viernes, 4 de mayo de 2012

Un Flashback

Esto es algo que una amiga me envió hace poco y que escribí allá por 1996 o 1997:
De nuevo escribo, aunque no deseo. Los hombres fuimos hechos para ser tontos. No puedo negar esa naturaleza. He estado, o acabo de hablar, con mi otro yo, y me dio un poco de luz que motiva mi odio a crecer más y hacerse grande. -¿Por qué no golpeo mi cabeza contra algo, tan fuerte que quede mi cuerpo inservible, y así tener mucho tiempo para pensar? -Porque si lo haces, no podrás conocer más y te verás obligado a pensar siempre en lo mismo. -Pero ¿para qué deseo conocer más si no lo aplico a mi vida? -Deseas hacerlo para darlo a conocer. -No tengo valor para hacerlo, estás equivocado. -Lo escribirás, como en otras veces. -Ya no quiero escribir, me deprime y deprimo a quien lo muestro. -No podrás deprimirte más de lo que estás. -Además todos quienes leen son estúpidos, creen entenderlo y siento que hacen el ridículo de su interpretación. -Ellos no son tontos y tú lo sabes. -Los odio. -Al contrario, sino no les darías nada. -No es eso, es solo confianza. -Los amas. Es por lo que usas tu vida decayente como ejemplo para ellos. -El amor es algo que dejé de sentir hace tiempo. -No es cierto, lo que pasa es que cambiaste su concepto. -Pero ella me dio amor sin importarle lo que pensaba de éste. -Anda olvídalo, no puedes vivir con eso siempre. Sé que puedes amar pero tienes miedo de que suceda de nievo. -Es así. Mas no es posible que eso haya acabado de terminar. El sabor del guaro es dulce con respecto a lo que esto me dejó. Talvez así comenzó. -Bebes por estupidez. Lo tomaste en un momento de debilidad, pero no lo dejaste. -Es mi vida. -Lo odias, te da asco y deseas no volver a hacerlo. -No puedo negarlo, es repulsivo. -Busca tu felicidad, no la de otros. -Lo sé, pero no tengo valor para enfrentarme a ella. Sólo soy un maldito cobarde. -No lo eres, sólo eres un "chineado". Quieres que se acerque a ti y te diga "te amo"... -¡Cállate! -Pues no es tan fácil... -¡Cállate! -Tienes que hacerlo, todo está en... En eso Diego se lanza sobre su otro yo, y lo golpea hasta ver su rostro desfigurarse entre la sangre constantemente salpicante. Fin de la comedia.

martes, 20 de marzo de 2012

Yo confieso...

Sé que cada tanto tiempo las ideas se renuevan y la vida toma diferentes rumbos, por eso debo decir que lo que viene a continuación no siempre ha sido así y no siempre lo será, pero es algo irrefutable en este momento.

Yo confieso ser una persona poco dotada de memoria. En realidad de memoria a largo plazo, ya que a corto plazo puedo describir detalles y situaciones con gran detalle. Por ese motivo olvido rostros y nombres, lugares y fechas, así que no te enojes si olvidé algo que para ti pudo haber sido trascendental, porque solo las cosas trascendentales para mí quedan en mi memoria. De igual manera puedes sentirte halagad@ de que recuerde algo relativo a ti con un pequeño margen de error, ya que eso significa que tuvo un gran impacto en mí. Debo decir para quien le suene esto como algo lastimero, que en realidad no es tan triste, porque suelo recordar mejor lo que sentí que lo que vi, y eso es casi perfecto para mí.

Yo me confieso una persona ingenua. Es cierto, no es burla. Me considero ingenuo porque sigo creyendo en un montón de cosas casi absurdas como el amor, la honestidad, la filantropía, y la humanidad. Aunque un montón de gente se muestre indignada con mis comentarios, creo que definitivamente ya no existe la gente honesta, todos mentimos y alardeamos de una doble moral impresionante. Y lo peor del asunto es que nos hemos habituado tanto a vivir de esa manera, que ya ni nos damos cuenta de lo corruptos que estamos. Y peor que todo eso es que a partir de ahí nos vamos haciendo cada vez menos humanos y menos comprometidos con todo lo que se refiere al amor en sí. Lo dejo ahí porque no quiero dar ejemplos y que se me vaya el post en eso.

Yo confieso que no me gustan las y los bebes humanos, mucho menos recién nacidos. Y sí, más de una vez me han dicho que soy algo así como un monstruo por decir cosas de esas, pero de verdad que sufro de algún tipo de fobia. Falta de compromiso o de madurez quizás, pero lo verdadero del caso es que amo a los animales, y conozco gente que siente miedo y repulsión algunas veces por gatos y es algo que no puedo justificar de ningún modo siendo amante de tan enigmáticos animales. Digamos que es algo con similar peso y, aunque no me entiendan, es lo que me pasa.

Yo me confieso ateo, hereje y blasfemo. Jajajaja, la verdad hasta me da gracia decirlo, pero no es que no creo en una fuerza suprema, quizás incluso sea el mismo dios en el cual cree todo el mundo. La diferencia es que siento que ése Dios (con mayúscula) es alguien a quien han degradado demasiado, y definitivamente si él fuera tan persona como lo quieren hacerlo ver, probablemente se cambiaría de nombre para no tener que escuchar tantas sandeces de parte de sus feligreses. Lo siento pero es mi parecer, y no quisiera ser tan expresivo a veces con esas cosas pero es que en realidad me enoja que quieran hacerme ver algo que hace mucho dejé de ver, pero admito que oro por el mundo ya que alguien debe hacerlo aunque sea por probar suerte.

Me declaro algo así como "poliamoroso". Sé que eso está de moda por una nota en un programa periodístico, pero yo he tenido la oportunidad de conocer a una persona que lo practica activamente y me parece algo muy sensato. Digamos que el problema de la gente es (como siempre digo) todo el condicionamiento social y quizás hasta mediático que hemos desarrollado. Yo nunca me he sentido tan enamorado como para no sentir atracción por otra persona, y no me refiero solamente a la atracción física a la cual todo el mundo quiere resumir eso, de verdad puedo decir que estando completamente enamorado de una pareja he tenido sentimientos intensos por otra persona, de ahí que considero normal que mi pareja pudiera tener esos sentimientos por otra persona ¿Por qué? simplemente no creo que esté en nuestra naturaleza ser "fieles" a una pareja. La fidelidad es algo que escogemos y de paso aprovecho para confesar que a pesar de haber tenido esos sentimientos, nunca en mi historia he pasado a tener una infidelidad física en ninguna de mis relaciones amorosas sólo por respetar esa cláusula del contrato tácito amoroso.

Yo me confieso una persona poco social y con pocas herramientas desarrolladas para ésa función. En pocas palabras soy una persona muy tímida. Siempre que conozco a alguien me muestro de diferentes maneras, muy callado y distraído o exageradamente hablantín y charlatán, simplemente porque no sé actuar en sociedad. Cuando llega un nuevo alumno, o conozco a un nuevo jefe, puedo actuar con cierta congruencia porque es algo que implica una relación de poder, y en esos casos no tengo muchos problemas. La bronca es cuando pretendo socializar entre iguales. Creo que es un caso que amerita una exploración psicológica.

Yo confieso ser apasionado de algunas cosas "raras". Antes de que se pusiera de moda "The Walking Dead" yo era el más acérrimo fan y coleccionista de películas y cosas relacionadas con zombies. Actualmente se ha vuelto tan popular que ni siquiera he visto la dichosa serie esa porque resiento haber sido raro toda la vida por esos gustos y ahora parecer uno más. Pues bien, también confieso que amo los insectos, las criaturas marinas, la criptozoología, las caricaturas y la lucha libre. ¿Cómo les quedó el ojo?

