domingo, 5 de junio de 2011

Independencia en detrimento de la naturaleza

Creo que ha llegado el momento... Señoras y señores, hemos sido víctimas y victimarios del sistema...

Jajajaja, qué novedad!!

Bueno, como lo han podido leer en el encabezado, pues es cierto. El paradigma de la independencia se tiene que reformar para bien de nuestro planeta y nuestra salud.

"Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra", esta frase tomada de un viejo libro resulta ser una somera estupidez en los tiempos de hoy.

Hemos llenado tanto la tierra de gente que no solamente señoreamos a los peces, las aves y demás animalitos, sino que además tuvimos que llevarlos casi al exterminio porque nos están quitando espacio en NUESTRO mundo. Efectivamente no critico la parte de sojuzgar la tierra, definitivamente lo logramos, y le pusimos precio además. Y para muchos y muchas se convirtió en su sustento.

Reclamar tierras y luego venderlas. ¿Reclamarlas a quién y venderlas a quién? No termino de explicarme por más historia que lea, ¿cómo diablos es que nuestro patrimonio pasó a ser manos de unos pocos?

Pero bien, no quiero entrar en esas discusiones ya que podría aparecer alguien intentando parafrasear un poco de textos para darle sentido a algo que por muy histórico que sea nunca va a tener sentido para mí. Voy a ir al grano.

Desde que tengo memoria, el modelo por el cual nos regimos y por medio del cual planificamos nuestras vidas es el siguiente: "Nacer, crecer, reproducirse y morir". Conforme vamos creciendo y aprendiendo nuevos conceptos comenzamos a añadir acciones a ese modelo: Nacer, crecer, encontrar pareja, independizarse, encontrar trabajo, reproducirse, mantener el trabajo, cotizar para la pensión, pagar impuestos, seguir trabajando, pensionarse, intentar disfrutar de la vida que nos queda y morir.

Casi que ya he hablado de cada una de esas cosas que involucra la vida, pero esta vez me toca la independencia.

Independizarse es algo que se vuelve un anhelo a partir de la adolescencia por los motivos que ya todos conocemos pero que se resumen en una palabra: privacidad. ¿Y cómo no vamos a querer privacidad en un mundo que reprime nuestra naturaleza y condena los cambios que presenta nuestro cuerpo con el crecimiento?

Si viviéramos en un mundo más equitativo, masturbarse o hacer el amor sería visto con tanta cotidianeidad como ir a orinar o a cagar (cosas que debo decir además tienen cierto tinte de restricción al menos en lo que respecta a la divulgación). Si no nos preocupáramos por el tamaño de nuestros genitales o por no encajar con nuestros gustos, ¿sería tan importante independizarse?

Tenemos un modelo de independencia que no es más que una copia de lo que el sistema necesita y que nos lo reproduce a través de los medios. El negocio de las propiedades privadas genera muchísimas riquezas. Tener un terreno y hacer una vivienda en ella ya sea para alquilar o habitar es un gran negocio. Conforme la tierra se va poblando más y más, la competencia por hacerse de un lugar para vivir es mayor, y por ende el precio sube.

Nosotr@s para variar, no escatimamos en las consecuencias de construir una casa y por supuesto quienes venden no se interesan más que en el dinero. De ese modo quitamos áreas verdes, destruimos ecosistemas, dañamos mantos acuíferos, modificamos el panorama natural y robamos el hogar a animales e insectos.

Y bien, obtenemos nuestra añorada independencia, metemos gente a nuestra cama y hacemos ruidos extraños mientras nuestros padres se quedan con un cuarto vacío que pasados los años se convierte en una bodega o se mantiene allí con la esperanza de ser un espacio para las visitas. De algún modo van envejeciendo y puede que disfruten algo de su "renovada" independencia, pero ya están algo viejos y el amor hace tiempo no sabe tan bien. Entonces terminan por morir y deshabitar el lugar para que alguien más se encargue de venderlo a otros hijos en busca de independencia.

Al final debo decir que ese modelo de independencia está algo sobrevalorado. Creo que este mundo necesita más verde, y urbanizar no es precisamente la manera correcta de lograrlo. Quizás sea momento para empezar a cambiar nuestros hábitos y valores. Desde mi perspectiva no veo la necesidad de alejarse de los beneficios que presenta convivir en un núcleo familiar.

Ya sea que queramos compartir con una pareja o no, si no nos avergonzáramos de las cosas que todos hacemos y que son tan naturales, no sería necesario alejarnos de compartir con nuestros padres, cuidar de nuestros familiares en ausencia de otros, gozar de cenas familiares, etc. No por esto digo que haya que soportar un montón de familia indeseada, pero al menos pongo en juicio el hecho de que si nos educáramos de una manera más naturalista y sin prejuicios, quizás no sería necesario hablar siquiera de tolerancia.

Y así, también hablaríamos de una educación sexual más orientada hacia un buen control de la natalidad y fortalecer ciertos valores que no necesariamente implican el estándar de núcleo familiar tradicional, sino valorar más la unión y relación entre los actores. De igual modo siendo más un condominio familiar, siempre existirán figuras maternales, paternales, fraternales, etc.

Hay que desechar de una vez por todas esas ideas de tener muchos hijos o hijas, eso servía cuando la progenie pasaba a formar parte de la mano de obra de los grandes latifundios. O también aquel viejo sentimiento egoísta de tener un hijo de nuestra propia sangre 'Por favor! Ni que tuviéramos sangre real (como si alguna vez algo así hubiese existido)

Empecemos a ser cada día más abiertos y comunicativos con nuestros seres queridos, necesitamos conservar para que nuestra tierra siga con vida, y si tenemos que seguir cambiando árboles por urbanizaciones, ¿A quienes iremos a meter en ellas? La población mundial sigue en crecimiento, pongamos nuestro granito de arena para no tener que vivir apilados en un mundo donde no hay tantos recursos para caprichos.

Como ya lo había planteado alguna vez, muchos de los problemas que afronta nuestro planeta tienen que ver con el crecimiento desmedido de las sociedades, y al estar dominados por una cultura de consumo, no podemos simplemente decir, como Gandhi, que los recursos existen pero están mal distribuidos, muy pronto tendremos que matarnos por un techo propio. Sé que suena cruel pero si la cosa sigue de este modo, en algún tiempo habrá que realizar campañas de castración humanas como se hace actualmente con los animales callejeros.

Debemos aprender a vivir y trabajar en equipo, todos por igual como iguales, construyendo nuevos valores que no hagan desear una independencia para poder actuar como seres humanos, buscando una formación integral dentro del marco de la sensatez y educando con el fin de que en un futuro quede espacio para la vida en La Tierra.