miércoles, 8 de febrero de 2012

Guía práctica para la contratación de un músico acompañante

Bueno, siendo yo bajista (el que toca el bajo, no el que baja chunches) deberán suponer que no me salen muchas contrataciones para tocar yo solo. Claro está, si eso sucediera muy pocas personas lo entenderían. Pero bueno, creo que he ido acumulando mucha experiencia con esto de contrataciones como acompañante y quisiera compartir mis conocimientos.

Sé que mucha gente se preguntará ¿cuál es la diferencia entre contratar un músico y un músico acompañante?

En primer lugar a un músico lo puede contratar un bar, una asociación, una empresa, una persona, en fin, le contrata quien ocupe los servicios de alguien que anime el ambiente con su música o sus interpretaciones. A un músico acompañante generalmente lo contrata el músico contratado.

El músico acompañante no ofrece un show por cuenta propia, éste "alquila" sus servicios para realzar la participación del músico protagonista, o darle más sustento a su presentación.

En una agrupación donde tod@s sus integrantes colaboran con la creación, selección y montaje de un repertorio, no se puede decir que hayan músicos acompañantes puesto que todos son protagonistas del show. Pero cuando un músico llama a otros músicos para que monten un repertorio previamente seleccionado entonces se está contratando a un acompañante.

Algunas veces sucede que una agrupación, ya sea por ausencia de uno de sus integrantes o por la necesidad de darle mayor color a su ensamble, se decide a contratar un músico extra, y eso también cuenta como músico acompañante. Entonces podríamos identificar además a los músicos contratantes, que, ya sea en ensamble o como solistas, requieren los servicios de otro músico.

Habiendo esclarecido algunos criterios básicos para entender el papel de un músico acompañante, procedo a enumerar algunas reglas básicas para que la relación contratante-contratado sea lo más clara y cordialmente posible.

El contratado:

Una vez aceptados, el contratado tiene que cumplir con los términos del acuerdo por absurdos que sean. Muchas veces en estos ambientes se requiere que los acompañantes participen de dinámicas diferentes a las ejecutar la música. Si el contratado acepta los términos de la presentación, no podrá desligarse de su deber y deberá cumplir a cabalidad con lo establecido previamente.

Debe poseer la habilidad técnica y la capacidad interpretativa para ejecutar con precisión la música para la cuál fue contratado.

Debe poseer el equipo necesario para la ejecución instrumental (instrumento en buen estado, sistema de amplificación, monitor, cables, atril, etc.). En la medida de lo posible NUNCA depender de que alguien más le preste algún accesorio, porque eso siempre será mal visto por parte de colegas y contratantes.

Aunque no considero necesario indicarlo, es menester del contratado ser puntual y asistir a las horas previstas ya sea para ensayos o presentaciones. Siempre es recomendable estar comunicado con el contratista por aquello de cambios de última hora en el itinerario, además avisar con antelación si hay un atraso o una situación que potencialmente pueda atrasar la hora de llegada.

Si acepta algún condicionamiento con respecto al nivel de lectura musical, cantidad de ensayos, repertorio elegido, incluso facturas timbradas, debe respetarlo.

Si los términos del acuerdo al cual está sometido se cumplen por parte del contratista, el contratado debe procurar un ambiente propicio para el desarrollo de todas las actividades concertadas.

El contratista:

El contratista tiene que procurar claridad en todos los términos del acuerdo. Me permito enumerar algunos de los principales acuerdos a tomar:

El pago por servicios: Creo que es el punto más importante a tratar y por ende uno de los más delicados en materia de contratación. El contratante debe tener un presupuesto predeterminado para el pago de sus acompañantes. Si es para un chivo por "puerta" entonces se debe tener un estimado de cuánto podrá dejar la taquilla en totalidad y por consiguiente una aproximación del dinero que le corresponderá a cada músico para que el contratado decida si arriesgarse o no al acuerdo. En caso de que se acuerde un dinero estimado como mínimo, el contratista debe pagar ése mínimo aunque no haya recaudado suficiente de la taquilla, del mismo modo si la taquilla supera por mucho el estimado, se sugiere que el contratista reconozca la labor de sus músicos abonando más dinero al pago previamente acordado (esto para evitar posibles malestares, pero en sí no hay una obligación de hacerlo si el pago acordado previamente es pagado en totalidad y de acuerdo a lo establecido) IMPORTANTE: Si el músico contratado acepta una repartición equitativa del total de la taquilla entre los participantes, el contratista debe brindar cuentas muy claras de dinero y además notificar con anticipación si de ése total se deben cubrir algunos gastos relativos a la actividad. Además es hiperativo para el contratado conocer de qué manera y en qué momento se hará el pago por sus servicios (depósito, efectivo, cheque, en uno o varios pagos, con anticipación, etc.)

Repertorio: El repertorio debe ser divulgado por el contratante prácticamente desde el día en que contacta al contratado. Es por demás sabido que el contratado no tiene que ver nada con la elección del repertorio, de hecho, saber qué se va a tocar es en esencia lo que motiva a que el músico acepte o no el acuerdo. De ninguna manera es aceptable que a la hora de la contratación exista una idea difusa sobre qué se va a tocar. Si el contratado desea hacer una sugerencia al respecto pues es cuestión de él o ella, pero nunca es bueno dejar cuestiones de repertorio a elección de los contratados porque todo puede resultar en un ambiente de incertidumbre. Si existen arreglos previos o partes ya escritas para los instrumentos requeridos, pues es lo ideal que se repartan antes de un primer ensayo para su estudio previo. Si el contratado debe hacer transcripciones de las piezas a ejecutar, pues es de suma importancia que el contratante ya tenga establecidos los posibles cambios de tono y las versiones exactas que se van a interpretar. En la medida de lo posible entregar un CD con las grabaciones.

Ensayos: Esta parte también es bastante delicada. Si el chivo lo amerita (es muy bien pagado y de gran envergadura), lo ideal es que el contratante elija arbitrariamente los días de ensayo y los horarios (obviamente tratando de ser lo más sensato posible) y notificando al contratado inmediatamente su obligación de estar presente y puntal en cada uno. Para éste fin es bueno ofrecer una paga por cada ensayo, que sea extraíble del dinero que va a generar la actividad. Por poner un ejemplo, si de antemano se sabe que van a salir $300 por cabeza, pues se ofrece como paga por el concierto $200 y lo demás se reparte entre los posibles ensayos para asegurar la asistencia y el cumplimiento. No se sugiere hacer más de 5 ensayos para un chivo, independientemente de lo que sea. Es mejor hacer 2 o 3 ensayos "inteligentes", o sea bien planificados y estructurados (hacer listas de las piezas a tocar por ensayo, crear cronogramas, etc.). El hecho de que seamos músicos no significa que nos guste perder el tiempo, por eso siempre es bueno exigir un alto grado de rendimiento y disciplina. No debería ser necesario recalcar que si la paga por el chivo es relativamente poca, y no se van a pagar los ensayos como tales, pues tampoco se pueden acordar ensayos elegidos arbitrariamente. En esos casos es mejor tratar de conciliar los ensayos de acuerdo a la disponibilidad de todas y/o todos los involucrados para no desmotivarlos ni generar discordia.

Lugar de ensayo: Indicar con claridad el lugar donde se van a realizar los ensayos. Si es necesario llevar equipo de amplificación, o si es en una sala de ensayo debidamente equipada. Nota: en caso de ser una sala de ensayo en la cual se deba pagar por hora (no es necesario recordar lo de la puntualidad), lo ideal es que ya se tenga presupuestado el total a pagar por todas las horas de ensayo requeridas y bajo ningún motivo pretender que los contratados aporten dinero para ello. En ese caso es mejor ofrecer desde un principio menos dinero por concepto de chivo y financiar de ahí los ensayos.

Transporte: Es necesario saber si el traslado del contratado va por cuenta propia o se incluye dentro del contrato. En caso de que el contratado deba trasladarse por sus medios, tanto a las presentaciones como a los ensayos, pues especificar con anticipación si se le va a reconocer algo por el mismo. Además es de suma importancia, cuando el transporte va por parte del contratista, que especifique si esos gastos ya van incluidos en el pago por servicios o si se tendrán que sacar por aparte.

Atuendo para la presentación: Mantener el estilo en el vestuario siempre va por parte de cada músico, pero si la presentación exige algún tipo de uniforme o indumentaria con características específicas, es mejor que sea esclarecido desde un inicio ya que quizás el contratado no tenga a disposición tales prendas, por lo que debería procurar conseguirlas con anticipación para que no hayan posibles contratiempos.