Yo confieso no tener ni la menor idea de el valor que tienen los objetos con respecto al dinero que se paga por ellos, menos aún por el valor de los servicios. Para mí las cosas valen con respecto a la utilidad que tienen, por eso no me importa pagar sumas exorbitantes por instrumentos musicales y sus accesorios, o por granizados, pero sí me parece estúpido pagar montones por celulares y computadoras (que como ya he dicho hasta el cansancio, tan sólo se convierten en centros de entretenimiento). Creo que uno debe aprender a vivir de una manera más simplista por el hecho de que es lo más ecológico. Las cosas materiales que adquiero se quedan conmigo hasta que de verdad terminan su vida útil, por eso colecciono un montón de tiliches viejos pero útiles.

Yo confieso ser muy poco tolerante con la gente que usa como estandarte el positivismo casi absurdo para convencerse de que todo está bien. La vida no es un arcoíris de colores. Es cierto que hay que mantenerse positivo, pero de verdad necesitamos ver la parte oscura para poder actuar a favor de lo bueno. Un colega lo dijo una vez más o menos de este modo: "todo ese amor que profesan y todos sus abrazos no van a salvar a una sola persona de morir de hambre el día de hoy". Algunas veces la gente positiva no son más que gente egoísta queriendo arreglar su entorno y sintiendo que con eso el mundo está mejor, no niego que mejore, pero no genera un cambio profundo como el que a veces se necesita y si no vemos lo malo probablemente nuestra percepción de lo bueno sea un poco distorsionada.

Por último quisiera confesar algo que a nadie le debería importar, pero que sin embargo es curiosa... a veces me duele el pecho...

miércoles, 8 de febrero de 2012

Guía práctica para la contratación de un músico acompañante

Bueno, siendo yo bajista (el que toca el bajo, no el que baja chunches) deberán suponer que no me salen muchas contrataciones para tocar yo solo. Claro está, si eso sucediera muy pocas personas lo entenderían. Pero bueno, creo que he ido acumulando mucha experiencia con esto de contrataciones como acompañante y quisiera compartir mis conocimientos.

Sé que mucha gente se preguntará ¿cuál es la diferencia entre contratar un músico y un músico acompañante?

En primer lugar a un músico lo puede contratar un bar, una asociación, una empresa, una persona, en fin, le contrata quien ocupe los servicios de alguien que anime el ambiente con su música o sus interpretaciones. A un músico acompañante generalmente lo contrata el músico contratado.

El músico acompañante no ofrece un show por cuenta propia, éste "alquila" sus servicios para realzar la participación del músico protagonista, o darle más sustento a su presentación.

En una agrupación donde tod@s sus integrantes colaboran con la creación, selección y montaje de un repertorio, no se puede decir que hayan músicos acompañantes puesto que todos son protagonistas del show. Pero cuando un músico llama a otros músicos para que monten un repertorio previamente seleccionado entonces se está contratando a un acompañante.

Algunas veces sucede que una agrupación, ya sea por ausencia de uno de sus integrantes o por la necesidad de darle mayor color a su ensamble, se decide a contratar un músico extra, y eso también cuenta como músico acompañante. Entonces podríamos identificar además a los músicos contratantes, que, ya sea en ensamble o como solistas, requieren los servicios de otro músico.

Habiendo esclarecido algunos criterios básicos para entender el papel de un músico acompañante, procedo a enumerar algunas reglas básicas para que la relación contratante-contratado sea lo más clara y cordialmente posible.

El contratado:

Una vez aceptados, el contratado tiene que cumplir con los términos del acuerdo por absurdos que sean. Muchas veces en estos ambientes se requiere que los acompañantes participen de dinámicas diferentes a las ejecutar la música. Si el contratado acepta los términos de la presentación, no podrá desligarse de su deber y deberá cumplir a cabalidad con lo establecido previamente.

Debe poseer la habilidad técnica y la capacidad interpretativa para ejecutar con precisión la música para la cuál fue contratado.

Debe poseer el equipo necesario para la ejecución instrumental (instrumento en buen estado, sistema de amplificación, monitor, cables, atril, etc.). En la medida de lo posible NUNCA depender de que alguien más le preste algún accesorio, porque eso siempre será mal visto por parte de colegas y contratantes.

