El título de esta entrada se lo debo a un preciado amigo y excelente percusionista.
Me encanta esa idea porque de algún modo expresa todo enredo en el que me vengo desenvolviendo hace rato ya.
Pues resulta que me he convertido en lo que aquí llamamos un "matachivos". Digamos que eso se traduce en la persona que toca de todo con todo el mundo.
Entonces una semana toco un homenaje a Sabina, otra semana rock alternativo y heavy metal, otra semana reggae, otra semana música instrumental y otra semana música tropical.
La cosa es que a todo hay que hacerle y a eso se debe el encabezado: Soy un músico tercermundista.
Quizás en otro lugar, con otra espectativa, podría dedicarme exclusivamente a tocar algún estilo y sería un buen ejecutante, quizás hasta me reconocerían en el ambiente. Pero me he acostumbrado a tener que llevar ese estilo de vida porque no hay de otra.
Si tocara sólo con una banda o agrupación, pues quizás no tendría mucho trabajo pero mi desempeño como músico sería aún mejor.
Y es que no es necesario comentar mucho al respecto, evidentemente no hay persona que pueda manejar tantas cosas a la vez y con la debida solvencia. Tampoco debo agregar que soy obsesivo y esto repercute terriblemente en la visión que tengo de mi propio desempeño.
Me quiero volver loco haciendo arreglos de piezas cada semana, me coloco frente a la computadora y paso horas de horas escribiendo las piezas nota por nota. Eso no da tanto problema, pero a la hora de la ejecución de las piezas, a pesar haber sido escritas por mí mismo, pues no puedo asegurarme de leerlas correctamente.
Y no sólo eso. Hay músicos que consideran que soy demasiado perfeccionista como para tocar con ellos, porque no me suelto y no improviso, y otros que consideran que soy demasiado impreciso como para darles la talla. O sea, no puedo hacerlo todo bien para todos.
Pero hay más, también hay músicos aficionados que me contratan para lucir mejor con el público. Ustedes no tienen ni idea de la vergüenza que siento cuando la gente aplaude después de una interpretación sumamente pobre y hasta disgustante a mi parecer.
Es horrible, mi trabajo es horrible. Me estoy vendiendo por muy poco (considerando el orgullo). Y la pregunta es: ¿Qué tanto está dispuesta a hacer la puta por dinero?
domingo, 22 de agosto de 2010
domingo, 1 de agosto de 2010
Sobre el miedo
Sí, sé que pasan los días y no vengo a dejar mi impresión por acá. Algún día estaré muerto y entonces ¿quién se encargará de mi blog? Me pregunto ¿Será que alguien se dará cuenta de que estoy muerto? ¿En realidad habrá alguien que haya llegado por acá sin invitación y se haya detenido a leer?
¿Qué es esto? Es miedo... Tan fácil es responder que nos tomamos un rato para hacerlo.
Mi vida se ha complicado un poco desde que acepté mi condición de adulto. Después de estar todo este tiempo sin drogas de ningún tipo, mi mente se sumerge en cientos de cuestionamientos que creo que antes no me hacía.
Esas preguntas son temores... nuevos temores... Anteriormente me daba miedo subsistir sin un montón de cosas que ahora veo innecesarias. Anteriormente creo que quizás pensaba con más claridad.
La reducción de espacios de ocio se están conviriendo en mi mayor temor, ya que siento que me estoy volviendo más tonto, menos creativo y más mecánico en muchas cosas. Odio admitirlo pero incluso he pensado en cerrar el blog porque ya no se me ocurre nada bueno, o al menos parece que no tengo tiempo para pensar en nada.
Entonces me vino a la mente ese temor horrible de dejar de lado las cosas de antes. Ese horrible temor de cambiar. El miedo de ver mis cosas guardadas en cajas que luego se convertirán en basura me está volviendo loco.
No quiero deshacerme de nada, o sea, la escencia de todo lo que soy está en eso: mis sueños de niñez. ¿Cuánto la pulseé para adquirir algo que en este momento no es más que basura? Al diablo con eso de que alguien va a ser más feliz con esos objetos. Son míos y punto.
Pero luego me doy cuenta que no son los objetos en sí. Son las ilusiones, las esperanzas depositadas en esos objetos. El amor, la tenacidad, los esfuerzos, son cosas que ahora no tienen tanto valor moral o emocional, como material.
Volvemos a lo mismo. Ahora creo que guiamos todos esos sentimientos a la idea de hacernos de más bienes materiales. La diferencia es que estos bienes de ahora son sólo eso, no tienen ningún otro valor.
