domingo, 4 de diciembre de 2016

Ambivalente

Algunas veces creo que debería disculparme por no ocultar mis emociones. Otras veces pienso que de no ser tan impulsivo quizás tampoco sería tan afortunado.

Afortunado? Es correcto que lo diga un declarado promotor nihilista? Pues creo que sí. Porque no todo es movido por el impulso de Thánatos, algunas veces debemos simplemente aceptar que podemos tener suerte al permitirnos hacer algo nuevo o diferente.

Así creo que en el fondo también ella tiene suerte, es sólo que en el amor quien se enamora pierde y yo perdí desde que supe que ese amor era posible para mí.

Ella no pierde, por supuesto que no, ella no me ama. Pero no tiene forma de que evite el que yo me sienta afortunado de amarla. Así que con todo y que no me disculpo por mis constantes demostraciones de ingenuidad amorosa, creo que es un empate.

Lastimosamente en un juego sin marcador, es el árbitro quien define el resultado, y al no tener quien nos juzgue pues nunca sabremos quien va ganando.

Yo por mi parte la sigo esperando, porque de vez en cuando pareciera aceptar de muy disimulada manera mis halagos y hasta creo verla brillar con mi presencia. Así que mis infundadas fantasías se refuerzan en sus rechazos.

Quizás mi lector se dará cuenta que estoy metido en ese hoyo, pero así de ambiguo y antagónico es mi amor por ella. Así de triste y hermoso es el tiempo que vivo en esperanza de poder besarla, desnudarla y amarla. Pero así de claro e impreciso además es el sentimiento que genero en ella.

Llámese lástima o cariño, de cualquier manera ya he calado en su vida y tierna e hirientemente nos acercamos más cada día...