Pero por fin he conocido a la mujer por la cual quiero desarrollar mis atributos de conquistador. Ella llegó a mi vida en un momento aciago y pronto encontré en su sonrisa el confort que necesitaba para ponerme en pie y seguir escalando hacia una nueva luz. Sabe que la amo, pero se resiste a ser amada.
Admito que me ha provocado múltiples desilusiones, ¿y cómo no? si me genera una abnegada devoción, mas no estoy en primer lugar dentro de sus posibilidades amorosas. Es libre e independiente, como siempre he querido conocer a una mujer ideal. Su historia me cautiva y me hace desear formar parte de ella aunque sea en un instante, pero que mi recuerdo perdure en su alma y su memoria.
Deseo entrar en su vida, no como un amante de ocasión pero menos aún como el agitador que arruine sus silencios. Quiero todo y nada, ser el amo de sus deseos mas no el distractor de sus pensamientos. Pensar en ella me genera sensaciones ambiguas y contradictorias, pero siempre hermosas en el marco de la realidad en que vivimos. No satisfecha con eso también pone a prueba mis convicciones y paradigmas, siendo más específico creo que sería capaz de formar una familia junto a ella si me lo pidiera.
¿Obsesión? Pues sí, puede que esté obsesionado, pero qué más dulce obsesión que vivir con sus besos, acariciar su pelo, sentir su aroma aún después de despegados nuestros cuerpos, hacerla sonreír y escuchar su voz. Me cautiva la idea de besar y acariciar cada centímetro de su cuerpo y después recostarnos a observarnos respirar, porque no hay mejor excusa para estar juntos que seguir vivos a pesar de todo.
No, no la voy a dejar ir, por primera vez seré un conquistador, y me abriré paso tierra adentro, arrasando y reforestando bosques enteros para colonizar ése amor que no desea ser tomado, y sujetarlo con toda mi esencia como quien muere de sed en el desierto pero se aferra al rocío depositado en una hoja para seguir viviendo...

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