martes, 8 de noviembre de 2011

Volviendo al hoyo

Estos últimos meses he tenido algunas experiencias por demás agotadoras y, sí, relacionadas con la música.

El problema con la música es que siempre es una pasión más que un oficio, y no hay manera de que un músico que se jacte de serlo pueda sentirse afectado cuando una de las cosas (el oficio) desvirtúa a la otra (la pasión).

Pero bueno, esos son temas que he conversado hartamente, y para nadie es un secreto que mi gran ilusión es poder vivir de eso. La gran disyuntiva es ¿cómo?

Creo que hay definitivamente dos maneras, una es ser el mejor en tu área y la otra es ser "carebarro". Con la primera hay un montón de problemas, empezando porque no soy el mejor y terminando porque no voy a lograrlo ya con esta edad. Y con la segunda está lo otro: convertir la pasión en oficio.

Sí, las cosas son horribles en ese sentido, pero más horrible aún es el hecho de que todo esto me está haciendo caer de nuevo en depresión. De hecho, estoy aquí sentado de madrugada escribiendo esto porque muchos pensamientos no me dejaron seguir durmiendo.

No sé qué vino primero, si la depresión o los vicios. Así es! Los vicios.

He tenido de nuevo una recaída con el tabaco y el alcohol, ambos siempre juntitos en complicidad. Lo único diferente es que, así a como son buena yunta, los tengo sentenciados a estar juntos. No fumo si no bebo, eso es lo que he querido que suceda.

Pero no puedo engañarme ni engañar a alguien más ¿por cuánto tiempo será esto? ¿cuánto tardaré en volverme de nuevo fumador a tiempo completo?

Lo único seguro es que eso me calma un poco la ansiedad, y no quiero volver al psiquiatra, no quiero más pastillas para sentirme bien. Casi que en retrospectiva prefiero volver a ser un fumador dependiente, pero eso no es tan malo si vemos que en la mayoría de mis colegas "músicos de profesión", el menor de los males es que son unos marihuanos a tiempo completo para evitar el contacto con la realidad y relajarse un poco.

No sé. A veces pienso que mi estado natural es estar deprimido. De hecho he llegado a pensar que cualquier persona que piense un poco en la realidad de su entorno es una persona depresiva en potencia.

Siento que pierdo el tiempo y de nuevo mi vida carece de sentido. Le temo más a la incertidumbre que a la muerte. Pero bueno, ése soy yo. No prometo estar mejor para la próxima, pero definitivamente necesito nuevos bríos en mi vida porque ya lo conocido no está funcionando y, si fuera necesario, tendré que romper con ciertas cosas cuyos beneficios no puedo calcular ya que sólo son medidos en valor de su satisfacción personal, pero no tienen valor como oficio lucrativo...

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