Insensatamente tímido pero anormalmente abierto.
Ortodoxo y moralista, pero desafiantemente progresista.
Debo decir que lo que la gente no entiende de mí, yo tampoco lo entiendo. Creo que por mucho tiempo he ignorado lo contradictoria que debe ser mi persona para los demás. Me doy cuenta que muchas de las ideas que profeso no son siempre interpretadas por mí mismo de la misma manera.
Sí, ya sé que es demasiado confuso. Pero para verlo de otro modo creo que basta con decir que mi subjetividad supera por mucho mi objetividad. Entonces aunque crea algo con fervorosa pasión me resulta inevitable ser atacado por todas esas inconscientes emociones humanas y de repente encontrarme desvirtuando mis propios valores para pasar por encima de alguien más y asegurarme una pequeña pero placentera satisfacción para mi ego.
Entonces también me veo cambiando de opinión, o ajustando mis creencias a mi estado anímico (que debo aclarar de paso que es muy inestable), pero no todo cambia completamente, sino nada más en algunos detalles, detalles que aseguran un triunfo al hundir las ideas de otra persona.
Sí, mi forma de actuar es demasiado estúpida. Creo que de algún modo mi miedo a caer en depresión es lo que estimula esa necesidad de estar siempre a la ofensiva. Además mis cambiantes estados de ánimo producen una imagen completamente incoherente de mí mismo.
Como ejemplo a veces quiero acostarme con una chica y hacerle el amor hasta deshidratarme, pero en otro momento desearía acariciarle el cabello mientras la miro fijamente a los ojos. Y todo eso lo proyecto haciendo que la gente desconfíe de mis intensiones.
Por otro lado está el asunto aquel de que me gusta crear personajes de mí mismo. A veces pienso que vivo en una especie de obra en la cual interpreto varios papeles, no por el hecho de querer engañar a la gente, sino por el hecho de que me gusta ajustarme al ambiente. Pero de repente llega el momento en que los personajes deben juntarse en un escenario diferente y la actuación se complica.
Hablar de esto me está haciendo pensar en más contrariedades, pero sea lo que sea, me gustaría tener estabilidad. El problema es que mientras sea una persona que nada contra la corriente y tiene que luchar contra todo su bagaje cultural para no ser un completo patán, difícilmente logre mostrar una cara congruente ante los demás...
sábado, 28 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario