viernes, 4 de mayo de 2012
Un Flashback
Esto es algo que una amiga me envió hace poco y que escribí allá por 1996 o 1997:
De nuevo escribo, aunque no deseo. Los hombres fuimos hechos para ser tontos. No puedo negar esa naturaleza.
He estado, o acabo de hablar, con mi otro yo, y me dio un poco de luz que motiva mi odio a crecer más y hacerse grande.
-¿Por qué no golpeo mi cabeza contra algo, tan fuerte que quede mi cuerpo inservible, y así tener mucho tiempo para pensar?
-Porque si lo haces, no podrás conocer más y te verás obligado a pensar siempre en lo mismo.
-Pero ¿para qué deseo conocer más si no lo aplico a mi vida?
-Deseas hacerlo para darlo a conocer.
-No tengo valor para hacerlo, estás equivocado.
-Lo escribirás, como en otras veces.
-Ya no quiero escribir, me deprime y deprimo a quien lo muestro.
-No podrás deprimirte más de lo que estás.
-Además todos quienes leen son estúpidos, creen entenderlo y siento que hacen el ridículo de su interpretación.
-Ellos no son tontos y tú lo sabes.
-Los odio.
-Al contrario, sino no les darías nada.
-No es eso, es solo confianza.
-Los amas. Es por lo que usas tu vida decayente como ejemplo para ellos.
-El amor es algo que dejé de sentir hace tiempo.
-No es cierto, lo que pasa es que cambiaste su concepto.
-Pero ella me dio amor sin importarle lo que pensaba de éste.
-Anda olvídalo, no puedes vivir con eso siempre. Sé que puedes amar pero tienes miedo de que suceda de nievo.
-Es así. Mas no es posible que eso haya acabado de terminar. El sabor del guaro es dulce con respecto a lo que esto me dejó. Talvez así comenzó.
-Bebes por estupidez. Lo tomaste en un momento de debilidad, pero no lo dejaste.
-Es mi vida.
-Lo odias, te da asco y deseas no volver a hacerlo.
-No puedo negarlo, es repulsivo.
-Busca tu felicidad, no la de otros.
-Lo sé, pero no tengo valor para enfrentarme a ella. Sólo soy un maldito cobarde.
-No lo eres, sólo eres un "chineado". Quieres que se acerque a ti y te diga "te amo"...
-¡Cállate!
-Pues no es tan fácil...
-¡Cállate!
-Tienes que hacerlo, todo está en...
En eso Diego se lanza sobre su otro yo, y lo golpea hasta ver su rostro desfigurarse entre la sangre constantemente salpicante.
Fin de la comedia.
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