Equipo, instrumentación y accesorios: Esto es sólamente necesario si la música a tocar requiere de algún tipo de instrumentación específica. No creo necesario decir que el tipo de guitarras utilizadas para tocar jazz son diferentes a las utilizadas para tocar heavy metal o cumbia, algunas personas pueden emular el timbre específico para estar acorde al estilo de música, pero lo ideal es que su instrumentación se acople a lo que se va a tocar y que se consideren anticipadamente detalles respecto al monitoreo y espacio físico. Insisto en decir que esto es sólo para evitar malentendidos, en realidad casi cualquier músico contratado debe tener en cuenta lo que necesita para dar un buen rendimiento musical y acorde a la ocasión, pero habrá más de uno o una que anden por ahí un tanto despistados.

Horarios: Tanto para la presentación como para los ensayos siempre es bueno acordar horas fijas. En la mayoría de lugares se exige hacer pruebas de sonido en horarios de la tarde para no interrumpir la dinámica usual por la noche, así que es importante que toda la agrupación lo conozca de antemano para que tomen las medidas previsorias para estar allí puntualmente. No hace falta aclarar que si se avisa el mismo día, lo más probable es que se presenten bastantes contratiempos, y bueno, ¿a quién podría engañar?, los músicos a veces podemos ser un poco despistados por lo que es ideal que tengan en cuenta los retrasos y prever que todo se pueda llevar a cabo asumiendo un tiempo de gracia adicional.

El contratista debe procurar un ambiente de camaradería sin caer en permisividad y alcahuetería.

Cualquier requerimiento extra-musical debe hacerse saber desde el momento en que se expongan los términos del acuerdo (Indumentaria, facturas, coreografías, etc.)
Debe tener algunos conocimientos específicos para no entrar en conflicto con los contratados, como por ejemplo detalles de amplificación, detalles de instrumentación, efectos a utilizar, etc.

Por supuesto considero prudente decir que el contratista debe asumir los riesgos económicos de una presentación en vivo. Si no tiene algo presupuestado de antemano, o se considera que la presentación puede desembocar en un fracaso de taquilla, entonces ni siquiera considere la posibilidad de contratar acompañantes. Hay que tener sentido común y visualizar con sensatez si la actividad amerita tomar un riesgo financiero como tal.

Creo que hasta aquí llego por ahora. Sé que se preguntarán algunas cosas así que hago este apartado para dejar algunas aclaraciones a preguntas que, supongo, me irán haciendo al respecto:

¿Por qué los deberes del contratista son más que del contratado?

Simple, porque el contratista es el que asume todos los riesgos y por ende tiene que estar más informado de lo que debe procurar para que todo salga bien en una relación laboral de este tipo.

¿Qué hay del contrato? ¿Se debe entregar por escrito y debe ser autenticado por un abogado?

La verdad es que esta pregunta la hago como una broma. En la medida de lo posible hay que evitar formalismos para no convertir una labor artística en una labor programática. Sabemos que hacer música en conjunto es un fenómeno de interacciones humanas e involucra expresión y sentimiento; por eso si todo lo anterior se puede hacer con cordialidad, en confianza, y evitando papeles que puedan generar algún tipo de tensión, pues mucho mejor; eso sí, a sabiendas de que un contrato oral y entre iguales merece el mismo respeto y valor que un contrato legal, y de éste depende la reputación de los contratantes, así que hay que tener además cierto cuidado con cumplir a cabalidad los acuerdos tomados.

¿Y las actividades culturales, de beneficencia o divulgación, en que la plata es poca, o no hay del todo plata?

Pues en estos casos espero que el contratante tenga a su disposición, más que acompañantes, amigos que lo valoren y que quieran prestarle sus servicios de esa manera, jajajaja... Eso sí, de una vez les hago la precaución de que quienes aceptan tocar bajo esas condiciones en repetidas ocasiones, pronto se irán desvalorando como ejecutantes, así que nunca teman darse a valer y sean bondadosos pero con precaución de la gente aprovechada.

Bueno, si llegaron hasta aquí les doy mil gracias por haber sacado el rato para leer todo el documento. Y espero que me hagan llegar por este medio cualquier duda, corrección, o aporte para juntos ir dándole forma a algo que sinceramente siempre ha sido un poco nebuloso y que merece ser tratado con buena atención.

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