miércoles, 28 de septiembre de 2011

Amor genérico

Debo confesar que estuve enamorado... ¿A quién quiero engañar? Estoy enamorado... Pero es que mi amor es así... Es tan genérico y tan simple como el amor de todo el mundo, el amor de toda esa gente que no es tan especial ni tan única como yo.

Y es que me esmero en amar lo imposible, porque entre más difícil es, mi corazón más lo desea y así se va yendo la vida por el desagüe. Desaprovechando cada nueva oportunidad de besar con pasión y empaparme de lujuria, esperando que vuelva quien quizás no volverá. Esperando que alguien se apiade de mi tristeza como si fuera posible que lo supiera, como si le pudiera llegar a interesar quien siempre está a su disposición.

Porque su amor es igual al mío, igual de corriente y simplón. Porque ella también desea ése imposible, ése que no la aprecia ni le dedica un sólo pensamiento al día. Así de corrientes son nuestros amores. No tienen nada de especial. No son merecedores de nada.

Y así nos vamos diluyendo, en un mundo en el que siempre terminamos haciendo lo menos sensato, y me doy cuenta que no soy diferente a las y los demás; y la palabra "resignación" suena cada vez más fuerte en mi cabeza, mientras deliciosos aromas son traídos por los vientos de otras latitudes y los ignoro sin sacar mi nariz de esa prenda que alguna vez rozó sus senos.

Me resigno mientras vuelvo al alcohol y al tabaco, pero nunca dejo de esperar tu nombre en algún mensaje...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El Yo Antipatriótico

Hoy, en vísperas de la celebración del día de la independencia, he decidido publicar algo alusivo.

La gente habla mucho de la independencia, no del individuo como otras veces lo he mencionado, sino utilizando el término asignado para el pueblo que por medios bélicos o diplomáticos, se separa de otro y obtiene límites territoriales definidos que le otorgan el derecho de establecer un gobierno propio, etc. Y de veras que algo se apodera de mí y no necesariamente es un sentimiento de pertinencia con respecto a los valores patrios. De hecho, para ser más específico, lo que realmente siento tiene que ver con nostalgia y repulsión.

La nostalgia siempre está ligada a recuerdos de tiempos más felices, llenos de esperanza y verdadero orgullo nacional. Recuerdo a la gente en el barrio, decorando sus casas con los colores patrios, colgando guirnaldas y faroles. Había un aire de felicidad en el ambiente, y yo, por supuesto, absorto en las marchas para el desfile o siempre maquinando el diseño del mejor farol para lucirlo ante mis amigos.

Recuerdo a mi madre, siempre tan afanosa, inventando todo tipo de decoraciones y ayudándonos con la construcción de los faroles, y recuerdo incluso la ilusión de comprar los materiales para la confección de los mismos: el aroma del papel, la goma y la cartulina, etc.

Efectivamente no habría nostalgia si algo de eso se diera aún.

Entonces viene la repulsión. Y no tiene que ver con cuestiones asociadas a "falsas independencias" y "dominios imperialistas", sino más bien tiene que ver con un auténtico sentimiento antipatriótico.

Hablar de patria es hablar de algo que nos une como pueblo. Y, sobre todo en una nación democrática, la patria somos todos. De ahí mi aversión.

Soy antipatriótico porque no puedo tolerar a un pueblo que, teniendo la posibilidad de elegir a sus gobernantes, siempre votan por la misma gente y luego se quejan sin asumir que toda la responsabilidad es nuestra. Además de que tampoco defienden sus ideas ni se mantienen informados de lo que sucede.

Soy antipatriótico porque no me he dejado convencer de que lo más importante en mi vida es el bienestar económico. Que el 15 de setiembre es (gracias a dios) un día más libre en mi agenda. Un día más libre que sirve para recuperarme un poco del cansancio acumulado durante la semana, porque mi trabajo me consume pero es lo que debo de hacer para tener una vida decentemente consumista como la generalidad manda.

Soy antipatriótico porque no he estado esperando la víspera del día de la independencia para ir a emborracharme en uno de esos eventos que hacen los bares para aprovechar el feriado obligatorio. Borrachera que de paso se ha vuelto una rutina necesaria los demás días feriados y no dejando de lado los fines de semana, para poder soportar la realidad poco esperanzada y conformista en que vivimos.

Soy antipatriótico porque no veo fútbol los domingos y por ende no visto los colores patrios cada vez que juega la sele. Sufriendo de una gastritis constante porque, a pesar de que sabemos que nuestros jugadores son tan mediocres en el campo como nosotros en el nuestro, es la única esperanza que mantenemos de que alguien ajeno nos genere un poco de alegría.

Soy antipatriótico porque trato mi trabajo con honor y respeto. Hago lo mejor que puedo cada día con la ilusión de que otras personas, de cuyos oficios también dependo, se esfuercen de igual manera y juntos podamos construir un país en el que den más ganas de quedarse.

Soy antipatriótico porque cobro lo justo por lo que hago y pago lo justo por lo que recibo, no engaño a la gente con trabajos mal hechos ni pretendo que mis subordinados hagan un trabajo más esforzado que el mío.

En fin soy antipatriótico porque creo en un pueblo unido por la buena voluntad. No creo en caminos fáciles sino en caminos satisfactorios. Y además creo en la esperanza de una vida justa, para que así en algún momento la patria vuelva a ser de los hombres y mujeres que trabajan apasionadas e incorruptibles; y así, quizás algún día, vuelva a ver a mi madre confeccionando guirnaldas con alegría y no sean tan solo nostalgias...

domingo, 11 de septiembre de 2011

Al Maestro Fidel Gamboa

El domingo 28 de agosto del presente año recibimos con mucho dolor la noticia de que el reconocido músico Fidel Gamboa, falleció luego de un inclemente infarto múltiple.

Las reacciones no se hicieron esperar. Circularon los mensajes por internet mediante las redes sociales y muchísima gente (asociada o no al ambiente musical) externó su tristeza ante tan lamentable pérdida.

Admito que ese día tuve cierta necesidad natural por postear algo al respecto y recibir algún tipo de retroalimentación, pero me abstuve por no querer actuar de manera impulsiva y emocional ante un evento que definitivamente estaba suscitando reacciones por doquier y que inevitablemente sería algo que cambiaría el panorama artístico musical de nuestro país.

Recuerdo que al momento de recibir la noticia me encontraba preparando un repertorio para ésa semana y mi primera reacción fue recordar su voz con ése timbre tan peculiar, pero ligero tuve que retomar mis quehaceres porque era lo que apremiaba en el momento. Luego recibí un mensaje de un amigo, a quien considero uno de los músicos más inspirados de la zona y cuya admiración por Fidel y su banda nunca ha ocultado, y recordé algunas cosas que hasta el momento no habían hecho mucha mella en mis apreciaciones.

Verán: Malpaís era una agrupación cuyo impacto a nivel nacional sentó un precedente histórico. El maestro Fidel junto a su hermano y otros grandes músicos del ambiente nacional encontraron la manera de fusionar las corrientes más representativas de nuestras raíces criollas con la música pop, rock y hasta jazz entre otras. Ésta mezcla de estilos e influencias culminó en un proyecto cuya energía y depuración técnica musical movió masas como ningún otro proyecto lo logró desde hacía muchos años atrás.

La agrupación, que por más de diez años estuvo a la vanguardia de la producción musical popular costarricense, obtuvo todo tipo de reconocimientos y valoraciones a nivel nacional e internacional, y sus presentaciones en vivo siempre fueron abarrotadas por un público fiel y conocedor que pudo prescindir del poco o casi nulo apoyo de los medios de difusión para crear todo un culto alrededor de ella.

Podría seguir hablando de los grandes méritos y logros alcanzados por tan destacada agrupación, pero siento que es redundante en materia de que toda esa información ya se puede "googlear", o simplemente creo que la mayoría de quienes estén leyendo éste artículo deben estar sabidos al respecto.

Entonces vuelvo a mi relato. Al terminar mis obligaciones, por fin pude accesar a feizbuk y la cantidad de mensajes de pésame fue emotiva en primera impresión, abrumadora en segunda y decepcionante luego.

¿Por qué decepcionante? Después de sacar el rato para leer los que podría asegurar fueron cientos de comentarios, me di cuenta que habían ciertos patrones con respecto a los mensajes de mis colegas músicos. Y no quiero mencionar ejemplos específicos, pero algo que me puso a pensar fue si la reacción de la gente será la misma al momento de mi muerte.

Honestamente creo que no. Yo jamás podré llegar al nivel de conocimiento académico que tuvo el maestro. Él siempre estuvo involucrado con la música desde su niñez y el apoyo a su talento se vio reflejado en su paso a través del Colegio Castella. Estudios superiores en Cuba sobre historia de la música y su consecuente acercamiento a las manifestaciones musicales de allá, lo convirtieron en un músico de formación íntegra.

Posteriormente sus estudios en muchos instrumentos musicales lo hicieron de él en un gran conocedor de los timbres y las texturas, y haberse involucrado con todo tipo de ensambles tocando en diferentes estilos hizo del maestro un experto en calidad interpretativa. Por supuesto su vasta experiencia componiendo y arreglando tanto en el ámbito de la "música culta" como en la popular, crearon en él todo un arsenal de recursos rítmicos, armónicos y melódicos para su utilización cotidiana.

¿Acaso alguien ignoraba eso? Fidel Gamboa, muy por encima de haber sido un inspirado compositor de canciones, fue un músico íntegro con una formación sumamente envidiable, y la prueba de ello es que el pináculo de su carrera se haya reflejado en la música que él mismo cantaba a sus ya cincuenta años de edad, o sea, un reconocimiento a su trabajo esforzado, disciplina, y toda una vida dedicada a la música.

Por eso yo no puedo siquiera sentirme con méritos para decir que lo conocí cuando tan sólo le proporcioné una llama en un cigarrillo después de un concierto y un brindis con cerveza nacional barata. O decir que conocí su obra, porque no he escuchado ni un diez por ciento de todo lo que el maestro hizo en su vida. Y me siento muy apenado por quienes creen que pueden llegar a tener esos mismos éxitos llevando una vida conformista y atada a un interés musical mercantil que no estimula en nada la disciplina y la creación.

También terminé por sospechar que no tardarían en aparecer los "Malpaisitos" buscando llenar el vacía que dejará la posterior desintegración del grupo, uniendo a músicos de cuestionable calidad y trayectoria. O los ya consabidos diletantes queriendo interpretar toda la gama de colores y sabores insinuados en ésas composiciones por medio de una guitarra y una voz desafinada, en algún bar de mala muerte.

Sí, hay un dejo de tristeza con respecto a lo condicionados que estamos los músicos a este ambiente de mediocridad, y la falta que van haciendo los que de verdad han aportado algo pero nos dejan prematuramente. Pero volviendo al tema, quiero expresar hoy lo que no hice hace dos semanas por miedo a sonar impulsivo, y de este modo presento mis respetos:

Fidel, gracias por el ejemplo de vida. Nunca nadie podrá llenar el espacio que quedó tras tu partida, pero al menos puedes descansar en paz a sabiendas de que aún existe gente que cree en trascender musicalmente como vos lo hiciste; y si bien sabemos que no podremos jamás alcanzar un nivel tan depurado y profundo de conocimiento y sensibilidad musical, pues humildemente comprometemos nuestra dedicación y esfuerzo para que la música siga siendo arte como siempre lo expusiste. Ojalá el día de nuestra partida podamos generar tantas reacciones como las que aún hoy en día sigues generando. Buen viaje maestro, no dejaremos que tu memoria se desvanezca...

lunes, 5 de septiembre de 2011

A mis colegas músicos

Escribo esta nota como un deber hacia mí mismo.

Éstas últimas tres semanas han sido terriblemente agotadoras mental y físicamente, además de dolorosas. El motivo: andar de "matachivos".

Ok, quien esté leyendo esto se preguntará: "¿Cuál es el problema? ¿No es eso a lo que se dedica?"

Error. "Matar chivos" no es en esencia lo que yo he decidido hacer. "Matar chivos" es algo que, en apariencia, cualquiera puede hacer. Lo hace desde el más sabido en las artes de la música hasta el más "bombeta" y poco sensible hacia dicho arte.

Yo he estudiado mucho, y sigo estudiando mucho con toda la ilusión de algún día poder convertirme en merecedor del título de "músico". Y sin embargo, la falta de un empleo estable ha motivado que tenga que tocar de todo y con todo el mundo para ganarme un sustento medio digno. Y no quiero que se equivoquen, la plata no me desvela, lo que sucede es que una entrada económica me asegura la posibilidad de tener cada día mejores recursos para mejorar mis condiciones de estudiante y por ende crecer más día a día.

Anteriormente (y hasta la fecha), he venido aceptando tocar con cualquier tipo de formación musical ya sea de gratis o por poca paga, argumentando que no he tenido la experiencia que han tenido otros y otras en mis condiciones, y con el fin de seguir llenando vacíos en mi hoja de vida musical.

Me he convertido en un músico muy solicitado en la zona, tanto así que no recuerdo una semana, desde hace rato ya, en que no haya tenido que tocar un chivo o hacer algo relacionado con uno. En tales circunstancias no solamente me he desempeñado como ejecutante, sino además como arreglista y en algunas ocasiones como director. He tenido que realizar extenuantes ensayos muchas veces en condiciones bastante deplorables y casi todos con muy poco profesionalismo. He tenido que adaptar y readaptar mis horarios a los de los demás y en ocasiones cubrir con gastos que no me conciernen. Eso sin contar las horas de sueño que he venido acumulando a causa de las constantes desveladas, todo por el afán de tocar con calidad y dignidad.

Pero, consecuencia de todo éste esfuerzo, siento que mi desempeño musical va en detrimento. Obvio, si en una misma semana tengo que tocar cinco veces todas con agrupaciones y repertorios diferentes ¿ustedes creen que haya músico que pueda tocar todo bien? Bueno, la verdad ni yo mismo podría decirlo, pero el problema es el siguiente: yo, a diferencia de mucho músico talentoso e intuitivo, necesito trabajar mucho para poder tocar de una manera depurada, o sea, tengo que estudiar. Y el tiempo que uno dedica a eso es -contrario a lo que algunos y algunas piensan- más que el tiempo de ensayo grupal. El ensayo es solamente el ensamblaje de todo lo que uno realiza con anticipación.

Entonces siento que ya no está valiendo la pena tener tanta experiencia porque igual no la estoy aprovechando. Estoy ofreciendo ejecuciones bastante por debajo del nivel que solía tener hace un par de años y no solo eso, sino que, al verme en esas situaciones, pierdo mucha de mi autoconfianza y voy quedando mal hasta en algunas interpretaciones que ya tenía aseguradas.

En conclusión: Es hora de dejar de "chivear". Mi nueva política será:
1- No volver a tocar nada de gratis (a menos que sea algo realmente apetecible o con justificado motivo)
2- Asegurar que las condiciones de trabajo sean óptimas y no tener que dedicar más tiempo del necesario (todo ensayo planificado debe ser para ensamblar y no para estudiar, si alguien llega a un ensayo a batear simplemente desconecto mis cosas y me voy)
3- Cualquier arreglo o adaptación necesario para la ejecución de una pieza serán pagados (de cierto modo es una alcahuetería).
4- Los implementos y/o accesorios utilizados por los músicos correrán por cuenta de cada quien (nadie debe prescindir de lo que sea necesario para su desempeño y muy pocas veces en lo que llevo de tocar he tenido que solicitar un cable de alguien más).
5- El sonido de la actividad en la cual se vaya a tocar, debe estar a la altura de la ejecución que se vaya a brindar (no es posible que un trabajo tan difícil se vea opacado por situaciones fuera de nuestro alcance).

Yo sé que alguien debe estar pensando en lo "mozote" que soy, pero quiero que entiendan varias cosas:
1- A diferencia de la mayoría de personas con las que a veces toco, yo elegí esto como estilo de vida y medio de subsistencia. Yo no "mato fiebre", yo tengo pretensiones de hacer arte y de trascender con ello, si no ¿por qué creen que le invierto tanto tiempo y dinero al asunto? ¿por qué gastarme la vida llevando lecciones privadas, aprendiendo técnicas nuevas y desarrollando mis conocimientos especializados en música cuando bajándome unos acordecillos de internet puedo "matar el chivo"?
2- Me preocupa demasiado la forma precipitada en que ha bajado mi desempeño como músico. Si quiero vivir de esto pues tengo que ser el mejor o estar entre los mejores, no conformarme con presentaciones mediocres. De algún modo esto beneficia a quien quiera acatar mis condiciones porque van a obtener un mejor desempeño de mi parte.
3- Mi salud se ha ido deteriorando casi de manera injustificada, a tal punto que he pensado en pedir tocar sentado en varias ocasiones por mi constante problema en la espalda. Padezco de insomnio y de algunos males pequeños, pero perfectamente evitables, así que menos chivos se traducen en más descanso y por ende más salud.
4- No soy un novato en éste asunto. Más de diez años de experiencia más un bachillerato de la UCR dicen mucho, y si alguna vez alguien ha creído que me desempeño bien como músico, no es por pura casualidad o coincidencia, hay trabajo duro detrás de eso.
5- Quiero dedicar más tiempo a mis proyectos personales. En realidad creo que necesito más tiempo para cualquier cosa, hace mucho que no sé lo que significa sentarse a escuchar música por placer, o tener una serie de televisión favorita, o simplemente ver una película con planificación. Quisiera tener más tiempo para impulsar mi creatividad.