Aunque no considero necesario indicarlo, es menester del contratado ser puntual y asistir a las horas previstas ya sea para ensayos o presentaciones. Siempre es recomendable estar comunicado con el contratista por aquello de cambios de última hora en el itinerario, además avisar con antelación si hay un atraso o una situación que potencialmente pueda atrasar la hora de llegada.

Si acepta algún condicionamiento con respecto al nivel de lectura musical, cantidad de ensayos, repertorio elegido, incluso facturas timbradas, debe respetarlo.

Si los términos del acuerdo al cual está sometido se cumplen por parte del contratista, el contratado debe procurar un ambiente propicio para el desarrollo de todas las actividades concertadas.

El contratista:

El contratista tiene que procurar claridad en todos los términos del acuerdo. Me permito enumerar algunos de los principales acuerdos a tomar:

El pago por servicios: Creo que es el punto más importante a tratar y por ende uno de los más delicados en materia de contratación. El contratante debe tener un presupuesto predeterminado para el pago de sus acompañantes. Si es para un chivo por "puerta" entonces se debe tener un estimado de cuánto podrá dejar la taquilla en totalidad y por consiguiente una aproximación del dinero que le corresponderá a cada músico para que el contratado decida si arriesgarse o no al acuerdo. En caso de que se acuerde un dinero estimado como mínimo, el contratista debe pagar ése mínimo aunque no haya recaudado suficiente de la taquilla, del mismo modo si la taquilla supera por mucho el estimado, se sugiere que el contratista reconozca la labor de sus músicos abonando más dinero al pago previamente acordado (esto para evitar posibles malestares, pero en sí no hay una obligación de hacerlo si el pago acordado previamente es pagado en totalidad y de acuerdo a lo establecido) IMPORTANTE: Si el músico contratado acepta una repartición equitativa del total de la taquilla entre los participantes, el contratista debe brindar cuentas muy claras de dinero y además notificar con anticipación si de ése total se deben cubrir algunos gastos relativos a la actividad. Además es hiperativo para el contratado conocer de qué manera y en qué momento se hará el pago por sus servicios (depósito, efectivo, cheque, en uno o varios pagos, con anticipación, etc.)

Repertorio: El repertorio debe ser divulgado por el contratante prácticamente desde el día en que contacta al contratado. Es por demás sabido que el contratado no tiene que ver nada con la elección del repertorio, de hecho, saber qué se va a tocar es en esencia lo que motiva a que el músico acepte o no el acuerdo. De ninguna manera es aceptable que a la hora de la contratación exista una idea difusa sobre qué se va a tocar. Si el contratado desea hacer una sugerencia al respecto pues es cuestión de él o ella, pero nunca es bueno dejar cuestiones de repertorio a elección de los contratados porque todo puede resultar en un ambiente de incertidumbre. Si existen arreglos previos o partes ya escritas para los instrumentos requeridos, pues es lo ideal que se repartan antes de un primer ensayo para su estudio previo. Si el contratado debe hacer transcripciones de las piezas a ejecutar, pues es de suma importancia que el contratante ya tenga establecidos los posibles cambios de tono y las versiones exactas que se van a interpretar. En la medida de lo posible entregar un CD con las grabaciones.

Ensayos: Esta parte también es bastante delicada. Si el chivo lo amerita (es muy bien pagado y de gran envergadura), lo ideal es que el contratante elija arbitrariamente los días de ensayo y los horarios (obviamente tratando de ser lo más sensato posible) y notificando al contratado inmediatamente su obligación de estar presente y puntal en cada uno. Para éste fin es bueno ofrecer una paga por cada ensayo, que sea extraíble del dinero que va a generar la actividad. Por poner un ejemplo, si de antemano se sabe que van a salir $300 por cabeza, pues se ofrece como paga por el concierto $200 y lo demás se reparte entre los posibles ensayos para asegurar la asistencia y el cumplimiento. No se sugiere hacer más de 5 ensayos para un chivo, independientemente de lo que sea. Es mejor hacer 2 o 3 ensayos "inteligentes", o sea bien planificados y estructurados (hacer listas de las piezas a tocar por ensayo, crear cronogramas, etc.). El hecho de que seamos músicos no significa que nos guste perder el tiempo, por eso siempre es bueno exigir un alto grado de rendimiento y disciplina. No debería ser necesario recalcar que si la paga por el chivo es relativamente poca, y no se van a pagar los ensayos como tales, pues tampoco se pueden acordar ensayos elegidos arbitrariamente. En esos casos es mejor tratar de conciliar los ensayos de acuerdo a la disponibilidad de todas y/o todos los involucrados para no desmotivarlos ni generar discordia.

