Recuerdo cómo gustaba de ponerse mi ropa. Nunca supe si para sentir mi aroma o para impregnarme del suyo, pero lejos de los estímulos olfativos me encantaba su mirada traviesa durante la rutina de modelaje. Jamás mis atuendos se han ajustado tan bien a cuerpo alguno...
El último juguete que recibí de mi madre fue unos colmillos de broma. Luego de casi un año seguían empaquetados sobre mi mesita de noche. De ese modo mi mamá se dió cuenta que yo ya no era un niño, de ese modo me dí cuenta que me había vuelto un amargado...
No me decepciona que me mientas... Me decepciona que no me mientas más frecuentemente, porque así al menos conservaría la ilusión..
He visto tu lunar y lo quiero en mi boca....
Dame un instante de tu piel aunque sea para seguir masturbando mi alma...
sábado, 14 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario