Algunas veces he sido un gran cantante con un repertorio interminable y una presencia arrolladora.
Otras veces he sido de quien la gente se burla por no llegar nunca a la entonación correcta.
De una forma u otra siempre he tenido algo que nadie más tiene: valentía.
El canto es un atributo que no he logrado explotar jamás. Nunca he tenido un gran oído para la entonación, pero soy increíblemente sagaz con la memorización sistemática de intervalos sonoros. Además también tengo gran habilidad para colocar el sonido en los lugares precisos para imitar diferentes timbres.
Siempre me ha gustado hacerlo, canto mucho por gusto e incluso hubo gente interesada en que yo estudiara. Pero no quiero ser cantante, sólo quiero cantar.
Y cada vez que alguien me pide que cante, pues canto. Pero siempre canto algo diferente. Digamos que siempre estoy aprendiendo piezas diferentes y me encanta tocarlas en público.
Mmm... ah sí... la valentía... Es aquí donde puedo hablar de eso. Pues creo que he desarrollado un "no temor" a fracasar en público.
Conozco muchos "músicos" que tienen años tocando y cantando lo mismo, y no se atreven a variar sus repertorios porque efectivamente tuvieron que pasar por muchas "vergüenzas" para tocarlo con pulcritud. Volver a pasar por lo mismo creo que acabaría con sus estimas.
Pero bueno, siendo ya un viejo zorro en esto de la música, pues ahora quiero hacer algo diferente, quiero salir a cantar.
¿Que por qué no simplemente lo hago? Es muy simple, todo mi historial de vida concluye que soy un ser de mucha premeditación y lento proceder. Y uno de los pasos más importantes para poder llevar a cabo un plan es el plan en sí.
Escribir esto hará que recuerde mi propósito a manera de compromiso público, así que voy a empezar con la planificación.
Lo primero es ejercitarme bastante. Hacer muchos ejercicios de entonación y practicar bastante con la guitarra. Por el repertorio pues como que no me preocupo porque de veras que me sé muchísimas canciones, pero necesito asegurarlas en tonalidades que se ajusten mejor a mi tesitura.
Luego debo pensar en equipo. Necesito una guitarra nueva, quizás no lo mejor del mundo, pero sí algo que pueda brindarme comodidad y agilidad ya que mis arreglos guitarrísticos son un poco complejos. También he considerado hacer algunas canciones para bajo y voz pero es algo que tengo que meditar mejor porque requiere una mayor práctica (lo cual para mí es irresistiblemente atractivo).
Por último necesito un trampolín. Necesito salir a cantar acompañado de alguien con más experiencia o al menos con más nivel que el mío. No nos equivoquemos pensando que nada más l@ voy a utilizar para adquirir experiencia. La idea es que podamos aprender mutuamente y que si la cosa funciona bien, pues seguir de ese modo, si no, pues que siempre haya la posibilidad de terminar las cosas de la mejor manera.
Por ahora lo único que necesito es la guitarra, lo demás vendrá llegando. Sólo necesito ser más insistente y demostrarme a mí mismo que puedo avanzar con valentía...
PD: Mi próximo post será el #100. Espero se me ocurra algo genial, de eso que siempre me pueda enorgullecer...
sábado, 12 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
La Humildad
Hace rato que vengo pensando en esa palabrilla... Humildad...
Creo que estoy algo confuso al respecto. Al parecer tiene diferentes connotaciones, y yo (por supuesto) hago las propias pero aún así me quedo algo corto.
En los textos bíblicos se habla mucho de ser humilde, y aparentemente se refieren a la pobreza. Vivir humildemente es algo así como vivir con lo mínimo. Esa idea me gusta ya que, quiera o no, yo vivo con muy poco.
A ciencia cierta no creo que dé en el clavo, pero me encanta pensar de esa manera. Porque vivir con lo mínimo no significa que uno no pueda generar los recursos para tener más, significa que no es necesario tener tantas "cosas" para vivir feliz. De paso evitamos consumir tanta basura manufacturada que tan solo genera contaminación.
A veces todo este lío en el que vivimos nos provoca una necesidad falsa de objetos de moda. Que la TV en 3D, que la nueva tarjeta de video, que la ropa de estación; todo eso resulta obsoleto en poco tiempo, y esa efímera satisfacción no hace más que anticipar una inseguridad. Luego nos sentimos mal y envidiosos cuando no tenemos lo que sigue por consumir.
Pero bueno, volviendo al tema de la humildad, hay quienes consideran el hecho de ser humilde como asumir una posición de bajo perfil y no alardear de nuestros éxitos o pertenencias.
Desde este punto de vista creo que también estoy bien ya que casi nunca le hablo a nadie de los que considero mis grandes éxitos, y de verdad que no tengo mucho de lo cual pueda alardear.
