viernes, 22 de enero de 2016

Cerrando otro capítulo

Y cómo describir lo que estoy sintiendo? Alguna vez has tenido un recuerdo o has tratado de imaginar alguna situación e inmediatamente te sube un calor al pecho? Y qué tal si ése calor te inunda por completo pero inmediatamente sentís un frío creciendo desde adentro? El frío crece como un cáncer y te empapa de una sombría desdicha, te hace temblar, pero lo más triste es que no te mata.

No me gusta cuando algo se termina sin explicación, pero también soy consciente de que uno donde no es bien recibido es mejor alejarse de una vez.

Pero al menos con la ruptura se acaba la incertidumbre, o al menos gran parte de ella, lo malo es que el corazón es algo que nunca he sabido controlar e insiste en enviar ideas locas a mi mente.

Qué me queda? Siendo franco estoy creyendo que mi estado emocional atrajo gente nociva a mi vida, así decir que terminé en algún momento compartiendo mesa con el tipo de personas de las que siempre quise alejarme. Puede que esta haya sido una de esas experiencias. Además insisto en que de verdad mi actuar ha sido el correcto, el amor no es un juego donde se gana o se pierde, vos entregás todo y punto. Que la gente esté tan lastimada como para no arriesgar o no tomar con honestidad las relaciones de cualquier tipo, no es cosa mía, ellos o ellas tendrán que vivir esa desconfianza por el resto de sus vidas.

Al final uno mantiene un corazón roto pero que no deja de latir apasionadamente, otros en cambio vivirán como se supone que debemos vivir en este mundo de mierda, agobiados en su intento de salvaguardar sus sentimientos mientras se resignan a lo que sea que les depare ese éxito tan superficial.

Gracias doy a la vida por las experiencias. Adiós admirable damita de ojos párpados caídos, ojalá y seas feliz como siempre he deseado verte.

miércoles, 13 de enero de 2016

El yo conquistador

Nunca he sido un "ligador", nunca he intentado conquistar a una mujer porque siempre he creído que las relaciones se dan de manera natural y espontánea. Algunas veces el amor y el deseo nacen de la interacción que se logra con el paso del tiempo, otras veces hay un mutuo interés desde el principio y resulta más fácil llegar a ese punto de paridad sentimental.

Pero por fin he conocido a la mujer por la cual quiero desarrollar mis atributos de conquistador. Ella llegó a mi vida en un momento aciago y pronto encontré en su sonrisa el confort que necesitaba para ponerme en pie y seguir escalando hacia una nueva luz. Sabe que la amo, pero se resiste a ser amada.

Admito que me ha provocado múltiples desilusiones, ¿y cómo no? si me genera una abnegada devoción, mas no estoy en primer lugar dentro de sus posibilidades amorosas. Es libre e independiente, como siempre he querido conocer a una mujer ideal. Su historia me cautiva y me hace desear formar parte de ella aunque sea en un instante, pero que mi recuerdo perdure en su alma y su memoria.

Deseo entrar en su vida, no como un amante de ocasión pero menos aún como el agitador que arruine sus silencios. Quiero todo y nada, ser el amo de sus deseos mas no el distractor de sus pensamientos. Pensar en ella me genera sensaciones ambiguas y contradictorias, pero siempre hermosas en el marco de la realidad en que vivimos. No satisfecha con eso también pone a prueba mis convicciones y paradigmas, siendo más específico creo que sería capaz de formar una familia junto a ella si me lo pidiera.

¿Obsesión? Pues sí, puede que esté obsesionado, pero qué más dulce obsesión que vivir con sus besos, acariciar su pelo, sentir su aroma aún después de despegados nuestros cuerpos, hacerla sonreír y escuchar su voz. Me cautiva la idea de besar y acariciar cada centímetro de su cuerpo y después recostarnos a observarnos respirar, porque no hay mejor excusa para estar juntos que seguir vivos a pesar de todo.

No, no la voy a dejar ir, por primera vez seré un conquistador, y me abriré paso tierra adentro, arrasando y reforestando bosques enteros para colonizar ése amor que no desea ser tomado, y sujetarlo con toda mi esencia como quien muere de sed en el desierto pero se aferra al rocío depositado en una hoja para seguir viviendo...

lunes, 4 de enero de 2016

Qué me dejó el 2015

El 2015 fue un año como todos, lleno de altibajos pero con un final dramático.

Pasé a trabajar más lecciones con el Ministerio de Educación Pública, me incorporé y consolidé mi puesto en la Filarmonía Municipal de Naranjo, realicé mi recital de conclusión de estudios en contrabajo en el Conservatorio de Occidente, y finalicé los cursos de licenciatura en la Universidad Libre de Costa Rica.

Tuve amantes y deslices, probablemente el mejor sexo de mi vida y quizá el más incómodo. Conocí gente increíble y otra bastante descartable.

Volví a los bares y las conversaciones insípidas, al tabaco y a los excesos.

Un año marcado por dolorosas partidas: Perris, Botis, Anita y Chito. Éste último más sentido por supuesto, con tanto en mi vida construído en torno a él.

Me quise enamorar y me enamoré. Con tan mala suerte que terminé pagando todos los karmas de tantas y tantas a las que les he hecho el amor con arrebatada pasión pero que no por ello les he permitido entrar a mi corazón. Ciertamente estoy en esa situación con la agravante de que no hizo falta abrirnos a la intimidad para enamorarme. Ahora entiendo la tristeza de mis deshechadas amantes y quisiera abrazarlas una a una y decirles que lo siento de corazón, que espero no vuelvan a topar de nuevo con alguien como yo. Ojalá y haya aprendido la lección.

En fin, termino encaramado de nuevo en mi tristeza. Sé que me voy a contradecir a continuación, pero saldré a buscar de nuevo la fluoxetina para equilibrar mi vida. Eso representaría cero alcohol y es bueno. Yo siempre juzgo con anticipación (para no decir que soy prejuicioso), y ahora me doy cuenta que no puedo cortar todo con las mismas tijeras.

Inicio el 2016 queriendo poner en calma mi alma y mi mente. Y mi reflexión para este nuevo año siempre tiene que ver con el amor. Ojalá todos y todas encontremos un corazón para latir simultáneamente en este mundo lleno de sin sabores y contradicciones. Que la tristeza no abunde porque eso te desmadra...

domingo, 3 de enero de 2016

Crónica de una vida con Chito

Una vida entera junto a vos, mi amigo, mi hermano, mi hijo.

Recuerdo cuando alguien a quien también amo llegó a casa con tu madre y tu tío, como de costumbre les puse nombres ridículos y me tiré sobre el colchón con ambos. Jamás en mi vida hubiese imaginado que allí nacía quizás mi más grande amor hasta ahora.

Tu madre se llamaba Lechis (disminutivo de "lechita" por su morisca blancura), a tu tío "Barbis" (disminutivo de "barbita", por su barba blanca en cara negra) lo habíamos reubicado con una familiar ya que en ese entonces no podíamos cuidarlos a ambos.

No tenía mucha experiencia con mascotas, fui ingenuo e ignorante y no la castré (un error que en retrospectiva se convirtió en mi más dulce bendición). Meses después, como era de esperarse, tu madre apareció preñada. Dio a luz a tres bellos gatitos muy diferentes entre ellos, uno gris peludito, una atigrada y otro (como me lo describiría mi ex novia) una vaquita. Recuerdo perfectamente que fue un día sábado porque no estuve durante el parto, me encontraba dando clases, pero no recuerdo ni qué día ni qué año. Yo lo ubico entre el 2005 y el 2008 que fueron los años que trabajé en San Ramón.

Pasada una semana del parto tu madre desapareció. Fue un golpe duro porque no sabíamos qué sería de ustedes, pero pronto aprendimos a darles leche con chupón, y así fueron creciendo día a día. Vos siempre fuiste el más goloso, maullabas mucho cuando llegaba el turno de darles de comer, por eso siempre te atendía primero para que dejaras en paz a los demás en su momento.

Una vez que empezaron a andar por la casa recuerdo que siempre me perseguías porque yo era quien más en contacto estaba con vos y tus hermanos, y así comencé a decir que en realidad yo me había convertido en su mamá. Tenías esa hermosa maña de escalar desde mis zapatos hasta mi pecho que luego se convirtió en un salto de amor desde el suelo.

