miércoles, 8 de diciembre de 2010

La tristeza implícita de vivir

Desde el momento en que abandonamos el vientre de nuestra madre, comenzamos a sufrir. Esto anterior lo dijo un compa alguna vez y me doy cuenta de que el mae definitivamente estaba triste, la vida no había sido complaciente con él o algo por el estilo.

Pero a veces es definitivo que hay una tristeza inherente a la vida, o sea, vivimos para morir y en el camino vemos morir a muchos y muchas otras. Y llegamos a una edad media preguntándonos ¿qué sigue? Acaso tiene sentido todo lo que hacemos aquí, si de todos modos no quedará mucho cuando nos vayamos.

Mi abuelo siempre fue un hombre trabajador, hizo de todo en esta vida y siempre fue respetado por haber llevado una vida casi ejemplar. A escasos años de su muerte ya nadie lo recuerda, su memoria se encuentra en algún nicho de un cementerio al cual no voy más que por algún entierro. Sus pertenencias se repartieron o vendieron. La casa en que vivía ahora pertenece a una de tantas familias que migran a estos pueblos calmos, y ¿qué hay de más en todo eso?

¿Habrá tenido algún sentido su vida cuando ya en el ocaso de sus días, senil, imposibilitado de realizar muchas acciones, miraba a través de la ventana y se quedaba ido durante largos ratos?

Bastante triste, claro... Pero igual no sabemos si correremos igual suerte.

Yo por mi parte acarreo un sin número de enfermedades congénitas que amenazan cada día con ir inutilizando mi cuerpo de a poco, y no dejo de pensar en lo injusto que sería llegar a esa edad en que muchas de mis funciones hayan caducado y no tenga control sobre mis movimientos o pensamientos.

Injusto no tanto para mí, porque quizás me haya merecido llegar ahí de algún modo u otro. Injusto para alguna persona que por amor, afecto, apego o compromiso, tenga que pasar a mi lado ese proceso.

Y mi tristeza es profunda por ese ser amado, a quien siempre agradeceré haber existido, pero por el cual querré morir cada día más, con el fin de soltar sus amarras.

Soy un hombre triste que lamenta no haber amado con completa entrega y pasión, ya que nunca quiso llevar a alguien más a un final teñido de una soledad sin dignidad...

No hay comentarios: