martes, 8 de marzo de 2011

La Humildad

Hace rato que vengo pensando en esa palabrilla... Humildad...
Creo que estoy algo confuso al respecto. Al parecer tiene diferentes connotaciones, y yo (por supuesto) hago las propias pero aún así me quedo algo corto.

En los textos bíblicos se habla mucho de ser humilde, y aparentemente se refieren a la pobreza. Vivir humildemente es algo así como vivir con lo mínimo. Esa idea me gusta ya que, quiera o no, yo vivo con muy poco.

A ciencia cierta no creo que dé en el clavo, pero me encanta pensar de esa manera. Porque vivir con lo mínimo no significa que uno no pueda generar los recursos para tener más, significa que no es necesario tener tantas "cosas" para vivir feliz. De paso evitamos consumir tanta basura manufacturada que tan solo genera contaminación.

A veces todo este lío en el que vivimos nos provoca una necesidad falsa de objetos de moda. Que la TV en 3D, que la nueva tarjeta de video, que la ropa de estación; todo eso resulta obsoleto en poco tiempo, y esa efímera satisfacción no hace más que anticipar una inseguridad. Luego nos sentimos mal y envidiosos cuando no tenemos lo que sigue por consumir.

Pero bueno, volviendo al tema de la humildad, hay quienes consideran el hecho de ser humilde como asumir una posición de bajo perfil y no alardear de nuestros éxitos o pertenencias.

Desde este punto de vista creo que también estoy bien ya que casi nunca le hablo a nadie de los que considero mis grandes éxitos, y de verdad que no tengo mucho de lo cual pueda alardear.

Me gustaría a veces tener algo de qué hablar en sentido de alarde. Eso porque pareciera que en las conversaciones de la gente de mi edad, las posesiones, logros laborales, viajes y conquistas suelen ser la tónica y de repente debo guardar silencio.

De igual modo aunque a veces me da cierta tristeza no tener las experiencias o los bienes de mis allegados, termino por sentir cierta lástima al ver cómo se aferran a todo eso, como si el día a día no pudiera ser tan genial y valioso al igual que esos actos y objetos extraordinarios.

Pero bueno, nunca he entendido bien a Nietzche, y quizá desistí de leerlo hace tiempo cuando aún mis sentidos y mi intelecto no estaban tan agudos como ahora. Pero algo decía respecto a la humildad como una debilidad, una falsa virtud que escondía las decepciones en su interior.

Entonces comienza a tener sentido la forma que que muchos y muchas pretenden que uno sea humilde. No es porque valoren en uno el esfuerzo y dedicación que ha tomado superarse, sino porque en su eterna mediocridad quieren igualarse a quienes han tenido el éxito que ellos no han alcanzado.

En otras palabras, para muchas personas, el hecho de mostrar con orgullo todo aquello por lo que tanto nos hemos esforzado y querer que se le dé valor, no por simplemente poseerlo sino por todo el trabajo honroso y esforzado que ha significado, es una falta de humildad.

Además también resulta poco humilde señalar los defectos en esas personas. O sea, yo no volví a respetar a nadie que, teniendo los recursos, no pueda alcanzar las destrezas que yo tengo. No soy ningún virtuoso en nada de lo que hago, pero día a día me esfuerzo mucho por superarme y cuando veo que otros y otras se conforman con lo mínimo, pues no dudo en enviarles un mensaje de advertencia como tantas personas (muy responsablemente) lo hicieron conmigo.

La gran diferencia es que yo tomé todo eso de la manera que se toma un buen regaño de quien sabe, los demás lo toman como una agresión y por ende en lugar de cuestionarse su proceder, simplemente reaccionan.

Entonces me pregunto ¿Será acaso que tenemos que rebajarnos a los niveles de otras personas para vivir en igualdad y tener las mismas posibilidades, o será que debemos siempre superarnos y crecer en habilidades para ser siempre considerados arrogantes...?

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