Me gustaría a veces tener algo de qué hablar en sentido de alarde. Eso porque pareciera que en las conversaciones de la gente de mi edad, las posesiones, logros laborales, viajes y conquistas suelen ser la tónica y de repente debo guardar silencio.
De igual modo aunque a veces me da cierta tristeza no tener las experiencias o los bienes de mis allegados, termino por sentir cierta lástima al ver cómo se aferran a todo eso, como si el día a día no pudiera ser tan genial y valioso al igual que esos actos y objetos extraordinarios.
Pero bueno, nunca he entendido bien a Nietzche, y quizá desistí de leerlo hace tiempo cuando aún mis sentidos y mi intelecto no estaban tan agudos como ahora. Pero algo decía respecto a la humildad como una debilidad, una falsa virtud que escondía las decepciones en su interior.
Entonces comienza a tener sentido la forma que que muchos y muchas pretenden que uno sea humilde. No es porque valoren en uno el esfuerzo y dedicación que ha tomado superarse, sino porque en su eterna mediocridad quieren igualarse a quienes han tenido el éxito que ellos no han alcanzado.
En otras palabras, para muchas personas, el hecho de mostrar con orgullo todo aquello por lo que tanto nos hemos esforzado y querer que se le dé valor, no por simplemente poseerlo sino por todo el trabajo honroso y esforzado que ha significado, es una falta de humildad.
Además también resulta poco humilde señalar los defectos en esas personas. O sea, yo no volví a respetar a nadie que, teniendo los recursos, no pueda alcanzar las destrezas que yo tengo. No soy ningún virtuoso en nada de lo que hago, pero día a día me esfuerzo mucho por superarme y cuando veo que otros y otras se conforman con lo mínimo, pues no dudo en enviarles un mensaje de advertencia como tantas personas (muy responsablemente) lo hicieron conmigo.
La gran diferencia es que yo tomé todo eso de la manera que se toma un buen regaño de quien sabe, los demás lo toman como una agresión y por ende en lugar de cuestionarse su proceder, simplemente reaccionan.
Entonces me pregunto ¿Será acaso que tenemos que rebajarnos a los niveles de otras personas para vivir en igualdad y tener las mismas posibilidades, o será que debemos siempre superarnos y crecer en habilidades para ser siempre considerados arrogantes...?
Creo que estoy algo confuso al respecto. Al parecer tiene diferentes connotaciones, y yo (por supuesto) hago las propias pero aún así me quedo algo corto.
En los textos bíblicos se habla mucho de ser humilde, y aparentemente se refieren a la pobreza. Vivir humildemente es algo así como vivir con lo mínimo. Esa idea me gusta ya que, quiera o no, yo vivo con muy poco.
A ciencia cierta no creo que dé en el clavo, pero me encanta pensar de esa manera. Porque vivir con lo mínimo no significa que uno no pueda generar los recursos para tener más, significa que no es necesario tener tantas "cosas" para vivir feliz. De paso evitamos consumir tanta basura manufacturada que tan solo genera contaminación.
A veces todo este lío en el que vivimos nos provoca una necesidad falsa de objetos de moda. Que la TV en 3D, que la nueva tarjeta de video, que la ropa de estación; todo eso resulta obsoleto en poco tiempo, y esa efímera satisfacción no hace más que anticipar una inseguridad. Luego nos sentimos mal y envidiosos cuando no tenemos lo que sigue por consumir.
Pero bueno, volviendo al tema de la humildad, hay quienes consideran el hecho de ser humilde como asumir una posición de bajo perfil y no alardear de nuestros éxitos o pertenencias.
Desde este punto de vista creo que también estoy bien ya que casi nunca le hablo a nadie de los que considero mis grandes éxitos, y de verdad que no tengo mucho de lo cual pueda alardear.
Me gustaría a veces tener algo de qué hablar en sentido de alarde. Eso porque pareciera que en las conversaciones de la gente de mi edad, las posesiones, logros laborales, viajes y conquistas suelen ser la tónica y de repente debo guardar silencio.
De igual modo aunque a veces me da cierta tristeza no tener las experiencias o los bienes de mis allegados, termino por sentir cierta lástima al ver cómo se aferran a todo eso, como si el día a día no pudiera ser tan genial y valioso al igual que esos actos y objetos extraordinarios.
Pero bueno, nunca he entendido bien a Nietzche, y quizá desistí de leerlo hace tiempo cuando aún mis sentidos y mi intelecto no estaban tan agudos como ahora. Pero algo decía respecto a la humildad como una debilidad, una falsa virtud que escondía las decepciones en su interior.
