Pues les cuento que hace algunos meses terminé los cursos de licenciatura en enseñanza de la música. No empecé inmediatamente a trabajar en el proyecto de tesis porque estaba a poco de realizar mi recital de graduación en etapa básica de música en contrabajo (algo así como un preuniversitario).
Concluí con éxito mi recital y aproveché las circunstancias para enviar mi contrabajo al taller, ya que requiere un cambio de diapasón y ajustes generales, y simultáneamente envié mi amplificador para que fuese restaurado.
Así de ése modo podría empezar a trabajar en la tesis mientras mis instrumentos estaban en el taller. Buen plan! dirían... pero no conecté el asunto con mi trastorno obsesivo compulsivo.
Resultó que mi viejo amigo (al ya tener yo más de tres años de estar estudiando el contrabajo con regularidad) decidió no disociar ésa práctica de mis demás actividades académicas. Eso, aunado a mis constantes fracasos amorosos, me llevaron a querer buscar asilo y camaradería de la manera más simple que conozco: en los bares.
Y efectivamente he encontrado algo de dispersión y hasta de ilusión en esos espacios. Pero también me he reencontrado con viejos demonios. Quizás el más triste de todos es la mediocridad imperante y la desolación que habita en todas esas almas acabadas, conformes con pertenecer a un grupo de personas que se reúne cada viernes y sábado a conversar de los mismos temas.
Algunos simplemente no recuerdan haber divagado durante horas en las mismas ideas, otros de algún modo pareciera que desean que la perspectiva de los demás haya cambiado en el transcurso de la semana para que, en esta ocasión, la discusión se torne diferente.
Esa frustración-empatía que me generan mis camaradas termina por mantenerme allí, bebiendo hasta la madrugada, arruinando por completo mi día.
Los trabajos de taller se han demorado mucho, mi proyecto de tesis se encuentra estancado, mi nivel de ejecución contrabajística debe haber caído estrepitosamente, mi amor propio ha disminuido y ni qué hablar de mis conquistas amorosas. Por suerte tengo planes para el fin de semana...

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