tonto, menos creativo y más mecánico en muchas cosas. Odio admitirlo pero incluso he pensado en cerrar el blog porque ya no se me ocurre nada bueno, o al menos parece que no tengo tiempo para pensar en nada.
Entonces me vino a la mente ese temor horrible de dejar de lado las cosas de antes. Ese horrible temor de cambiar. El miedo de ver mis cosas guardadas en cajas que luego se convertirán en basura me está volviendo loco.
No quiero deshacerme de nada, o sea, la escencia de todo lo que soy está en eso: mis sueños de niñez. ¿Cuánto la pulseé para adquirir algo que en este momento no es más que basura? Al diablo con eso de que alguien va a ser más feliz con esos objetos. Son míos y punto.
Pero luego me doy cuenta que no son los objetos en sí. Son las ilusiones, las esperanzas depositadas en esos objetos. El amor, la tenacidad, los esfuerzos, son cosas que ahora no tienen tanto valor moral o emocional, como material.
Volvemos a lo mismo. Ahora creo que guiamos todos esos sentimientos a la idea de hacernos de más bienes materiales. La diferencia es que estos bienes de ahora son sólo eso, no tienen ningún otro valor.
Y entonces vuelvo a sentir miedo de perder mi humanidad. Miro a mis alumnos y me pienso: "¿por qué mejor no se dedican a algo que les deje dinero y así no se enredan tanto la vida?". Los veo pulseándola con todo su aplomo para "pegar" un ejercicio o una pieza, y siento un poco de lástima de ver que ahora todo eso me es indiferente, quisiera que se acabara la clase porque ocupo hacer otras cosas.
¿Horror? Horror y medio, dirían mis compas... Me doy miedo, me siento inútil. Cada día todo es más confuso y no quiero ser ese mae. De repente creo que estoy mal porque no consumo drogas, y me mata la ansiedad...
Hoy descubrí un proverbio chino que dice: "El que teme sufrir ya sufre el temor". Y no es mi caso porque no tengo miedo a sufrir, el hecho es que ya estoy sufriendo y mi miedo es que el sufrimiento se perpetúe.
Estoy cansado. Tengo miedo de seguir teniendo miedo y quiero volver a quien sea que yo haya sido antes. Con depresiones y males de amores.
No tengo miedo a morir, pero mi mentalidad es tan horrible ahora, que temo por todo lo material y no lo trascendental.
¡Oh inspiración divina, te imploro que me guíes por donde debo ir aunque por ese camino tenga que sufrir!
domingo, 1 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario