Es como esas veces que uno no puede más que sumar tristeza + tristeza.
Puede que uno no sea una persona maravillosa, pero encontrar alguien que te maraville siempre resulta todo conflicto entre la trama nihilista que llevás puesta encima y la dulzura cabizbaja que habita en lo oscuro.
Si esa persona resulta ser una chica, pues la cosa es aún peor, porque te enamorás sin remedio, sin hacer hincapié en aquello que detestás de la última vez que caíste en las garras del amor.
Pues sí, ya lo he dicho miles de veces, el amor es lo que uno siente, no lo que el otro o la otra puedan sentir. Así el brillo de la incertidumbre nos mantiene tristes, porque realmente no podría existir algo más triste que el amor, ése que siempre cambia, evoluciona, crece, y hace todas las cosas que odiamos de hacernos viejos, de hacernos fuertes.
Amor de hombre es un estigma, porque lloramos más de lo que gozamos, pero las lágrimas corroen todo lo que tocan desde adentro...
martes, 17 de noviembre de 2015
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
