domingo, 11 de septiembre de 2011

Al Maestro Fidel Gamboa

El domingo 28 de agosto del presente año recibimos con mucho dolor la noticia de que el reconocido músico Fidel Gamboa, falleció luego de un inclemente infarto múltiple.

Las reacciones no se hicieron esperar. Circularon los mensajes por internet mediante las redes sociales y muchísima gente (asociada o no al ambiente musical) externó su tristeza ante tan lamentable pérdida.

Admito que ese día tuve cierta necesidad natural por postear algo al respecto y recibir algún tipo de retroalimentación, pero me abstuve por no querer actuar de manera impulsiva y emocional ante un evento que definitivamente estaba suscitando reacciones por doquier y que inevitablemente sería algo que cambiaría el panorama artístico musical de nuestro país.

Recuerdo que al momento de recibir la noticia me encontraba preparando un repertorio para ésa semana y mi primera reacción fue recordar su voz con ése timbre tan peculiar, pero ligero tuve que retomar mis quehaceres porque era lo que apremiaba en el momento. Luego recibí un mensaje de un amigo, a quien considero uno de los músicos más inspirados de la zona y cuya admiración por Fidel y su banda nunca ha ocultado, y recordé algunas cosas que hasta el momento no habían hecho mucha mella en mis apreciaciones.

Verán: Malpaís era una agrupación cuyo impacto a nivel nacional sentó un precedente histórico. El maestro Fidel junto a su hermano y otros grandes músicos del ambiente nacional encontraron la manera de fusionar las corrientes más representativas de nuestras raíces criollas con la música pop, rock y hasta jazz entre otras. Ésta mezcla de estilos e influencias culminó en un proyecto cuya energía y depuración técnica musical movió masas como ningún otro proyecto lo logró desde hacía muchos años atrás.

La agrupación, que por más de diez años estuvo a la vanguardia de la producción musical popular costarricense, obtuvo todo tipo de reconocimientos y valoraciones a nivel nacional e internacional, y sus presentaciones en vivo siempre fueron abarrotadas por un público fiel y conocedor que pudo prescindir del poco o casi nulo apoyo de los medios de difusión para crear todo un culto alrededor de ella.

Podría seguir hablando de los grandes méritos y logros alcanzados por tan destacada agrupación, pero siento que es redundante en materia de que toda esa información ya se puede "googlear", o simplemente creo que la mayoría de quienes estén leyendo éste artículo deben estar sabidos al respecto.

Entonces vuelvo a mi relato. Al terminar mis obligaciones, por fin pude accesar a feizbuk y la cantidad de mensajes de pésame fue emotiva en primera impresión, abrumadora en segunda y decepcionante luego.

¿Por qué decepcionante? Después de sacar el rato para leer los que podría asegurar fueron cientos de comentarios, me di cuenta que habían ciertos patrones con respecto a los mensajes de mis colegas músicos. Y no quiero mencionar ejemplos específicos, pero algo que me puso a pensar fue si la reacción de la gente será la misma al momento de mi muerte.

Honestamente creo que no. Yo jamás podré llegar al nivel de conocimiento académico que tuvo el maestro. Él siempre estuvo involucrado con la música desde su niñez y el apoyo a su talento se vio reflejado en su paso a través del Colegio Castella. Estudios superiores en Cuba sobre historia de la música y su consecuente acercamiento a las manifestaciones musicales de allá, lo convirtieron en un músico de formación íntegra.

Posteriormente sus estudios en muchos instrumentos musicales lo hicieron de él en un gran conocedor de los timbres y las texturas, y haberse involucrado con todo tipo de ensambles tocando en diferentes estilos hizo del maestro un experto en calidad interpretativa. Por supuesto su vasta experiencia componiendo y arreglando tanto en el ámbito de la "música culta" como en la popular, crearon en él todo un arsenal de recursos rítmicos, armónicos y melódicos para su utilización cotidiana.

¿Acaso alguien ignoraba eso? Fidel Gamboa, muy por encima de haber sido un inspirado compositor de canciones, fue un músico íntegro con una formación sumamente envidiable, y la prueba de ello es que el pináculo de su carrera se haya reflejado en la música que él mismo cantaba a sus ya cincuenta años de edad, o sea, un reconocimiento a su trabajo esforzado, disciplina, y toda una vida dedicada a la música.

Por eso yo no puedo siquiera sentirme con méritos para decir que lo conocí cuando tan sólo le proporcioné una llama en un cigarrillo después de un concierto y un brindis con cerveza nacional barata. O decir que conocí su obra, porque no he escuchado ni un diez por ciento de todo lo que el maestro hizo en su vida. Y me siento muy apenado por quienes creen que pueden llegar a tener esos mismos éxitos llevando una vida conformista y atada a un interés musical mercantil que no estimula en nada la disciplina y la creación.

También terminé por sospechar que no tardarían en aparecer los "Malpaisitos" buscando llenar el vacía que dejará la posterior desintegración del grupo, uniendo a músicos de cuestionable calidad y trayectoria. O los ya consabidos diletantes queriendo interpretar toda la gama de colores y sabores insinuados en ésas composiciones por medio de una guitarra y una voz desafinada, en algún bar de mala muerte.

Sí, hay un dejo de tristeza con respecto a lo condicionados que estamos los músicos a este ambiente de mediocridad, y la falta que van haciendo los que de verdad han aportado algo pero nos dejan prematuramente. Pero volviendo al tema, quiero expresar hoy lo que no hice hace dos semanas por miedo a sonar impulsivo, y de este modo presento mis respetos:

Fidel, gracias por el ejemplo de vida. Nunca nadie podrá llenar el espacio que quedó tras tu partida, pero al menos puedes descansar en paz a sabiendas de que aún existe gente que cree en trascender musicalmente como vos lo hiciste; y si bien sabemos que no podremos jamás alcanzar un nivel tan depurado y profundo de conocimiento y sensibilidad musical, pues humildemente comprometemos nuestra dedicación y esfuerzo para que la música siga siendo arte como siempre lo expusiste. Ojalá el día de nuestra partida podamos generar tantas reacciones como las que aún hoy en día sigues generando. Buen viaje maestro, no dejaremos que tu memoria se desvanezca...

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