Lugar de ensayo: Indicar con claridad el lugar donde se van a realizar los ensayos. Si es necesario llevar equipo de amplificación, o si es en una sala de ensayo debidamente equipada. Nota: en caso de ser una sala de ensayo en la cual se deba pagar por hora (no es necesario recordar lo de la puntualidad), lo ideal es que ya se tenga presupuestado el total a pagar por todas las horas de ensayo requeridas y bajo ningún motivo pretender que los contratados aporten dinero para ello. En ese caso es mejor ofrecer desde un principio menos dinero por concepto de chivo y financiar de ahí los ensayos.

Transporte: Es necesario saber si el traslado del contratado va por cuenta propia o se incluye dentro del contrato. En caso de que el contratado deba trasladarse por sus medios, tanto a las presentaciones como a los ensayos, pues especificar con anticipación si se le va a reconocer algo por el mismo. Además es de suma importancia, cuando el transporte va por parte del contratista, que especifique si esos gastos ya van incluidos en el pago por servicios o si se tendrán que sacar por aparte.

Atuendo para la presentación: Mantener el estilo en el vestuario siempre va por parte de cada músico, pero si la presentación exige algún tipo de uniforme o indumentaria con características específicas, es mejor que sea esclarecido desde un inicio ya que quizás el contratado no tenga a disposición tales prendas, por lo que debería procurar conseguirlas con anticipación para que no hayan posibles contratiempos.

Equipo, instrumentación y accesorios: Esto es sólamente necesario si la música a tocar requiere de algún tipo de instrumentación específica. No creo necesario decir que el tipo de guitarras utilizadas para tocar jazz son diferentes a las utilizadas para tocar heavy metal o cumbia, algunas personas pueden emular el timbre específico para estar acorde al estilo de música, pero lo ideal es que su instrumentación se acople a lo que se va a tocar y que se consideren anticipadamente detalles respecto al monitoreo y espacio físico. Insisto en decir que esto es sólo para evitar malentendidos, en realidad casi cualquier músico contratado debe tener en cuenta lo que necesita para dar un buen rendimiento musical y acorde a la ocasión, pero habrá más de uno o una que anden por ahí un tanto despistados.

Horarios: Tanto para la presentación como para los ensayos siempre es bueno acordar horas fijas. En la mayoría de lugares se exige hacer pruebas de sonido en horarios de la tarde para no interrumpir la dinámica usual por la noche, así que es importante que toda la agrupación lo conozca de antemano para que tomen las medidas previsorias para estar allí puntualmente. No hace falta aclarar que si se avisa el mismo día, lo más probable es que se presenten bastantes contratiempos, y bueno, ¿a quién podría engañar?, los músicos a veces podemos ser un poco despistados por lo que es ideal que tengan en cuenta los retrasos y prever que todo se pueda llevar a cabo asumiendo un tiempo de gracia adicional.

El contratista debe procurar un ambiente de camaradería sin caer en permisividad y alcahuetería.

Cualquier requerimiento extra-musical debe hacerse saber desde el momento en que se expongan los términos del acuerdo (Indumentaria, facturas, coreografías, etc.)
Debe tener algunos conocimientos específicos para no entrar en conflicto con los contratados, como por ejemplo detalles de amplificación, detalles de instrumentación, efectos a utilizar, etc.