Y entonces vuelvo a sentir miedo de perder mi humanidad. Miro a mis alumnos y me pienso: "¿por qué mejor no se dedican a algo que les deje dinero y así no se enredan tanto la vida?". Los veo pulseándola con todo su aplomo para "pegar" un ejercicio o una pieza, y siento un poco de lástima de ver que ahora todo eso me es indiferente, quisiera que se acabara la clase porque ocupo hacer otras cosas.
¿Horror? Horror y medio, dirían mis compas... Me doy miedo, me siento inútil. Cada día todo es más confuso y no quiero ser ese mae. De repente creo que estoy mal porque no consumo drogas, y me mata la ansiedad...
Hoy descubrí un proverbio chino que dice: "El que teme sufrir ya sufre el temor". Y no es mi caso porque no tengo miedo a sufrir, el hecho es que ya estoy sufriendo y mi miedo es que el sufrimiento se perpetúe.
Estoy cansado. Tengo miedo de seguir teniendo miedo y quiero volver a quien sea que yo haya sido antes. Con depresiones y males de amores.
No tengo miedo a morir, pero mi mentalidad es tan horrible ahora, que temo por todo lo material y no lo trascendental.
¡Oh inspiración divina, te imploro que me guíes por donde debo ir aunque por ese camino tenga que sufrir!
¿Qué es esto? Es miedo... Tan fácil es responder que nos tomamos un rato para hacerlo.
Mi vida se ha complicado un poco desde que acepté mi condición de adulto. Después de estar todo este tiempo sin drogas de ningún tipo, mi mente se sumerge en cientos de cuestionamientos que creo que antes no me hacía.
Esas preguntas son temores... nuevos temores... Anteriormente me daba miedo subsistir sin un montón de cosas que ahora veo innecesarias. Anteriormente creo que quizás pensaba con más claridad.
La reducción de espacios de ocio se están conviriendo en mi mayor temor, ya que siento que me estoy volviendo más tonto, menos creativo y más mecánico en muchas cosas. Odio admitirlo pero incluso he pensado en cerrar el blog porque ya no se me ocurre nada bueno, o al menos parece que no tengo tiempo para pensar en nada.
Entonces me vino a la mente ese temor horrible de dejar de lado las cosas de antes. Ese horrible temor de cambiar. El miedo de ver mis cosas guardadas en cajas que luego se convertirán en basura me está volviendo loco.
No quiero deshacerme de nada, o sea, la escencia de todo lo que soy está en eso: mis sueños de niñez. ¿Cuánto la pulseé para adquirir algo que en este momento no es más que basura? Al diablo con eso de que alguien va a ser más feliz con esos objetos. Son míos y punto.
Pero luego me doy cuenta que no son los objetos en sí. Son las ilusiones, las esperanzas depositadas en esos objetos. El amor, la tenacidad, los esfuerzos, son cosas que ahora no tienen tanto valor moral o emocional, como material.
Volvemos a lo mismo. Ahora creo que guiamos todos esos sentimientos a la idea de hacernos de más bienes materiales. La diferencia es que estos bienes de ahora son sólo eso, no tienen ningún otro valor.
Y entonces vuelvo a sentir miedo de perder mi humanidad. Miro a mis alumnos y me pienso: "¿por qué mejor no se dedican a algo que les deje dinero y así no se enredan tanto la vida?". Los veo pulseándola con todo su aplomo para "pegar" un ejercicio o una pieza, y siento un poco de lástima de ver que ahora todo eso me es indiferente, quisiera que se acabara la clase porque ocupo hacer otras cosas.
¿Horror? Horror y medio, dirían mis compas... Me doy miedo, me siento inútil. Cada día todo es más confuso y no quiero ser ese mae. De repente creo que estoy mal porque no consumo drogas, y me mata la ansiedad...
Hoy descubrí un proverbio chino que dice: "El que teme sufrir ya sufre el temor". Y no es mi caso porque no tengo miedo a sufrir, el hecho es que ya estoy sufriendo y mi miedo es que el sufrimiento se perpetúe.
Estoy cansado. Tengo miedo de seguir teniendo miedo y quiero volver a quien sea que yo haya sido antes. Con depresiones y males de amores.
No tengo miedo a morir, pero mi mentalidad es tan horrible ahora, que temo por todo lo material y no lo trascendental.
¡Oh inspiración divina, te imploro que me guíes por donde debo ir aunque por ese camino tenga que sufrir!
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