Ahora que te encontré me doy cuenta que no es justo.
No es justo para mí, porque creo que no hay forma de tenerte y mucho menos hay forma de que me entiendas.
No es justo para tí, porque conocerme es abrir los ojos a un mundo cruel que no vale la pena más que por nosotros.
Ahora que te encontré parece mentira.
Que alguien sonría de nuevo por ver otra sonrisa.
Que nadie lo viera venir siendo un encuentro tan inevitable y más aún, que todos se quitaran del medio para poder vernos.
Ahora que te encontré te estoy alejando.
Porque mis nervios te sacan de quicio.
Porque mis palabras se vuelven defectos que no habías contemplado, y porque las noches y las mañanas detestan un desvío de pensamiento.
Ahora que te encontré se vuelve un conflicto.
Y mis ideales se caen en las profundidades de la razón.
Y tus impulsos se retraen en contraposición a tu sentir.
Ahora que te encontré no entiendo el karma.
Ni entiendo el pecado, los mandamientos o las penitencias.
Ni entiendo la vida, la experiencia o los placeres.
Ahora que te encontré no vale de nada.
Porque mi mente silenció a mi alma.
Porque pensé antes de actuar y casi siempre se dura más pensando que haciendo.
Ahora que te encontré me encontré de nuevo buscándote...
sábado, 20 de diciembre de 2008
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