Entonces comienza a tener sentido la forma que que muchos y muchas pretenden que uno sea humilde. No es porque valoren en uno el esfuerzo y dedicación que ha tomado superarse, sino porque en su eterna mediocridad quieren igualarse a quienes han tenido el éxito que ellos no han alcanzado.
En otras palabras, para muchas personas, el hecho de mostrar con orgullo todo aquello por lo que tanto nos hemos esforzado y querer que se le dé valor, no por simplemente poseerlo sino por todo el trabajo honroso y esforzado que ha significado, es una falta de humildad.
Además también resulta poco humilde señalar los defectos en esas personas. O sea, yo no volví a respetar a nadie que, teniendo los recursos, no pueda alcanzar las destrezas que yo tengo. No soy ningún virtuoso en nada de lo que hago, pero día a día me esfuerzo mucho por superarme y cuando veo que otros y otras se conforman con lo mínimo, pues no dudo en enviarles un mensaje de advertencia como tantas personas (muy responsablemente) lo hicieron conmigo.
La gran diferencia es que yo tomé todo eso de la manera que se toma un buen regaño de quien sabe, los demás lo toman como una agresión y por ende en lugar de cuestionarse su proceder, simplemente reaccionan.
Entonces me pregunto ¿Será acaso que tenemos que rebajarnos a los niveles de otras personas para vivir en igualdad y tener las mismas posibilidades, o será que debemos siempre superarnos y crecer en habilidades para ser siempre considerados arrogantes...?
viernes, 4 de marzo de 2011
A la mujer más bella
Sé que todos y todas saben de quién hablo. Y además deben saber que nada de lo que se pueda decir con respecto a su magnificencia en exagerado.
El otro día pensaba en toda su magia y tuve miedo de perderla. Pero luego reaccioné y tuve miedo de no aprovecharla. Es el ser más cercano a la esencia divina y sin embargo suele pasar desapercibida.
Son tantas y tantas las cosas hermosas que se me ocurren decir de ella. Su sonrisa tiene el atributo de hacer desaparecer todas las penas. Uno desearía encontrar esa sonrisa en cada lugar que visita pero con el tiempo se va haciendo más y más lejana.
Hay algunos sabiondos que aseguran que uno depende de ella y que será motivo de nuestra búsqueda durante toda la vida. Incluso parece que algunas religiones utilizan nuestra devoción por ella para atraer adeptos.
Por mucho que me esfuerzo no puedo recordarla cometiendo un error o actuando de una manera inapropiada. Y en efecto, cada cosa que elabora con sus manos tiene el sello de la perfección.
Es menester decir que hoy quería escribir acerca de temas varios, pero una necesidad incontrolable de hacer justicia a la mujer que más adoro me tomó la palabra. Así es confieso mi amor por mamá.
Y es que mi madre podría estar en este momento durmiendo o viendo televisión después de un día de trabajo arduo, como cada uno en su vida; pero además la madre de cada quien también podría estar en algún lugar cercano a ustedes y casi nunca pensamos en lo dichosos que somos por tenerla.
Soy un poco frío y quizás nunca diga esto en persona, pero de verdad doy gracias a la vida por haberme concedido la mejor mamá del mundo, y sé que todos y todas también deben hacerlo.
Gracias madre por ser quien eres... Te amo...
El otro día pensaba en toda su magia y tuve miedo de perderla. Pero luego reaccioné y tuve miedo de no aprovecharla. Es el ser más cercano a la esencia divina y sin embargo suele pasar desapercibida.
Son tantas y tantas las cosas hermosas que se me ocurren decir de ella. Su sonrisa tiene el atributo de hacer desaparecer todas las penas. Uno desearía encontrar esa sonrisa en cada lugar que visita pero con el tiempo se va haciendo más y más lejana.
Hay algunos sabiondos que aseguran que uno depende de ella y que será motivo de nuestra búsqueda durante toda la vida. Incluso parece que algunas religiones utilizan nuestra devoción por ella para atraer adeptos.
Por mucho que me esfuerzo no puedo recordarla cometiendo un error o actuando de una manera inapropiada. Y en efecto, cada cosa que elabora con sus manos tiene el sello de la perfección.
Es menester decir que hoy quería escribir acerca de temas varios, pero una necesidad incontrolable de hacer justicia a la mujer que más adoro me tomó la palabra. Así es confieso mi amor por mamá.
Y es que mi madre podría estar en este momento durmiendo o viendo televisión después de un día de trabajo arduo, como cada uno en su vida; pero además la madre de cada quien también podría estar en algún lugar cercano a ustedes y casi nunca pensamos en lo dichosos que somos por tenerla.
Soy un poco frío y quizás nunca diga esto en persona, pero de verdad doy gracias a la vida por haberme concedido la mejor mamá del mundo, y sé que todos y todas también deben hacerlo.
Gracias madre por ser quien eres... Te amo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
