Hace tiempo que vengo huyéndole. Me aparece por todas partes y no deja de acosarme. He tenido que ignorarlo todo el tiempo pero ya casi resulta imposible.
Ese tal "dios" del que hablan, es como una sombra. Lo peor es que tiene un séquito enorme de gente que hace de todo por hacerle proselitismo. Me tiene maldito: dios por aquí, dios por allá...
Para peores sus seguidores están en todas partes, toda mi familia le sigue y muchos de mis amigos y amigas también.
Todo eso me huele demasiado mal. O sea, siempre que se han hecho movimientos tan fuertes en apoyo a alguien o algo, es porque se traen algo oscuro entre manos.
Lo mismo nos pasó con el TLC y nos está pasando con lo del proyecto minero en Crucitas. Lo mismo nos ha pasado en ya bastantes elecciones presidenciales de las que he sido testigo.
Es evidente, algo se traen entre manos.
Además he visto cómo le da premios a personas por predicar sus cosas. Eso es horrible. Algunos reciben lo que piden, otros se la pasan esperando porque viven de la promesa de recibir algún día algo mejor.
Debo admitir que me he visto tentado. Porque aparentemente a él no le importa si un músico es talentoso o no, les da buenos instrumentos para que los usen a su favor. Yo como músico debo admitir que no me va muy bien y apenas puedo darle mantenimiento a los instrumentos que a duras penas he adquirido.
¿Cómo no vender mi adhesión por adquirir mejores instrumentos? Eso me va a ayudar en mi trabajo y me va a hacer mejor ejecutante.
No... No puedo ser tan fácil. Es cierto que me lleno de odio al ver tanto pseudo-músico con mejores instrumentos que yo. Pero en realidad que al pensarlo bien, no lo necesito tanto.
Creo que con lo que tengo me basta, por supuesto que tener un mejor equipo me ayudaría mucho, pero debo ser agradecido con lo que tengo porque me ha costado mucho y lo he conseguido con mucho esfuerzo y trabajo honrado, no aceptando favores de alguien que ocupa poder.
Porque así está la jugada, ese dios lo que ocupa es poder. Como en muchos otros casos, sólo la gente puede concederle el suficiente poder a alguien para que éste a su vez luego nos quiera controlar.
Es una ironía, pero siempre es así, nos compran con cosillas que al fin y al cabo son materialismos superfluos, y les damos el poder para que hagan con nosotros y nosotras lo que quieran.
Yo digo que no. Será que seré pobre toda mi vida, pero lo haré sabiendo que no le estoy vendiendo mi alma a nadie. Si ese tal "dios" es un ser tan material, conmigo la tiene perdida porque al fin y al cabo si algo puede llevarse uno de este mundo, es lo que ya traía puesto.
domingo, 3 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario