martes, 12 de octubre de 2010

A falta de sueño

He descubierto que el mal dormir es uno de los disparadores de mi depresión. Cada vez que duermo poco y/o mal, comienza mi decaimiento.

Para no cansar, sigo con mi concepción de que no hay ni bienes ni males reales. Todo siempre es y será relativo. Pero por poner una frase a manera de adagio, podría decir que lo bueno del asunto es que estoy consiente de ello, lo malo es que no puedo evitarlo.

Así sabré siempre que si trasnocho mucho me voy a enfrentar a una inevitable depresión. Y de igual modo, podré evitar al menos ese tipo de depresiones si tomo las medidas correspondientes.

No me gusta estar deprimido. Suelo pensar que todo el mundo me engaña, que soy objeto de burla. Me doy tristeza por no tener lo que quiero, el problema es que no sé ni qué es. Además me rinde un dolor tan inexplicable que sólo adquiere sentido en ese momento.

Lo peor es que cuando suceden estas cosas, me muestro demasiado débil y vulnerable ante las personas que más quiero, lo cuál es super estúpido.

Porque yo más que muchas personas, puedo dar fe de que no siempre se siente lo mismo ante los mismos estímulos. Esperar una reacción igual en cada persona para una misma dosis de lo que sea, es como querer que todo el mundo pueda ver el amor como lo veo yo. ¡Absurdo!

Entonces el estado de depresión es tal que todo, hasta los más ínfimos detalles, se vuelven un calvario. Y vienen a mí recuerdos de corazones rotos y cosas de esas que en mi realidad (mi verdadera realidad) no existen. ¿Y luego qué?

Dejo de ser la persona que se alegra de dar alegría, la persona que ama por el placer de amar, para convertirme en un ser escuálido que desea morir.

¡Qué horrible! eso es casi bipolar, y quizás me esté dañando tristemente la psique, pero tengo que lograr superarlo, por mi propia cuenta, como los grandes machos.

Porque no quiero sufrir sin sentido, no quiero dejar de creer en las cosas que creo. Todos y todas saben que ni siquiera creo en el sufrimiento más que como otra sensación del bienestar, pero aquí estoy sufriendo. Y eso me llena de odio. Una ira implacable. Quiero tanto matar y morir.

Por eso ruego a quien pueda leerme: No interrumpan mi sueño en vano. No me hagan sufrir en vano...

domingo, 3 de octubre de 2010

¿Vender mi alma?

Hace tiempo que vengo huyéndole. Me aparece por todas partes y no deja de acosarme. He tenido que ignorarlo todo el tiempo pero ya casi resulta imposible.

Ese tal "dios" del que hablan, es como una sombra. Lo peor es que tiene un séquito enorme de gente que hace de todo por hacerle proselitismo. Me tiene maldito: dios por aquí, dios por allá...

Para peores sus seguidores están en todas partes, toda mi familia le sigue y muchos de mis amigos y amigas también.

Todo eso me huele demasiado mal. O sea, siempre que se han hecho movimientos tan fuertes en apoyo a alguien o algo, es porque se traen algo oscuro entre manos.

Lo mismo nos pasó con el TLC y nos está pasando con lo del proyecto minero en Crucitas. Lo mismo nos ha pasado en ya bastantes elecciones presidenciales de las que he sido testigo.

Es evidente, algo se traen entre manos.

Además he visto cómo le da premios a personas por predicar sus cosas. Eso es horrible. Algunos reciben lo que piden, otros se la pasan esperando porque viven de la promesa de recibir algún día algo mejor.

Debo admitir que me he visto tentado. Porque aparentemente a él no le importa si un músico es talentoso o no, les da buenos instrumentos para que los usen a su favor. Yo como músico debo admitir que no me va muy bien y apenas puedo darle mantenimiento a los instrumentos que a duras penas he adquirido.

¿Cómo no vender mi adhesión por adquirir mejores instrumentos? Eso me va a ayudar en mi trabajo y me va a hacer mejor ejecutante.

No... No puedo ser tan fácil. Es cierto que me lleno de odio al ver tanto pseudo-músico con mejores instrumentos que yo. Pero en realidad que al pensarlo bien, no lo necesito tanto.

Creo que con lo que tengo me basta, por supuesto que tener un mejor equipo me ayudaría mucho, pero debo ser agradecido con lo que tengo porque me ha costado mucho y lo he conseguido con mucho esfuerzo y trabajo honrado, no aceptando favores de alguien que ocupa poder.

Porque así está la jugada, ese dios lo que ocupa es poder. Como en muchos otros casos, sólo la gente puede concederle el suficiente poder a alguien para que éste a su vez luego nos quiera controlar.

Es una ironía, pero siempre es así, nos compran con cosillas que al fin y al cabo son materialismos superfluos, y les damos el poder para que hagan con nosotros y nosotras lo que quieran.

Yo digo que no. Será que seré pobre toda mi vida, pero lo haré sabiendo que no le estoy vendiendo mi alma a nadie. Si ese tal "dios" es un ser tan material, conmigo la tiene perdida porque al fin y al cabo si algo puede llevarse uno de este mundo, es lo que ya traía puesto.

viernes, 1 de octubre de 2010

Soy mi papá

Odio tener que dar tantas vueltas para volver siempre a lo mismo. Quizás no quiera corregirlo esta vez, pero haga lo que haga es inútil contradecirlo: Soy mi papá.

El odio se apodera de mí al pensar en esa pequeña y simple frase. ¿Cómo en la puta vida podría llegar a parecerme siquiera a esa persona que tanto me ha desilusionado?

No te equivoques, el odio no es directo a mi papá, no. A mi papá lo respeto y de algún extraño modo lo amo. Pero son las características de él, las que nos han distanciado, las que hacen que me llene de temor y por consiguiente, odio.

Pero por más que he querido ser alguien diferente, cometo sus mismas impertinencias, y como soy un depresivo de mierda, me entristezco a morir.

¿Qué puedo hacer? ¿Cómo luchar contra esos patrones aprendidos a través de años y años de observación pasiva desde la visión de quien asume la realidad y la imita?

¿Podrás entenderme cuando te digo que me odio al ver que reproduzco a la perfección las actitudes que más detesto de un ser amado?

No quiero ser el ejemplo que él fue para mí. Y para colmo de males soy lo mismo pero más sensible, lo que me hace un completo idiota y además vulnerable.

Es el perfil de un suicida en potencia. Intentando cambiar su realidad pero dándose cuenta cada día que es imposible, y que siempre ha sido un reflejo de las cosas que detesta de su entorno.

Así cada crítica hecha se va convirtiendo en un nuevo temor. Porque sigue esperando el día en que salgan a flote las peores cosas, las que más ha odiado.

Ahora odio también a ese suicida. Quisiera tenerlo al frente para ahorrarle la pena y matarlo con mis propias manos...