Por supuesto considero prudente decir que el contratista debe asumir los riesgos económicos de una presentación en vivo. Si no tiene algo presupuestado de antemano, o se considera que la presentación puede desembocar en un fracaso de taquilla, entonces ni siquiera considere la posibilidad de contratar acompañantes. Hay que tener sentido común y visualizar con sensatez si la actividad amerita tomar un riesgo financiero como tal.

Creo que hasta aquí llego por ahora. Sé que se preguntarán algunas cosas así que hago este apartado para dejar algunas aclaraciones a preguntas que, supongo, me irán haciendo al respecto:

¿Por qué los deberes del contratista son más que del contratado?

Simple, porque el contratista es el que asume todos los riesgos y por ende tiene que estar más informado de lo que debe procurar para que todo salga bien en una relación laboral de este tipo.

¿Qué hay del contrato? ¿Se debe entregar por escrito y debe ser autenticado por un abogado?

La verdad es que esta pregunta la hago como una broma. En la medida de lo posible hay que evitar formalismos para no convertir una labor artística en una labor programática. Sabemos que hacer música en conjunto es un fenómeno de interacciones humanas e involucra expresión y sentimiento; por eso si todo lo anterior se puede hacer con cordialidad, en confianza, y evitando papeles que puedan generar algún tipo de tensión, pues mucho mejor; eso sí, a sabiendas de que un contrato oral y entre iguales merece el mismo respeto y valor que un contrato legal, y de éste depende la reputación de los contratantes, así que hay que tener además cierto cuidado con cumplir a cabalidad los acuerdos tomados.

¿Y las actividades culturales, de beneficencia o divulgación, en que la plata es poca, o no hay del todo plata?

Pues en estos casos espero que el contratante tenga a su disposición, más que acompañantes, amigos que lo valoren y que quieran prestarle sus servicios de esa manera, jajajaja... Eso sí, de una vez les hago la precaución de que quienes aceptan tocar bajo esas condiciones en repetidas ocasiones, pronto se irán desvalorando como ejecutantes, así que nunca teman darse a valer y sean bondadosos pero con precaución de la gente aprovechada.

Bueno, si llegaron hasta aquí les doy mil gracias por haber sacado el rato para leer todo el documento. Y espero que me hagan llegar por este medio cualquier duda, corrección, o aporte para juntos ir dándole forma a algo que sinceramente siempre ha sido un poco nebuloso y que merece ser tratado con buena atención.

domingo, 29 de enero de 2012

El amor en el que yo creo

Debo decir, amigos y amigas, que no he sido una persona muy coherente últimamente. Lo siento pero es parte de mi ser.

Todo (y me refiero a TODO) se debe a mi amor, el cual creo no correspondido. Sí, sé que va en contra de muchas de mis creencias, y estoy seguro que la gente no querrá creerme, pero bueno, igual no mucha gente me cree siempre, porque vivo en un mundo idílico. Un mundo donde todo es como una novela de amor, de esas cursis en las que al final todos viven felices para siempre.

La cosa es que yo debo admitir que desde hace años ya vivo profundamente enamorado de una fantasía. No me da ni pizca de vergüenza decirlo ya que es parte de mi realidad. No invento tramas, no necesito mentir para conseguir nada, y, de hecho, no creo que lo que se consiga mintiendo sea al final algo "bueno".

La chica a la que amo es demasiado libre, es alguien de quien puedo decir que he colaborado con su formación, y de algún modo creo que he influenciado su vida. Pero todo me salió mal, porque tanto quise creer en su libertad, que ahora ella jamás podrá estar sujeta a alguien y, por el contrario, yo vivo atado a su ser.

Ése amor en el que yo creo, no es el amor en el que creía hace algunos años, pero sin embargo es consecuencia del mismo. Con el tiempo he aprendido a valorar la compañía, el intercambio de ideas, las sonrisas, las canciones al unísono. He aprendido a compartir cosas más fuertes que los encuentros pasionales. Ahora puedo decir que amo con el corazón y con la mente, pero no tanto ya con el cuerpo.

