Si supiera por dónde empezar, terminaría aquí mismo para evitar la palabrería. Sería directo para no tener que volver a llorar por lo mismo, pero cuarenta y cuatro años son muchos e insinúan haber acumulado mucha paciencia.
Para no ser pretenciosamente melancólico, optaré por ser sistemático y enumerararé algunas de las cosas que perdí con tu partida, veinticinco en total:
1-) Perdí a mi mejor amiga, la que nunca me juzgó por nada y la que siempre estuvo allí para escucharme.
2-) Perdí la sonrisa más bella que jamás soñé mirar de tan cerca, solamente comparada a la sonrisa de mi amada madre.
3-) Perdí tus abrazos, los más cercanos, para mí, una mezcla de deseos, aromas y lágrimas.
4-)Perdí ese corazón tan hermoso y desinteresado, que nunca dejó de enamorar por dondequiera que anduvo.
5-) Perdí los cafés de los jueves, donde el tiempo nunca fue suficiente para lo que fuere que aconteciera.
6-) Perdí el innecesario "ride" a mi casa tres días a la semana, el cuál llegó a ser tan necesario como levantar el rostro y sonreír cada mañana.
7-) Perdí a esos estudiantes inquietos que, a pesar de nunca haber sido un amante de los niños, lograron motivar mis jueves y afinar mis tratos. Aún no he vuelto a sentarme en el suelo para dar mis clases, no sé si llegue a sentirse igual.
8-) Perdí a la pequeña niña quien ya caminaba hasta las paredes translúcidas de mi aula y saludaba moviendo sus deditos, nunca creí llegar a emocionarme por algo como eso.
9-) Perdí a ese pilar que me vio querer morir en un momento de tristeza, pero me motivó a volver para asegurarme de que siguiera creciendo y fortaleciéndose.
10-) Perdí esa imprudente emoción que empecé sintiendo cada jueves al salir hacia mi trabajo y que con el tiempo se extendió a los lunes y martes.
11-) Perdí esa sorpresiva visita a alguno de mis "chivos", lo cual empezó siento una agradable visión de belleza singular y terminó convirtiéndose en casi una necesidad. Aprendí a mirar siempre entre el público para encontrarte en cualquier lugar.
12-) Perdí mi compañera de Outlet, miércoles o jueves por las mañanas. Siempre perdidos y desubicados, siempre torpes pero curiosos.
13-) Perdí una compañera de baile: ebria, empoderada, casi podría decir que iracunda, pero perfecta en cada contoneo de caderas.
14-) Perdí una exploradora, una mujer deseosa de comerse al mundo, de vivir con intensidad cada segundo y burlarse de lo convencional.
15-) Perdí una madre, una mujer valiente, un monumento a las etiquetas que todas quisieran poseer pero que pocas podrían ostentar.
16-) Perdí a alguien que me hizo pensar, reflexionar, validar mis sentimientos y rechazar algunos de mis prejuicios. Perdí a quien me hizo creer que valdría la pena intentarlo una vez más.
17-) Perdí aquellas conversaciones de automóvil, esas que nadie más habrá escuchado y que pudiera ser que no se repitan jamás.
18-) Perdí esa razón para ser cada día más joven, más enérgico, más curioso para poder estar a tu lado sin importar el qué vendrá.
19-) Perdí tus piernas cruzadas debajo de la mesa del pupitre, mismas que nunca pude dejar de observar por más que lo intenté.
20-) Perdí los "te quieros" más sinceros que jamás habría creído llegar a decir.
21-) Perdí los granizados y los helados; ya no siento necesidad de volver.
22-) Perdí esa mirada que empecé viendo a través de unos lentes y terminé disfrutando de frente, mirando a mis ojos inmerecidamente.
23-) Perdí mi suplidora de dulces picantes y chapulines con salsa Valentina.
24-) Perdí motivación. Querer verte, estar contigo, sentirte cerca... Nada me había hecho querer con tanta fuerza estar vivo, estar fuerte y saludable.
25-) Te perdí, y perdí la oportunidad de decir que te amo y que aún puedo sentir tu aroma girando en alguna brisa crepuscular, rondando entre sonidos musicales, entre pasillos o entre cafés y hamburguesas. En cualquier paisaje o sensación que endulce mi corazón, allí estás.
No hay forma de que mi lugar de trabajo sea de nuevo tan alegre como lo fue. Para todos sigue siendo lo mismo pero para mí ya nada es igual.
Los pasillos lucen tristes, descoloridos; ya no siento la necesidad de salir a caminar alrededor intentando topar con tu mirada.
Perdí, sí... Pero por primera vez en mi vida, una enorme pérdida me ha alegrado el corazón; porque perdí para verte crecer, perdí para que seas feliz... Sé feliz...

No hay comentarios:
Publicar un comentario