Extraña nostalgia es decir "te amo" y darle un beso al espacio que ocuparías en mi cama. Pero más extraño es defender a muerte ése espacio y sentir excitación al recordar el roce de tus piernas con las mías.
Quisiera tomar ése espacio, ése cúmulo de materia gaseosa, y acariciarle mientras me hundo en la dulzura de sus miradas. Llevar mis manos hasta su cintura y desplazarlo sobre mi cuerpo. Mirar hacia arriba y descubrir sus senos perfectos bajo ese largo y tentador cuello.
Enloquezco al sentir ése espacio moverse lentamente e imagino tu respiración agitada y mis dedos recorriendo todo lo humanamente alcanzable. Quisiera voltear ése espacio, un montón de partículas cuya cohesión molecular no es lo suficientemente compacta como para ser tangible, y así poder mirar su espalda ya un poco humedecida de sudor. Levantarme para besarla y saborear ése salado que vuelve dulce cualquier momento.
Mi respiración se corta al apretar con fuerza ése espacio. Desearía que reclinara su cabeza sobre mi hombro, y perfumar mi ambiente con la fragancia de su aliento, mientras toma mi cabello y lo hala apasionadamente. Quiero mordisquear ése espacio, ése fenómeno donde confluyen tres dimensiones, y acelerar el ritmo que marca una cuarta dimensión para llevarnos conjuntamente al éxtasis y de ése modo volver nuestros lugares.
Desearía decirte "te amo" y besarte en lugar del espacio que has dejado a mi lado...
lunes, 8 de agosto de 2011
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