Ella debería saber de mi amor ingenuo, de éste amor que trasciende los espacios y perdura a través del tiempo. Pero sé que eso la asustaría, porque le hice creer en la libertad de sentir y de volar a través de la experiencia, y ahora la quiero para mí. La quiero sentir cerca, verla reír y llorar, crecer juntos mientras nos enredamos en nuestras miradas.

Pero ella es libre, vuela por donde quiere porque así la quise siempre, por eso es que no termina la historia en "vivieron felices para siempre", porque nunca seré suficiente para que ella viva como se debe de vivir. Ahora que estoy viejo y he disfrutado de esa libertad, quiero tenerla cerca, y no puedo ser tan egoísta.

No puedo garantizar que te esperaré por siempre, pero te garantizo que donde sea que te vea, mi corazón latirá compulsivamente, y de paso te confieso que me será terriblemente difícil poder amar de nuevo como te amo en este momento.

Me voy ahora, y espero recuperar mi descanso, espero que no vuelvas en sueños, y que si vuelves sea para quedarte conmigo, para siempre durmiendo entrelazados...

miércoles, 25 de enero de 2012

Carta sin destinatario

¿Por dónde empezar? (suspirando)

Mira, es muy probable que nunca te enteres de esto, porque realmente no sé si estoy en lo correcto, pero es que debía ponerlo en manifiesto en alguna parte.

Estoy enamorado de ti, no lo digo como lo diría un joven ingenuo, o un adulto pretencioso. Te amo, esa es la verdad.

Pero tu amor me tiene mal. Cada vez que te veo vuelven a mí sentimientos que creía olvidados, y con ello la promesa de que cosas grandes vendrán después. Y de repente mi mundo se llena de ilusiones, esperanzas. Todo vuelve a adquirir colores vivos y el recuerdo de tu mirada me inspira para hacer grandes cosas y querer vivir a plenitud.

Y de repente desapareces. Te siento distante y mi corazón no lo puede entender. Todo sería super simple si me dijeras que mi amor obsesivo te ahoga, o si te enojara alguna de mis actitudes, o si simplemente me confesaras que es un error, que nos dijimos cosas sin pensar en un momento de pasión. Pero lo único que obtengo es indiferencia y talvez alguna ambigüedad.

Seré directo: Llevabas ya más de cinco meses ausente en mi vida. Y te apareces sólo para decirme que sales del país y tienes un destino común conmigo. ¿Por qué? Sí, de seguro no tienes ni idea de que me pasé los últimos meses evitándote. No tenías ni idea de que había vuelto a beber alcohol como una salida simple para poder dormir bien por las noches. No tenías ni idea de fuiste la última persona con la que estuve en plan romántico y desde eso no había querido siquiera a poner en riesgo mi corazón volviendo a ver a otra. En fin, no tenías ni idea de lo desestabilizado que me había vuelto, de mi regreso al tabaco y mi ya profunda depresión.

En ese momento me desanimé, no quería verte, no quería saber en qué andabas, ni de quién estabas enamorada. Pero tuve que aceptar mi desdicha como parte de esas cosas que el destino tiene para poner a prueba tu voluntad. Y bueno, llegó el momento, viniste a mí y traté de ser fuerte, pero tu mirada una vez más me cautivó en lo más hondo.

Por la noche no pude evitar buscarte y lo logré, te encontré y me volví a enamorar. Me dijiste que quizás no te había reconocido horas antes por la forma en que reaccioné. Ahora sabes la verdad, nunca vuelvas a creer que no reconocería esa mirada.

Al día siguiente ya eras un poco diferente, y luego me quise embriagar. No recuerdo con exactitud lo que sucedió, bebí demasiado rápido, y la última vez que salí estaba en una situación de ansiedad tan fuerte que sinceramente en mi cuerpo creo que sólo actuaba la euforia. Recuerdo querer alcanzarte de madrugada, y recuerdo tu abrazo, pero no tengo ni idea de lo que me dijiste. Y una vez más me sentí ignorado al día siguiente.

