miércoles, 2 de diciembre de 2015
Quisiera que pensaras en mí
martes, 17 de noviembre de 2015
Amor de hombre
Puede que uno no sea una persona maravillosa, pero encontrar alguien que te maraville siempre resulta todo conflicto entre la trama nihilista que llevás puesta encima y la dulzura cabizbaja que habita en lo oscuro.
Si esa persona resulta ser una chica, pues la cosa es aún peor, porque te enamorás sin remedio, sin hacer hincapié en aquello que detestás de la última vez que caíste en las garras del amor.
Pues sí, ya lo he dicho miles de veces, el amor es lo que uno siente, no lo que el otro o la otra puedan sentir. Así el brillo de la incertidumbre nos mantiene tristes, porque realmente no podría existir algo más triste que el amor, ése que siempre cambia, evoluciona, crece, y hace todas las cosas que odiamos de hacernos viejos, de hacernos fuertes.
Amor de hombre es un estigma, porque lloramos más de lo que gozamos, pero las lágrimas corroen todo lo que tocan desde adentro...
domingo, 27 de septiembre de 2015
La llamada
Hace algunos meses envié mi contrabajo al taller para que le cambiaran el diapasón y el puente. Era un trabajo que en teoría no tardaría más de un mes. Aún espero la llamada. Ya en una ocasión envié un texto que el luthier me respondió con amabilidad y se disculpó por el atraso.
Yo realmente admiro mucho el trabajo que hacen estas personas porque significa mucho para quienes nos dedicamos a la música, y no sólo eso sino que además siento que debe ser un proceso tomado con paciencia para que dé los mejores resultados.
Lo malo es que todo este tiempo sin practicar me está bajando el nivel drásticamente. Lo peor es que me siento incompleto.
Después de haberme acostumbrado a una rutina de vida que implicaba al menos dos horas de práctica diarias, el cuerpo y la mente se condicionan a trabajar en función de eso. Ahora no sólo se ha caído el nivel, sino también las rutinas. Hay cosas que no puedo realizar por no hacer la práctica antes. Todo se desordenó y no encuentro forma de reordenarlo satisfactoriamente.
De igual manera preferiría no readaptarme a una nueva rutina porque luego tendría el mismo problema para cambiar una vez que el contrabajo vuelva. Pero cómo se tarda el asunto!
Por mientras será mantener mi vida enredada y mi estima por los suelos. Y yo que siempre me burlé de quienes depositan su vida en el ring, ring de una llamada.
sábado, 12 de septiembre de 2015
Pequeña y recia
Ni tan ciego ni tan tonto he sido para no admirar en una mujer la sensualidad de una mente brillante. Yo la miraba caminar hacia su nuevo rumbo y deseaba correr a pedirle que me dejara besar sus ojos o descubrir qué había bajo esas largas medias. Sin embargo yo sabía que lo arruinaría todo después de haberle detallado mis demonios, pero además sabía que ella no ignoraba que la seguía con mis ojos, como bocas dispuestas a morder su cuerpo en el menor de los roces.
Ella tiene algo que me aloca y quizás, más que adelantada en mis pensamientos, sabe que la volveré a buscar porque soy un declarado patán.
En este momento me pregunto quién de los dos tiene los más oscuros deseos en silencio, aumentando la tensión en cada mirada desviada y generando esta dinámica sadomasoquista de la cual ningún amante apasionado puede liberarse.
Que bueno habernos encontrado...
lunes, 31 de agosto de 2015
Alcoholizando los fines de semana
Pues les cuento que hace algunos meses terminé los cursos de licenciatura en enseñanza de la música. No empecé inmediatamente a trabajar en el proyecto de tesis porque estaba a poco de realizar mi recital de graduación en etapa básica de música en contrabajo (algo así como un preuniversitario).
Concluí con éxito mi recital y aproveché las circunstancias para enviar mi contrabajo al taller, ya que requiere un cambio de diapasón y ajustes generales, y simultáneamente envié mi amplificador para que fuese restaurado.
Así de ése modo podría empezar a trabajar en la tesis mientras mis instrumentos estaban en el taller. Buen plan! dirían... pero no conecté el asunto con mi trastorno obsesivo compulsivo.
Resultó que mi viejo amigo (al ya tener yo más de tres años de estar estudiando el contrabajo con regularidad) decidió no disociar ésa práctica de mis demás actividades académicas. Eso, aunado a mis constantes fracasos amorosos, me llevaron a querer buscar asilo y camaradería de la manera más simple que conozco: en los bares.
Y efectivamente he encontrado algo de dispersión y hasta de ilusión en esos espacios. Pero también me he reencontrado con viejos demonios. Quizás el más triste de todos es la mediocridad imperante y la desolación que habita en todas esas almas acabadas, conformes con pertenecer a un grupo de personas que se reúne cada viernes y sábado a conversar de los mismos temas.
Algunos simplemente no recuerdan haber divagado durante horas en las mismas ideas, otros de algún modo pareciera que desean que la perspectiva de los demás haya cambiado en el transcurso de la semana para que, en esta ocasión, la discusión se torne diferente.
Esa frustración-empatía que me generan mis camaradas termina por mantenerme allí, bebiendo hasta la madrugada, arruinando por completo mi día.
