Debo decir, amigos y amigas, que no he sido una persona muy coherente últimamente. Lo siento pero es parte de mi ser.
Todo (y me refiero a TODO) se debe a mi amor, el cual creo no correspondido. Sí, sé que va en contra de muchas de mis creencias, y estoy seguro que la gente no querrá creerme, pero bueno, igual no mucha gente me cree siempre, porque vivo en un mundo idílico. Un mundo donde todo es como una novela de amor, de esas cursis en las que al final todos viven felices para siempre.
La cosa es que yo debo admitir que desde hace años ya vivo profundamente enamorado de una fantasía. No me da ni pizca de vergüenza decirlo ya que es parte de mi realidad. No invento tramas, no necesito mentir para conseguir nada, y, de hecho, no creo que lo que se consiga mintiendo sea al final algo "bueno".
La chica a la que amo es demasiado libre, es alguien de quien puedo decir que he colaborado con su formación, y de algún modo creo que he influenciado su vida. Pero todo me salió mal, porque tanto quise creer en su libertad, que ahora ella jamás podrá estar sujeta a alguien y, por el contrario, yo vivo atado a su ser.
Ése amor en el que yo creo, no es el amor en el que creía hace algunos años, pero sin embargo es consecuencia del mismo. Con el tiempo he aprendido a valorar la compañía, el intercambio de ideas, las sonrisas, las canciones al unísono. He aprendido a compartir cosas más fuertes que los encuentros pasionales. Ahora puedo decir que amo con el corazón y con la mente, pero no tanto ya con el cuerpo.
Ella debería saber de mi amor ingenuo, de éste amor que trasciende los espacios y perdura a través del tiempo. Pero sé que eso la asustaría, porque le hice creer en la libertad de sentir y de volar a través de la experiencia, y ahora la quiero para mí. La quiero sentir cerca, verla reír y llorar, crecer juntos mientras nos enredamos en nuestras miradas.
Pero ella es libre, vuela por donde quiere porque así la quise siempre, por eso es que no termina la historia en "vivieron felices para siempre", porque nunca seré suficiente para que ella viva como se debe de vivir. Ahora que estoy viejo y he disfrutado de esa libertad, quiero tenerla cerca, y no puedo ser tan egoísta.
No puedo garantizar que te esperaré por siempre, pero te garantizo que donde sea que te vea, mi corazón latirá compulsivamente, y de paso te confieso que me será terriblemente difícil poder amar de nuevo como te amo en este momento.
Me voy ahora, y espero recuperar mi descanso, espero que no vuelvas en sueños, y que si vuelves sea para quedarte conmigo, para siempre durmiendo entrelazados...
domingo, 29 de enero de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
Carta sin destinatario
¿Por dónde empezar? (suspirando)
Mira, es muy probable que nunca te enteres de esto, porque realmente no sé si estoy en lo correcto, pero es que debía ponerlo en manifiesto en alguna parte.
Estoy enamorado de ti, no lo digo como lo diría un joven ingenuo, o un adulto pretencioso. Te amo, esa es la verdad.
Pero tu amor me tiene mal. Cada vez que te veo vuelven a mí sentimientos que creía olvidados, y con ello la promesa de que cosas grandes vendrán después. Y de repente mi mundo se llena de ilusiones, esperanzas. Todo vuelve a adquirir colores vivos y el recuerdo de tu mirada me inspira para hacer grandes cosas y querer vivir a plenitud.
Y de repente desapareces. Te siento distante y mi corazón no lo puede entender. Todo sería super simple si me dijeras que mi amor obsesivo te ahoga, o si te enojara alguna de mis actitudes, o si simplemente me confesaras que es un error, que nos dijimos cosas sin pensar en un momento de pasión. Pero lo único que obtengo es indiferencia y talvez alguna ambigüedad.
Seré directo: Llevabas ya más de cinco meses ausente en mi vida. Y te apareces sólo para decirme que sales del país y tienes un destino común conmigo. ¿Por qué? Sí, de seguro no tienes ni idea de que me pasé los últimos meses evitándote. No tenías ni idea de que había vuelto a beber alcohol como una salida simple para poder dormir bien por las noches. No tenías ni idea de fuiste la última persona con la que estuve en plan romántico y desde eso no había querido siquiera a poner en riesgo mi corazón volviendo a ver a otra. En fin, no tenías ni idea de lo desestabilizado que me había vuelto, de mi regreso al tabaco y mi ya profunda depresión.
En ese momento me desanimé, no quería verte, no quería saber en qué andabas, ni de quién estabas enamorada. Pero tuve que aceptar mi desdicha como parte de esas cosas que el destino tiene para poner a prueba tu voluntad. Y bueno, llegó el momento, viniste a mí y traté de ser fuerte, pero tu mirada una vez más me cautivó en lo más hondo.
Por la noche no pude evitar buscarte y lo logré, te encontré y me volví a enamorar. Me dijiste que quizás no te había reconocido horas antes por la forma en que reaccioné. Ahora sabes la verdad, nunca vuelvas a creer que no reconocería esa mirada.
Al día siguiente ya eras un poco diferente, y luego me quise embriagar. No recuerdo con exactitud lo que sucedió, bebí demasiado rápido, y la última vez que salí estaba en una situación de ansiedad tan fuerte que sinceramente en mi cuerpo creo que sólo actuaba la euforia. Recuerdo querer alcanzarte de madrugada, y recuerdo tu abrazo, pero no tengo ni idea de lo que me dijiste. Y una vez más me sentí ignorado al día siguiente.
Con toda esa incertidumbre, creo que está demás decir que volví al hoyo, y muy probablemente me hubiera alcoholizado de nuevo para hacer el ridículo, pero tenía tanto dolor físico que tuve que tomar medicamentos y consecuentemente afrontar mi sobriedad.
Desde eso volviste a mi vida, a mis noches, a cada momento en que cierro los ojos. Y de no ser porque ya no soportaba esa zozobra, quizás nunca más hubieses sabido de mí. Pero bueno, no quería que todo acabara así, en respuesta he recibido de ti un mensaje completamente ambiguo.
Ahora no tengo ni idea de qué sentir. Estoy seguro de que si te dieras cuenta de mi situación real, acabarías por alejarte. Pero en estos momentos ya no sé qué es bueno y qué es malo. No sé si debería evitarte de nuevo, o creer de nuevo en la ilusión de tu presencia. No sé si volverás, no sé si quiero dejarte ir. A ratos pienso que soy yo quien está mal, que tengo la culpa de sentirme así porque soy un amante tradicional que desea algo de compromiso. Otros quisiera enojarme pero no puedo.
No soy del tipo de persona que se enoja, no creo que tenga enemigos ni nada parecido. Me encantaría que me dijeras que viaje, que no vuelva a aparecerme en tu vida, porque de ese modo tendría un corazón roto y no un cuestionamiento triste.
Sé que no puedo culparte de nada porque ignoras lo mucho que has tocado mi vida, además sé que en vez de entristecerme por tu ausencia, debería alegrarme por cada bello momento que he tenido junto a vos. Pero también quiero recuperar mi vida. Quiero tener la posibilidad de volver a enamorarme, quiero poder dormir bien por las noches y no soñarte en todos los distintos escenarios en que te he visto y despertar queriendo llorar por no saber en dónde te encuentras. Quiero dejar de pensarte cada vez que hay arte fluyendo a mi alrededor. Quiero dejar de querer ser un gran pintor para retratarte, o un inspirado poeta para intentar describir tus ojos en versos.
¿Acaso podrías saber que llevo dos años viajando y pensando en ti cada vez que paso por tu pueblo, que muchas de esas veces miro ansioso por la ventana del autobus queriendo encontrarte entre la gente que camina por ahí? ¿Acaso podrías saber que de todos mis recuerdos eres la única constante, o que pienso en ti en mis momentos más tristes y los más alegres? ¿Podrías entender que casi todas las canciones me hablan de ti?
