viernes, 1 de septiembre de 2023

De Palmaris con amor

Hace tiempo vengo evitando volver por acá, de la misma forma en que a veces decido evitar a ciertas "amistades" o ciertos círculos que me tientan y arrastran hacia lo profano.

Años han pasado y muchas cosas han quedado atrás. Algunas han dolido, otras han sido pequeños trofeos en el salón de la irrelevancia, pero una cosa es segura: todo sigue su camino.

Intenté justificar el desprecio que sentía por mi vida, transfiriéndolo al asco que me da este mundo y su falta de amor. Desenmascarando hipócritas, hedonistas, narcisistas, mentirosos y farsantes, terminé perdiendo toda fe y todo anhelo. Maldije el futuro pues no parecía querer dejar de ponerme al frente a toda esa calaña que reconfirmaba una y otra vez lo inútil que era para mí intentar comulgar con mi especie.

Incluso tuve el impulso de despreciar a mis amados animales porque alguna persona podría hacerles daño y no quería sentirme herido de nuevo;. Han sido tantos los hoyos que he cavado en mi patio, que he temido llegar a toparme en alguno de ellos a un amor eterno ya olvidado.

Sí, morir siempre resultaba ser un pensamiento liberador. El gran vacío, la gran nada me hacían sentir la misma satisfacción que esas siestas profundas de las cuales no es necesario despertar. Pero, fuera de lo alegórico o metafórico, despertar seguía siendo lo más malo del día.

Un día me lastimé y recibí de nuevo el placer del dolor en su máxima potencia. Empecé a usar y ¿por qué no?, a coleccionar bordones para poder caminar. Oh sí, el dolor nuevamente me hacía sentir vivo. Entonces encontré que, además, ya no veía nada bien. Mi cuerpo daba señales que solamente podría interpretar como si quisiera darse a la baja, y me ilusionaba complacerle.

Pero bueno, pareciera que aún no puedo descartar del todo las fuerzas que mueven este universo ya que de repente aparecen en mi vida unos niños inquietos queriendo recibir lecciones conmigo. Eso no sería nada extraordinario de no ser porque, y he aquí el motivo de mi publicación, con ellos llega una mujer joven, hermosa, dueña de una energía extraña y una voz en tono de abrazo.

No sé porqué (aunque sigo insistiendo en que es porque ambos nacimos bajo el signo de piscis) pero le simpaticé. No sé si deba entrar en detalles pero al menos quiero dejar testimonio de lo que aconteció.

Hace tiempo tengo esta loca idea de que cada vez que pierdo la consciencia por motivos del alcohol, renazco en un universo paralelo. Esa persona que falleció y fue encontrada ahogada en su propio vómito o tirada en una acera después de haber caído y golpeado su cabeza contra el concreto; esa persona no vive más ahí, y lo que estoy viviendo ahora es algo así como un sueño en el cual algunos pequeños detalles cambian pero en esencia todo sigue igual.

Esa pseudo muerte me da la oportunidad de corregir mis errores y enfrentar mis temores, pero no tengo ninguna intención de hacerlo. Es más, quisiera tener la oportunidad de arruinar todo cada vez con más ahínco. Pero está vez no morí estando inconsciente, está vez el impulso de Thanos recibió ese golpe devastador.

En fin, fuera de todas las metáforas y analogías: la vida cambió.

Puede sonar a que me enamoré, y efectivamente así es. O sea ¿qué hombre no se enamoraría de ella? Pero más allá de eso, esa luz que llegó a mí un día de tantos, devolvió toda la ternura que por tantos años me habían estado chupando las personas por las cuales no deseo dejar de sedarme nunca.

Ahora camino sonriendo, pensando en qué puedo hacer esta vez para merecer su compañía y, aunque no me he vuelto más creativo, entiendo que cualquier cosa que haga será bonita para ella, porque siempre abre los ojos a la ilusión y la sorpresa. Así que, siendo tan poco lo que puedo hacer de manera extraordinaria, me complazco con hacerle saber que su existencia me devuelve la fe y que voy a hacer lo posible para ser feliz por ella, por todo lo lindo e irremplazable que hace con tan poco. 

Nuestra torpeza será legendaria, más hoy siento que puedo cambiar mi mundo y hacerlo brillar, todo sabe y huele mejor después de su abrazo, y en mis manos está devolverle al mundo todo ese amor que motiva al cambio.