Los trabajos de taller se han demorado mucho, mi proyecto de tesis se encuentra estancado, mi nivel de ejecución contrabajística debe haber caído estrepitosamente, mi amor propio ha disminuido y ni qué hablar de mis conquistas amorosas. Por suerte tengo planes para el fin de semana...
miércoles, 26 de agosto de 2015
El amor y la psicología
Ella tenía algo, no había empezado a notarlo recientemente, ya lo veía desde quizás hasta 15 años atrás en tiempos de colegio. Tenía unos senos enormes que nunca hicieron juego con su profunda mirada y su pronunciada boca, muy similar en apariencia a la actriz de telenovelas Victoria Ruffo.
En fin, aparte de sus senos me encantaba ése porte de mujer libre e inteligente. Lo poco que conocía de su historia la ubicaba en el perfil de esas chicas sagaces e independientes, con un hijo adolescente y nunca casada. Acaso necesitaba alguna excusa para cortejarla?
Pues bien, salir con ella no fue tan difícil como pensé al principio, lo único malo era que no sabíamos a dónde. Tomamos una botella de vino, unos cigarrillos, y nos dirigimos a un lugar apartado para poder conversar.
Todo iba de maravilla mientras hacía mi papel de tímido pero cómico seductor, la cosa cambió cuando el vino rompió el hielo y entramos en confianza. Ella, psicóloga de profesión, me hablaba como si yo aún tuviese mucho que aprender de esta vida, como si la ecuación no fuera siempre sencilla. Me hacía preguntas como queriendo dirigir la conversación a su capricho y cuestionaba algunas de mis posturas evidentemente depresivas y pesimistas.
Yo ya había estado ahí, pero no medio ebrio. Había estado ahí queriendo escapar con una receta en el bolsillo para poder sonreír (por lo cual tampoco podía beber alcohol). Entonces decidí no volver ahí, y tomé la batuta haciendo yo mismo las preguntas.
Por un momento se asomó una persona mientras me respondía los cuestionamientos respecto a su núcleo familiar y pensé para mí que era el momento para atraparla y desvestirla. Ya no quería más respuestas pensadas, como salidas de un libro. Quería espontaneidad y creatividad.
Terminé de escuchar su testimonio y en lugar de llevármela a la cama, creo que nos fuimos al diván por largas horas. El vino se acabó y ambos partimos por diferentes caminos.
A la próxima empezaré por decirle que me gustan sus pechos...
domingo, 16 de agosto de 2015
El blog desde un smartphone
Pues de repente me vengo a dar cuenta que mi teléfono inteligente tiene más funciones que solamente chatear por guatsap o emular pokemon. He aquí la opción para no dejar morir mi mundo entre las letras en tiempos donde cada vez estoy menos conmigo mismo.
Así es mis platónicos lectores, una aplicación para el teléfono móvil que me da acceso directo al blog. Aunque creo que no me va a durar mucho la ilusión, pero al menos puedo soñar de nuevo con que alguien me lea, se identifique o pretenda comprenderme (aunque en el fondo sólo desearía que ella me mirara sonriente).
En fin, me he hecho al propósito de ejercitarme un poco cada día y creo que lo he logrado. Quizás pueda hacerme el propósito de escribir algo por acá al menos una vez a la semana y regresar una vez más a mi, ya muy afectada por el síndrome de Estocolmo, adolescencia.
Saludos de nuevo desde mi aparatito inteligente...
miércoles, 11 de marzo de 2015
La desnudez
La desnudez es para los hedonistas una extensión de su ego, para los tímidos una tortura, pero para nosotros los sensibles es una guerra. Esta guerra, librada entre cadáveres de tonificación muscular y heroicos intentos de sensualidad nunca laureados, suele ser la más dulce de todas las batallas concebidas por el ser humano.
¿Y cómo no brindar tributo al lapso de tiempo en el cuál se desvanecen todas las convenciones sociales y entramos en completa intimidad con nuestro ser y el de alguien más? Ése momento donde abandonamos el antes y el después. A mi parecer no hay un tiempo más inmediato que cuando se decide coger (así sin eufemismos), porque si bien ya la palabra "desnudez" también aplica a la acción de mostrarse tal cual, a sentirse fuera de la coraza, indefenso, también es, en su forma más simple, estar sin ropa, y es en este momento que se desenfoca la realidad... mmmm... no, la ignoramos por completo. Dejamos atrás la mundaneidad y nos deja de importar el estudio, el proyecto, la junta, el trabajo, los pendientes, todo.
Esa inmediatez se reduce a "el otro" o "la otra", se altera el ego, actuamos en función de nuestro placer, pero nos placemos de satisfacer a nuestra pareja. Los besos, las caricias, las chupadas, los arañazos, los roces, los mordiscos, todo se vuelve un placer bidireccional, que retribuye y genera además dividendos. Somos vos y yo, juntos como si no hubiera nada más importante en mi vida que morder tus labios y aferrar mis manos a tus senos.
Podría ponerme reflexivo y divagar un poco, ponerme cochambroso y describir mis impulsos o montar un teatro intelectual para razonar al respecto, pero lo cierto es que nada de eso me importa tanto ahora. Sólo quería mostrar agradecimiento por tan hermosas las musas que han compartido su cuerpo con este ya maduro adolescente, pero en especial a vos flaquita por ser el ahora de mi atención y el regocijo de mi bagaje sexual.