A tu hermano lo regalamos, tu hermana se quedó con nosotros, se llamaba Milly. Mi familia siempre quiso deshacerse de vos porque eras "feo" y "malcriado" pero yo me negué. Ya habíamos establecido un vínculo demasiado fuerte.

Los años pasaron y te acostumbraste a dormir conmigo. Tu hermana se perdió, llegó luego Pisui quien era muy pequeño y vos mismo lo tomaste como un hijo. Con el tiempo hasta tuve que quitar una celosía de mi cuarto para que pudieran pasar tranquilos. Vos engordaste mucho, tanto que la gente que te veía en el corredor siempre preguntaba si "la gata" estaba embarazada, evidentemente tuve que cambiar tus hábitos alimenticios. Nunca más volviste a saltar a mis brazos.

Eras un gato peleón, tenías a tu némesis en un gato chongo y cimarrón que siempre se paseaba por el barrio. Más de una vez tuve que llevarte de emergencia al veterinario con todo tipo de lesiones. Creo que vos simplemente nos defendías de esos gatos malvados, eras el guardián de la familia.

El tiempo pasó, y dejaste de pelear. Adquiriste nuevas mañas y yo acostumbré a tomarme "selfies" con vos. Te extrañaba cuando decidías que hacía mucho calor para dormir a mi lado, pero siempre volvías puntual a despertarme.

Poco a poco te fuiste poniendo más lento, más calmo. Hubo una chispa que se fue perdiendo en tu mirada y un día de tantos decidiste irte para no volver. Ya hace un mes de eso y te he llorado sin consuelo. Algunos dicen que cuando un felino viejo siente que ya le llega la hora de partida, responde a un antiguo instinto que le hace buscar un refugio para morir en paz y no ser víctima de los depredadores, otros dicen que se van de casa para no causarle dolor a sus amos. Yo pienso que mi dolor se hubiese prolongado menos teniendo la oportunidad de despedirte con un abrazo, así no hubiera pasado tantos días encontrándote en sueños sólo para despertar con el corazón roto y no poder dormir de nuevo. De haberte despedido no anhelaría escuchar el golpe en las ventanas anunciando tu arribo, ni escucharía tus maullidos en lugares bulliciosos,

¿Y cómo no haber amado tu máscara negra, tu extraño caminar con la cadera tiesa, el timbre de tu maullido y cuando parecía que querías decir mamá; ese ronroneo no tan intenso pero profundo, la forma en que te estirabas cuando te tomaba en mis manos, los celos que demostrabas cuando invitaba una chica a la casa, tu olor tan peculiar, nuestras conversaciones mañaneras, la forma en que enterrabas tu nariz en mi barbilla, tu compañía en esas largas jornadas de estudio, la forma en que arrastrabas la taza del agua con tus patas? Son tantas cosas que extraño profundamente.

Ahora me arrepiento de las veces que cometiste un error y del enojo me pasé en la manera de disciplinarte. Me arrepiento de no haberte bajado del techo cuando debía salir corriendo a tomar un bus y te quedabas mirándome mientras me alejaba. Me arrepiento tanto de haberme molestado contigo cuando estaba trabajando e insistías en echarte sobre mis regazos mientras sujetaba la guitarra. Me arrepiento mil veces de no haberte abrazado ni besado más de lo que te besé.

El otro día soñé que saltabas a mi pecho como solías hacerlo mientras dormía, y te abracé por instinto pero ya no estabas. Lloré tanto que tuve que sacar la almohada al sol el día siguiente. Ahora comprendo que mi soledad era más llevadera a tu lado, sin vos ya no sé qué hacer con mis sentimientos, te fuiste y yo me quedé acá con tan sólo unos cuantos trozos de corazón que no logran encajar entre sí.

Te amo gatón, sólo me queda darte gracias por haber sido el único ser que me ha tolerado tanto, ojalá hayas reconocido que si bien me equivoqué tantas veces con vos, también siempre di lo mejor de mí para que fueras felíz. Hasta siempre!