Ahora, si llegaste hasta acá dirás: ¿Por qué publicarlo por éste medio? La respuesta es simple: De algún modo espero que la gente lea esto de manera impersonal para no tener que pasar por la incomodidad de decirle a alguien personalmente los motivos por los cuales no voy a tocar con él o ella. Creo que esto nos ahorraría muchos problemas.

Gracias por la comprensión...

Algo de interés...

...es menester hacer una observación a aquellos intérpretes para quienes la música continúa siendo "el arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído", ingenua y falsa definición por cuanto que aquello que puede ser agradable a nuestros oídos, puede no serlo para los oídos ajenos y viceversa.

La expresión agradable o desagradable desde el plano de la acústica, es de muy relativo valor, si se considera que la apreciación auditiva es adaptable a cualquier fenómeno sonoro. Basta observar la gran diferencia que existe entre la música occidental y la oriental, o notar los diferentes intervalos, denominados "disonantes" por nuestro sistema musical, que utilizan algunos pueblos llamados menos civilizados y por ende menos corrompidos acústica y armónicamente. Bela Bartok asombró al mundo al demostrar que en ciertas regiones de Hungría se cantan melodías a dos voces separadas por intervalos de segunda mayor, lo que para la gran mayoría de los oídos occidentales es práctica imposible y muy "disonante". Es sabido, además, que el sistema tonal actual se basa en intervalos falsos desde el punto de vista científico, así dispuesto, casi exclusivamente, por limitaciones de índole instrumental, la quinta justa del sistema armónico, no guarda la relación o proporción matemática que exige el sistema Pitagórico o científico, si bien que nuestro oído se ha acostumbrado, por atavismo a través de los siglos, a una afinación falsa, en detrimento de la afinación natural o exacta y en pro de un sistema tonal práctico instrumental llamado: Sistema Temperado.

Es evidente que toda innovación armónica ha despertado siempre una fuerte reacción contraria en todos aquellos acostumbrados ya a un idioma musical establecido, pero no es menos evidente también que la innovación se ha impuesto tarde o temprano en el transcurso de todas las épocas musicales. Así como el Ars Nova renacentista se impuso al Ars Antiqua y el Nueve Musiche rompió las ligaduras tradicionales de la escuela flamenca del siglo XVI dando lugar a la exuberante época barroca, la Nueva Música del actual siglo ha hecho trizas las cadenas armónicas que pretenden atarla al dinamismo romántico ya lejano. Las grandes revoluciones armónicas no hacen más que repetirse una y otra vez, sólo que se nos presentan bajo diferentes aspectos.

Existen oídos inexpertos que no soportan las armonías de los compositores actuales, de la misma forma que hay otros menos cultivados que no se adaptaron aún a los impresionistas franceses y ni siquiera a las armonías de los compositores de la segunda mitad del siglo decimono. No se trata aquí simplemente de un limitado gusto musical, sino de una adaptación auditiva poro desarrollada.

Es opinión general que una obra de música debe ser centenaria o haber adquirido una madurez suficiente para ser si no comprendida -palabra sin sentido- desde el punto de vista musical, al menos escuchada con gusto por la mayoría del público, el cual no se interesa verdaderamente, sino por lo que ya ha oído con frecuencia. Las nuevas obras citan por tanto una desconfianza instintiva que determina la abstención de esa mayoría en las primeras audiciones. Pero la experiencia prueba que cuanto más se familiariza el auditorio con una obra de valor, tanto más deseo siente de volver a oírla. Por consiguiente, no es, como afirman los críticos, una cuestión de -modernismo- lo que aleja al público, sino un problema de desconocimiento de la masa, cada vez más ajena a los problemas del Arte.

Shumann decía: "No juzgueis una composición después de la primera audición pues lo que agrada en seguida no siempre es lo mejor. Respeta la música antigua pero interésate también por la moderna"

Jaime Ingram "Historia, repertorio y compositores del piano", 1978