miércoles, 14 de septiembre de 2011

El Yo Antipatriótico

Hoy, en vísperas de la celebración del día de la independencia, he decidido publicar algo alusivo.

La gente habla mucho de la independencia, no del individuo como otras veces lo he mencionado, sino utilizando el término asignado para el pueblo que por medios bélicos o diplomáticos, se separa de otro y obtiene límites territoriales definidos que le otorgan el derecho de establecer un gobierno propio, etc. Y de veras que algo se apodera de mí y no necesariamente es un sentimiento de pertinencia con respecto a los valores patrios. De hecho, para ser más específico, lo que realmente siento tiene que ver con nostalgia y repulsión.

La nostalgia siempre está ligada a recuerdos de tiempos más felices, llenos de esperanza y verdadero orgullo nacional. Recuerdo a la gente en el barrio, decorando sus casas con los colores patrios, colgando guirnaldas y faroles. Había un aire de felicidad en el ambiente, y yo, por supuesto, absorto en las marchas para el desfile o siempre maquinando el diseño del mejor farol para lucirlo ante mis amigos.

Recuerdo a mi madre, siempre tan afanosa, inventando todo tipo de decoraciones y ayudándonos con la construcción de los faroles, y recuerdo incluso la ilusión de comprar los materiales para la confección de los mismos: el aroma del papel, la goma y la cartulina, etc.

Efectivamente no habría nostalgia si algo de eso se diera aún.

Entonces viene la repulsión. Y no tiene que ver con cuestiones asociadas a "falsas independencias" y "dominios imperialistas", sino más bien tiene que ver con un auténtico sentimiento antipatriótico.

Hablar de patria es hablar de algo que nos une como pueblo. Y, sobre todo en una nación democrática, la patria somos todos. De ahí mi aversión.

Soy antipatriótico porque no puedo tolerar a un pueblo que, teniendo la posibilidad de elegir a sus gobernantes, siempre votan por la misma gente y luego se quejan sin asumir que toda la responsabilidad es nuestra. Además de que tampoco defienden sus ideas ni se mantienen informados de lo que sucede.

Soy antipatriótico porque no me he dejado convencer de que lo más importante en mi vida es el bienestar económico. Que el 15 de setiembre es (gracias a dios) un día más libre en mi agenda. Un día más libre que sirve para recuperarme un poco del cansancio acumulado durante la semana, porque mi trabajo me consume pero es lo que debo de hacer para tener una vida decentemente consumista como la generalidad manda.

Soy antipatriótico porque no he estado esperando la víspera del día de la independencia para ir a emborracharme en uno de esos eventos que hacen los bares para aprovechar el feriado obligatorio. Borrachera que de paso se ha vuelto una rutina necesaria los demás días feriados y no dejando de lado los fines de semana, para poder soportar la realidad poco esperanzada y conformista en que vivimos.

Soy antipatriótico porque no veo fútbol los domingos y por ende no visto los colores patrios cada vez que juega la sele. Sufriendo de una gastritis constante porque, a pesar de que sabemos que nuestros jugadores son tan mediocres en el campo como nosotros en el nuestro, es la única esperanza que mantenemos de que alguien ajeno nos genere un poco de alegría.

Soy antipatriótico porque trato mi trabajo con honor y respeto. Hago lo mejor que puedo cada día con la ilusión de que otras personas, de cuyos oficios también dependo, se esfuercen de igual manera y juntos podamos construir un país en el que den más ganas de quedarse.

Soy antipatriótico porque cobro lo justo por lo que hago y pago lo justo por lo que recibo, no engaño a la gente con trabajos mal hechos ni pretendo que mis subordinados hagan un trabajo más esforzado que el mío.

En fin soy antipatriótico porque creo en un pueblo unido por la buena voluntad. No creo en caminos fáciles sino en caminos satisfactorios. Y además creo en la esperanza de una vida justa, para que así en algún momento la patria vuelva a ser de los hombres y mujeres que trabajan apasionadas e incorruptibles; y así, quizás algún día, vuelva a ver a mi madre confeccionando guirnaldas con alegría y no sean tan solo nostalgias...

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