Debo aceptarlo, quizás no te interese lo suficiente como para llegar a leer esto, porque no recuerdas que tengo un espacio en el cual retrato mi vida y en el cual me desnudo todo el tiempo. Quizás no te interesa saber algo más profundo de mi ser, quizás olvidaste que también he querido ser poeta por ti, o que escribo cuentos de esos que alguna vez te maravillaron.
Al menos me he desahogado un poco por este medio. Quizás sea un buen momento para volver a dormir...
Mira, es muy probable que nunca te enteres de esto, porque realmente no sé si estoy en lo correcto, pero es que debía ponerlo en manifiesto en alguna parte.
Estoy enamorado de ti, no lo digo como lo diría un joven ingenuo, o un adulto pretencioso. Te amo, esa es la verdad.
Pero tu amor me tiene mal. Cada vez que te veo vuelven a mí sentimientos que creía olvidados, y con ello la promesa de que cosas grandes vendrán después. Y de repente mi mundo se llena de ilusiones, esperanzas. Todo vuelve a adquirir colores vivos y el recuerdo de tu mirada me inspira para hacer grandes cosas y querer vivir a plenitud.
Y de repente desapareces. Te siento distante y mi corazón no lo puede entender. Todo sería super simple si me dijeras que mi amor obsesivo te ahoga, o si te enojara alguna de mis actitudes, o si simplemente me confesaras que es un error, que nos dijimos cosas sin pensar en un momento de pasión. Pero lo único que obtengo es indiferencia y talvez alguna ambigüedad.
Seré directo: Llevabas ya más de cinco meses ausente en mi vida. Y te apareces sólo para decirme que sales del país y tienes un destino común conmigo. ¿Por qué? Sí, de seguro no tienes ni idea de que me pasé los últimos meses evitándote. No tenías ni idea de que había vuelto a beber alcohol como una salida simple para poder dormir bien por las noches. No tenías ni idea de fuiste la última persona con la que estuve en plan romántico y desde eso no había querido siquiera a poner en riesgo mi corazón volviendo a ver a otra. En fin, no tenías ni idea de lo desestabilizado que me había vuelto, de mi regreso al tabaco y mi ya profunda depresión.
En ese momento me desanimé, no quería verte, no quería saber en qué andabas, ni de quién estabas enamorada. Pero tuve que aceptar mi desdicha como parte de esas cosas que el destino tiene para poner a prueba tu voluntad. Y bueno, llegó el momento, viniste a mí y traté de ser fuerte, pero tu mirada una vez más me cautivó en lo más hondo.
Por la noche no pude evitar buscarte y lo logré, te encontré y me volví a enamorar. Me dijiste que quizás no te había reconocido horas antes por la forma en que reaccioné. Ahora sabes la verdad, nunca vuelvas a creer que no reconocería esa mirada.
Al día siguiente ya eras un poco diferente, y luego me quise embriagar. No recuerdo con exactitud lo que sucedió, bebí demasiado rápido, y la última vez que salí estaba en una situación de ansiedad tan fuerte que sinceramente en mi cuerpo creo que sólo actuaba la euforia. Recuerdo querer alcanzarte de madrugada, y recuerdo tu abrazo, pero no tengo ni idea de lo que me dijiste. Y una vez más me sentí ignorado al día siguiente.
Con toda esa incertidumbre, creo que está demás decir que volví al hoyo, y muy probablemente me hubiera alcoholizado de nuevo para hacer el ridículo, pero tenía tanto dolor físico que tuve que tomar medicamentos y consecuentemente afrontar mi sobriedad.
Desde eso volviste a mi vida, a mis noches, a cada momento en que cierro los ojos. Y de no ser porque ya no soportaba esa zozobra, quizás nunca más hubieses sabido de mí. Pero bueno, no quería que todo acabara así, en respuesta he recibido de ti un mensaje completamente ambiguo.
