Así que acá estoy de nuevo, como cada vez que me siento mal, intentando disipar mis dolencias por medio de las letras.
El contexto: hace casi dos años que conocí a esta chica y me encantó. Nos gustamos y nos relacionamos a pesar de que el ambiente nunca fue el mejor para ello. Luego vino la pandemia y las cosas se empezaron a enredar.
Mi salud también ha sufrido algunos cambios, la vida en general se ha complicado; pero seguíamos intentando mantener el calor y el contacto.
Era tan poco usual que no nos comunicáramos todos el tiempo, que recuerdo una vez que no hablamos durante todo el día como algo ansioso y casi trágico.
Muchos problemas superamos juntos en una época nada amigable para los amantes. Vivimos en ese mundillo especial que solamente existe cuando una pareja lo crea, una esfera en la cual hay un idioma propio y la cotidianidad resulta absurda para la normalidad.
Sería interminable mi narración si quisiera entrar en detalles porque es una historia llena de todo. Pero hace un par de días acabó.
Me dice que conoció a alguien más y que quiere experimentar. Ella sabía que podía tener un amorío, pero decidió hacerlo formal.
Yo siempre defensor de las libertades y ella más "conservadora", resulté siendo el amante fiel, y ella la traidora.
No, no digo "traidora" como algo peyorativo, lo digo por el hecho de que fue ella quien al final cayó en la tentación.
No la culpo, sé quién soy y lo difícil que es lidiar conmigo. Sé que soy incapaz de decir "te amo", frase que, aunque la demuestre con gestos cada día, se encuentra enclaustrada en mi boca; y sé además que para algunas personas es importante escucharla de cuando en cuando.
Tuve que ser fuerte, tuve que ser "adulto". Tuve que decirle que la apoyaba y que quería su felicidad por encima de todo (cosa que procuraré hasta el día de mi muerte). Quería que eligiera su paz y su libertad, me encanta imaginaria sonriendo dónde quiera que vaya a llegar. No tengo un deseo más profundo que verla feliz y es algo que siempre intenté con todas mis fuerzas, incluso en momentos en que la desesperación o la desidia me superaban.
Pero no le dije que prefería que se quedara. No le dije que este mundillo nuestro se había convertido prácticamente en mi único mundo. No le dije que el mundo real me parece insípido y que todo cambiaba de color algunas veces con un solo mensaje.
Tampoco le hice saber estas cosas mientras vivimos en nuestro mundo, mea culpa. Solo le dije todo lo que para mí es real y tiene sentido dentro de ese concepto maldito que llamamos "sensatez".
Hoy vuelvo a sentir ese Diego obsesivo compulsivo que hace rato no venía. Y tengo montones de preguntas e inseguridades que creo son de ese TOC pero que bien podrían ser de cualquier persona "normal" en estas mismas circunstancias.
Creo que ese Diego había dejado de existir dentro de nuestro mundillo y hoy, al poner de nuevo los pies en el mundo real, reaparece y me abraza, pero no como esos abrazos necesarios, sino como esos abrazos de acosador indeseable.
No, no voy a hacer esas preguntas, las inseguridades intentaré controlarlas, pero ¿quién sin creerlo me va a decir ahora que todo estará bien? ¿a quién voy a acudir ahora cuando encuentre un insecto o una serpiente?
Acá dejaré este pedacito, pero no dejo de sentir que es una completa mierda estar aquí de nuevo a mis 41 años. ¿Será por eso que la gente se casa?
De verdad no soy tan maduro como pensé. Ojalá todo esto sea solamente el trastorno manifestándose y no una constante. Yo quiero seguir creyendo que la vitamina B12 me está curando mis tristezas...