Con toda esa incertidumbre, creo que está demás decir que volví al hoyo, y muy probablemente me hubiera alcoholizado de nuevo para hacer el ridículo, pero tenía tanto dolor físico que tuve que tomar medicamentos y consecuentemente afrontar mi sobriedad.

Desde eso volviste a mi vida, a mis noches, a cada momento en que cierro los ojos. Y de no ser porque ya no soportaba esa zozobra, quizás nunca más hubieses sabido de mí. Pero bueno, no quería que todo acabara así, en respuesta he recibido de ti un mensaje completamente ambiguo.

Ahora no tengo ni idea de qué sentir. Estoy seguro de que si te dieras cuenta de mi situación real, acabarías por alejarte. Pero en estos momentos ya no sé qué es bueno y qué es malo. No sé si debería evitarte de nuevo, o creer de nuevo en la ilusión de tu presencia. No sé si volverás, no sé si quiero dejarte ir. A ratos pienso que soy yo quien está mal, que tengo la culpa de sentirme así porque soy un amante tradicional que desea algo de compromiso. Otros quisiera enojarme pero no puedo.

No soy del tipo de persona que se enoja, no creo que tenga enemigos ni nada parecido. Me encantaría que me dijeras que viaje, que no vuelva a aparecerme en tu vida, porque de ese modo tendría un corazón roto y no un cuestionamiento triste.

Sé que no puedo culparte de nada porque ignoras lo mucho que has tocado mi vida, además sé que en vez de entristecerme por tu ausencia, debería alegrarme por cada bello momento que he tenido junto a vos. Pero también quiero recuperar mi vida. Quiero tener la posibilidad de volver a enamorarme, quiero poder dormir bien por las noches y no soñarte en todos los distintos escenarios en que te he visto y despertar queriendo llorar por no saber en dónde te encuentras. Quiero dejar de pensarte cada vez que hay arte fluyendo a mi alrededor. Quiero dejar de querer ser un gran pintor para retratarte, o un inspirado poeta para intentar describir tus ojos en versos.

¿Acaso podrías saber que llevo dos años viajando y pensando en ti cada vez que paso por tu pueblo, que muchas de esas veces miro ansioso por la ventana del autobus queriendo encontrarte entre la gente que camina por ahí? ¿Acaso podrías saber que de todos mis recuerdos eres la única constante, o que pienso en ti en mis momentos más tristes y los más alegres? ¿Podrías entender que casi todas las canciones me hablan de ti?

Debo aceptarlo, quizás no te interese lo suficiente como para llegar a leer esto, porque no recuerdas que tengo un espacio en el cual retrato mi vida y en el cual me desnudo todo el tiempo. Quizás no te interesa saber algo más profundo de mi ser, quizás olvidaste que también he querido ser poeta por ti, o que escribo cuentos de esos que alguna vez te maravillaron.

Al menos me he desahogado un poco por este medio. Quizás sea un buen momento para volver a dormir...

viernes, 20 de enero de 2012

Por siempre... volver...

"siempre...Diego.siempre estaré....de noche y de día...entre lagrimas y sueños, cuando estés solo o con tus gatos...estaré contigo..porque estas dentro mío...Nunca quiero olvidarme de ti...volveré.. pero nunca me esperes...te amo"

Nunca sabré cómo reaccionar ante estas cosas... Pero ese "nunca me esperes" yo lo recibo como una invitación a dejar mis brazos abiertos, siempre esperando que regreses, porque sólo así te concibo: regresando a mí... Aunque quizás nunca has estado conmigo.

En la sombra de un recuerdo se esconde toda esa inocencia que no hemos dejado escapar, pero no quiero más recuerdos, quiero más momentos y sé que he errado en querer atarte porque no somos dueños de la brisa ni del oleaje del mar. Así te he aceptado y por eso seguirás siendo siempre mi peor tormento y mi más bella distracción.

Sé arte, sé música, sé lo que quieras ser, que yo te trataré de interpretar aunque carezca del virtuosismo que me exiges...