Ahora no tengo ni idea de qué sentir. Estoy seguro de que si te dieras cuenta de mi situación real, acabarías por alejarte. Pero en estos momentos ya no sé qué es bueno y qué es malo. No sé si debería evitarte de nuevo, o creer de nuevo en la ilusión de tu presencia. No sé si volverás, no sé si quiero dejarte ir. A ratos pienso que soy yo quien está mal, que tengo la culpa de sentirme así porque soy un amante tradicional que desea algo de compromiso. Otros quisiera enojarme pero no puedo.
No soy del tipo de persona que se enoja, no creo que tenga enemigos ni nada parecido. Me encantaría que me dijeras que viaje, que no vuelva a aparecerme en tu vida, porque de ese modo tendría un corazón roto y no un cuestionamiento triste.
Sé que no puedo culparte de nada porque ignoras lo mucho que has tocado mi vida, además sé que en vez de entristecerme por tu ausencia, debería alegrarme por cada bello momento que he tenido junto a vos. Pero también quiero recuperar mi vida. Quiero tener la posibilidad de volver a enamorarme, quiero poder dormir bien por las noches y no soñarte en todos los distintos escenarios en que te he visto y despertar queriendo llorar por no saber en dónde te encuentras. Quiero dejar de pensarte cada vez que hay arte fluyendo a mi alrededor. Quiero dejar de querer ser un gran pintor para retratarte, o un inspirado poeta para intentar describir tus ojos en versos.
¿Acaso podrías saber que llevo dos años viajando y pensando en ti cada vez que paso por tu pueblo, que muchas de esas veces miro ansioso por la ventana del autobus queriendo encontrarte entre la gente que camina por ahí? ¿Acaso podrías saber que de todos mis recuerdos eres la única constante, o que pienso en ti en mis momentos más tristes y los más alegres? ¿Podrías entender que casi todas las canciones me hablan de ti?
Debo aceptarlo, quizás no te interese lo suficiente como para llegar a leer esto, porque no recuerdas que tengo un espacio en el cual retrato mi vida y en el cual me desnudo todo el tiempo. Quizás no te interesa saber algo más profundo de mi ser, quizás olvidaste que también he querido ser poeta por ti, o que escribo cuentos de esos que alguna vez te maravillaron.
Al menos me he desahogado un poco por este medio. Quizás sea un buen momento para volver a dormir...
viernes, 20 de enero de 2012
Por siempre... volver...
"siempre...Diego.siempre estaré....de noche y de día...entre lagrimas y sueños, cuando estés solo o con tus gatos...estaré contigo..porque estas dentro mío...Nunca quiero olvidarme de ti...volveré.. pero nunca me esperes...te amo"
Nunca sabré cómo reaccionar ante estas cosas... Pero ese "nunca me esperes" yo lo recibo como una invitación a dejar mis brazos abiertos, siempre esperando que regreses, porque sólo así te concibo: regresando a mí... Aunque quizás nunca has estado conmigo.
En la sombra de un recuerdo se esconde toda esa inocencia que no hemos dejado escapar, pero no quiero más recuerdos, quiero más momentos y sé que he errado en querer atarte porque no somos dueños de la brisa ni del oleaje del mar. Así te he aceptado y por eso seguirás siendo siempre mi peor tormento y mi más bella distracción.
Sé arte, sé música, sé lo que quieras ser, que yo te trataré de interpretar aunque carezca del virtuosismo que me exiges...
Nunca sabré cómo reaccionar ante estas cosas... Pero ese "nunca me esperes" yo lo recibo como una invitación a dejar mis brazos abiertos, siempre esperando que regreses, porque sólo así te concibo: regresando a mí... Aunque quizás nunca has estado conmigo.
En la sombra de un recuerdo se esconde toda esa inocencia que no hemos dejado escapar, pero no quiero más recuerdos, quiero más momentos y sé que he errado en querer atarte porque no somos dueños de la brisa ni del oleaje del mar. Así te he aceptado y por eso seguirás siendo siempre mi peor tormento y mi más bella distracción.
Sé arte, sé música, sé lo que quieras ser, que yo te trataré de interpretar aunque carezca del virtuosismo que me exiges...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
